Antes de comenzar, hay una aclaración que creo necesario establecer, y lo haré sin demoras una vez superados estos dos puntos que se ubican verticalmente: no han de confundirse los conceptos atracción, seducción y enamoramiento, aunque todos sean diversas formas de atracción.

El primero, que es el más básico, tiene que ver exclusivamente con lo físico. Una persona que cruzamos en la facultad o en un bar, un actor que jamás conoceremos en la vida real. Sus facciones, su estatura, algunos detalles de su cuerpo, sus ojos, etcétera, y no hay mucho más que nos llame la atención. Nos atrae.

El segundo me gusta un poco más porque entran en juego otros factores, por ejemplo la inteligencia y los intereses. La seducción es miles de estrellas más interesante que la rudimentaria atracción, aunque también sea una forma de ella.

Y después está el enamoramiento, acción y efecto de enamorarse. ¿Qué quiere decir enamorarse?

La misma palabra se define, en-amor arse, mas el enamoramiento tiene una dimensión suya, relacionada pero desconectada del amor, que es otra cosa.

La RAE da cuatro definiciones para enamorarse, todas igual de insuficientes y tangenciales. Las transcribo aquí:

1. tr. Excitar en alguien la pasión del amor.
2. tr. Decir amores (requiebros)
3. prnl. Prendarse del amor de alguien.
4. prnl. Aficionarse a algo.

Los que escriben las definiciones de la RAE podrían enamorarse un poco. Yo, por mi parte, detecto sin dificultades el momento en el que estoy enamorado, pero no sé a partir de cuándo ni sé con precisión cuándo termina. ¿En qué momento una persona se enamora? ¿Es instantáneo o es un proceso? Si es un proceso, ¿cómo se produce?

Le pregunté a algunos amigos, enamorados y no enamorados, y las respuestas fueron totalmente dispares.

Ahora les pregunto a ustedes: digamos que voy en el metro y delante mío hay una chica muy guapa que lee un libro de Macedonio o Todorov o algún otro autor que me interese: sé que me atrae, sé que lee y que lee autores que me gustan. El viaje en metro dura precisos catorce minutos. ¿Puedo enamorarme en ese lapso, es válido el microenamoramiento urbano?

¿Cuáles son los requisitos, las condiciones para que una persona se enamore? Cuidado lector, ni atracción ni seducción ni amar. Estamos en el campo del puro enamoramiento.

¿Es que, como dicen algunos, uno se enamora solo la primera vez y lo sucesivo es un platónico intento por recordar?
¿Hay intensidades? Es decir, ¿puede uno estar un poco enamorado o muy enamorado o más o menos enamorado?

En la película El amor (primera parte), que narra la vida de una pareja de esas que se conocen, se enamoran y luego se desenamoran y se dejan, los guionistas dicen que un chico y una chica se enamoran un par de horas después de haberse conocido. ¡Tac!, están enamorados. Yo creo que la película está muy bien, pero esa parte no termina de convencerme.

(Escuché en la radio que un estudio de la Universidad de Birmingham esperen un momento. Leí sobre esto, en serio, fui a las fuentes, verifiqué la información y, en efecto, en 2015 la revista de ciencias Neuroscience and Biobehavioral Reviews [Análisis de Neurociencia y Biocomportamientos] publicó un artículo de ahora sí, seguimos en lo anterior, la Universidad de Birmingham, donde se asegura que hay significativas similitudes entre los efectos del alcohol y los de la oxitocina, es decir la hormona del amor.)

Este paréntesis para decir que, no sé si en todos los casos pero en algunos sí, estar enamorado en Birmingham o en cualquier otro lado equivale a estar bajo los efectos del alcohol. ¿Hacemos, enamorados, cosas que no haríamos si no lo estuviésemos? De ser así, ¿es peligroso enamorarse?

Ahora que desperté la duda del hechizo en algunos de ustedes, me dejen decirles que, en realidad, todo esto no tiene importancia porque lo importante es enamorarse, el resto es espuma.

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Nicolás Fuster nació un martes en Buenos Aires. Se buscó en Argentina, el Reino Unido, Bélgica y Luxemburgo. Estudió música y trabajó en una librería. Tiene una relación extramatrimonial con la Literatura y es un lector desordenado. Actualmente estudia Relaciones Internacionales en Sapienza (Roma).

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