Tal como se preveía en el calendario electoral argentino que conduce a las elecciones legislativas de octubre de 2017, el pasado viernes 14 de julio comenzó formalmente la campaña electoral, y si bien no es una elección nacional, los candidatos que se presentan en la Provincia de Buenos Aires hacen que lo parezca, porque son dirigentes que trascienden la circunscripción en la que se presentan y sus figuras son de índole nacional.

Así pues, 3 de los 4 principales candidatos realizaron actos públicos para formalizar el inicio de su campaña y en todos los actos arreciaron las críticas al actual gobierno y su política económica, pero diferían entre sí entre proponer un futuro basado en el pasado, que es la opción de Unidad Ciudadana (Cristina Fernández), y proponer un futuro sobre una entelequia sin mucha definición precisa aún sobre qué hacer y, fundamentalmente, sobre cómo hacerlo (Sergio Massa y Florencio Randazzo).

El oficialismo, por su parte, lanzó su campaña de manera mucho menos tradicional y lo basó en la presentación de un spot de campaña en las redes sociales. En él, Cambiemos apuesta a un futuro basado en el presente… pero en oposición al pasado. Como muchas otras veces anteriormente la opción del gobierno vuelve a ser nosotros o el pasado. Lo hizo Alfonsín al plantear democracia o dictadura, posicionándose su gobierno como la única, o la mejor, opción democrática. Similar camino eligió el peronismo, cuando se planteó convertibilidad o hiperinflación, explicando que cualquier opción que no fuera el gobierno era un paso atrás. También apeló a esta táctica la ALIANZA cuando en 1999 planteaba que la opción era su gobierno o la corrupción. Y años más tarde quien utilizó esta herramienta fue el gobierno peronista encabezado por Néstor Kirchner, escenificando que la única alternativa a su accionar era una vuelta a la crisis que lo precedió.

Como vemos, los partidos políticos suelen apelar a la lógica de ‘yo o el caos’ posicionándose con una política posibilista que expone que harán lo mejor que se puede hacer, y que en ningún caso hay una alternativa que pueda hacer mejor las cosas sino que si triunfa otra opción, la situación sólo podrá empeorar. Suele ser una herramienta de campaña recurrente, en este caso no es sólo una cuestión de marketing político.

Unión Ciudadana, por su parte, apela a una práctica peronista aunque reniegue del peronismo y quiera presentarse como su opción superadora. En 1983 el peronismo llamaba a votar en su favor por el recuerdo del gobierno encabezado por Perón inicialmente y por su esposa tras su muerte, que había terminado abruptamente bastante mal siete años antes, y ahora, en 2017, llaman a votar en su favor desconociendo que gran parte de la responsabilidad de estar en donde estamos es de quienes hoy integran las listas de esta nueva coalición.

La situación es más compleja. Porque es cierto que hay que observar el pasado, pero para entender y tener en claro de dónde venimos, porque sólo así podremos tener más claro hacia dónde vamos.

El 1 de enero de 1991 el Presidente checo Vaclav Hável, hablando de su gobierno, afirmaba que ‘Éramos conscientes de que la casa heredada se encontraba en mal estado: su enlucido iba cayéndose, el tejado tenía un aspecto bastante sospechoso, nos preocupaba también el estado de otras muchas cosas. Al cabo de un año de trabajos de exploración y reconocimiento, hemos averiguado, sobrecogidos, que todas las tuberías están cubiertas de herrumbre, las vigas podridas, la electricidad en estado ruinoso, y que las obras de rehabilitación que habíamos programado y que tanto anhelábamos durarían y costarían bastante más de lo que pensábamos en un principio. En definitiva, nos hemos dado cuenta de que lo que hace un año nos parecía solamente una casa descuidada era, en realidad, una ruina.’ La realidad argentina no difiere mucho de esa realidad.

Haciendo una relación con una situación cotidiana, es como si uno se quejara por el precio del piojicida ignorando que la raíz del problema no es su costo sino tener piojos… criticamos las consecuencias sin atacar las causas.

Personalmente no comparto muchas de las políticas implementadas por el actual gobierno, pero no dejo de diferenciar causas y consecuencias y estoy convencido que el futuro se construye sólo yendo hacia adelante, no volviendo atrás.

Mientras algunos pretenden construir un futuro cargado de pasado y otros muestran un mañana venturoso aunque sin tener trazado un mapa de viaje que nos lleve hasta allí, hay quienes plantean que el futuro se está construyendo hoy en día. Pero la cuestión real no pasa por allí sino por el poder real con el que contará cada fuerza en el Poder Legislativo nacional. Lo que está en juego no es el futuro sino el presente. La elección es legislativa, y lo que se discute es el peso que tendrá cada fuerza en un Parlamento que, como nunca, tiene una situación de fragmentación alarmante (en la Cámara de Diputados hay 40 bloques políticos, lo que da un promedio de 6,4 diputados por bloque… de los cuales 20 son mono bloque), y la capacidad de quienes lleguen a las Cámaras de lograr consensos.

Volviendo a nuestro ejemplo cotidiano, entonces, se trata de entender cómo hacemos para combatir los piojos, de múltiples maneras, logrando que de la conjunción de varias de ellas se pueda obtener una solución, tratando de lograr y garantizar que nunca más haya pediculosis.

 

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