Si alguna vez compró una impresora de inyección de tinta, sabe cuánto le están cobrando los fabricantes por la tinta. Y también debe saber que puede evitar esos precios altísimos si compra tintas de terceros o las vuelve a llenar. Cartuchos, o kits para recargar sus propios cartuchos.

A los principales fabricantes de impresoras nunca les ha gustado los cartuchos convertibles, y se han inventado de jugadas para obligar a los usuarios a utilizar los cartuchos originales, en benéficos de sus accionistas.

Desde demandas de derechos de autor y patentes, hasta contramedidas tecnológicas que intentan imbuir a las impresoras. La capacidad de rechazar la tinta a menos que venga directamente del fabricante.

FACUA-Consumidores en Acción ha denunciado al fabricante de impresoras Epson por una posible vulneración de la legislación de Consumo, al impedir que sus aparatos puedan utilizar cartuchos de tinta suministrados por terceras empresas o recargables, según ha dado a conocer la Electronic Frontier Foundation.

La asociación, ha enviado su escrito a la Agencia Catalana de Consumo, por estar en esta comunidad autónoma su sede social en España. Recuerda que de confirmarse este comportamiento es abusivo y por tanto contrario a la legislación de Consumo. Recientemente se ha conocido que el fabricante japonés esconde la instalación del bloqueo en una supuesta actualización de firmware que hace que el dispositivo rechace todos los cartuchos de tinta que no son de la misma marca y que son más baratos que los que vende la propia compañía Epson.

Con estos chanchullos, Epson y HP enseñan a los usuarios de Internet a desconfiar de las actualizaciones de software, como un acto peligroso

En 2016, el gigante de la impresión HP envió una actualización engañosa y maliciosa a millones de impresoras OfficeJet y OfficeJet Pro, que se disfrazaron de “actualización de seguridad”. Los usuarios que confiaban en HP y aplicaban la actualización descubrieron para ellos su disgusto de que la actualización no mejoraba la seguridad de sus impresoras: más bien, las impresoras actualizadas habían adquirido la capacidad de rechazar la tinta más barata, lo que obligaba a los propietarios de impresoras a deshacerse de sus terceros. Recarga los cartuchos de tinta y compra otros nuevos.

Ahora, Epson ha seguido su ejemplo: a fines de 2016 o principios de 2017, Epson comenzó a enviar actualizaciones engañosas a muchas de sus impresoras. Al igual que HP, Epson disfrazó estas actualizaciones como mejoras de software de rutina, cuando en realidad eran pastillas venenosas, diseñadas para degradar las impresoras de modo que solo pudieran funcionar con los costosos sistemas de tinta de Epson.

EFF se enteró de esto gracias a un simpatizante en Texas. Con estos chanchullos, Epson y HP enseñan a los usuarios de Internet a desconfiar de las actualizaciones de software, como un acto peligroso.

Las actualizaciones que suelen ofrecer estos aparatos sirven para resolver problemas, mejorar la seguridad, o añadir funcionalidades, pero también pueden limitarlas y restringir su uso, como es el caso. En concreto, la actualización detectada cambia la manera en la que las impresoras Epson leen el chip usado en los cartuchos recargables, los que son fabricados por terceros y los sistemas de abastecimiento continuo de tinta. Después de actualizarse, estos dispositivos sólo reconocen y aceptan cartuchos nuevos de la misma marca.

FACUA recuerda que este bloqueo obliga al consumidor a adquirir los cartuchos de tinta que vende la propia marca al precio que esta imponga, generalmente más caros que los que comercializan las empresas de la competencia, en detrimento de estas, y, por lo tanto, impide que los consumidores puedan adquirir otros más económicos en el mercado, provocándole así un considerable perjuicio.

La asociación apunta en su denuncia que el artículo 82 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios indica que son abusivas “aquellas prácticas no consentidas expresamente y que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato“. Asimismo, el artículo 87.1 de la citada ley también recoge como abusivas “la imposición de obligaciones al consumidor y usuario para el cumplimiento de todos sus deberes y contraprestaciones, aun cuando el empresario no hubiere cumplido los suyos“.

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