Dentro de un mundo tumultuoso, en el que la perversión de los conceptos ha quedado demostrada como necesidad, la subsiguiente corrupción de los procedimientos se manifiesta como inevitable toda vez que los destinatarios de tales conceptos hace tiempo que renunciaron al conocimiento, puesto que la mera tenencia de la información se muestra como aval suficiente, si no para saber, sí para vivir. A fin de cuentas, ya se sabe: Una sociedad informada no es garantía de un individuo formado.

Inmersos pues no ya en la selva, que sí más bien en el lodazal, puestos a elegir (pues a tan poco ha quedado reducido el precepto de vivir conforme a la libertad), resulta cuando menos a priori más sencillo hablar de personas, que de conceptos. Por eso, ya solo por eso, los hechos cuando no las circunstancias que han llevado hoy al Sr. Heredia a protagonizar (seguramente muy a su pesar), las primeras planas de los mentideros han de ser tenidas por cuasi trascendentales toda vez que las crónicas por el personaje merecidas han tenido como consecuencia que no solo medios afines entre sí, sino también otros en demostradas ocasiones enfrentados, hayan en este caso decidido unir fuerzas, en pos de obtener el premio en común a saber, pecar del mal que últimamente afecta sensiblemente a la Prensa de nuestro país, la cual olvida con demasiada frecuencia su condición de medio, para aspirar de manera cada vez más descarada a erigirse en fin. 

Es así, que la tremenda rajada pronunciada por el Sr. Heredia en uno de esos momentos en los que ilusoriamente creía estar a solas (o cuando menos a salvo de oídos indiscretos) ni puede ni debe caer en el olvido, que es en el fondo a lo que nos arriesgamos si permitimos que el contenido de la misma sea procesado conforme a lo que actualmente se considera correcto según los parámetros de la Prensa Moderna. De perseverar en tal menester, de permitir que tal hecho ocurra, triunfarán los métodos que conforme a la actualidad se consideran como proclives a descubrir no la verdad, que sí más bien lo llamado a ser portada, arrebatándonos con ello cualquier esperanza de acceder al meollo de la reflexión. Porque más allá de considerar o no que el hecho de que el Sr. Heredia no haya abandonado todos los cargos que ocupa es de una gravedad solo superable por la que se observa de saber que a estas alturas nadie en su Grupo Parlamentario le ha dispensado de las obligaciones que en cumplimiento de las mismas hubiera de atenerse; lo verdaderamente gráfico, lo verdaderamente sobrecogedor, está en la superficialidad con la que unos y otros hemos asumido la brutal diferenciación que entre enemigos y adversarios tal vez inconscientemente, el protagonista nos revela.

Nuestro adversario es el PP, pero nuestro enemigo es Podemos. La afirmación, tajante siquiera por rotunda, lejos de baladí esconde en sus consecuencias una trascendencia tal que solo revisada con perspectiva está llamada a mostrar toda su intensidad. De entrada, una mera consideración práctica: Si tienes que jugarte algo cuya pérdida te atañe en lo doloroso, ¿Prefieres enfrentarte con alguien a quien tienes por adversario, o por el contrario lo harás con el que se considerado un enemigo?

Decía Publio Cornelio, (EL AFRICANO), que en ocasiones las batallas no se ganan en virtud de la fuerza con la que eres capaz de conducirte sobre tu enemigo, que sí más bien en base a la amenaza que a priori eres capaz de inducir en el mismo. Establecida así pues la relación entre la fuerza percibida, y la realmente recibida, se muestra ante nosotros con claridad casi irreverente que las tesis llamadas a conformar la diferencia existente entre enemigo y adversario que nos regala el Sr. Heredia (y sobre todo las connotaciones que de la misma se extraen si podemos llegar a considerarle como portavoz siquiera extraoficial de las tesis que al respecto dilucida su formación política) bien podrían servir para explicar no ya las conductas sino más bien las consecuencias de los actos que han venido a describir la relación otrora incomprensible pero que hoy resume lo que podríamos llegar a calificar como día a día entre el PP y el PSOE.

Como piedra de toque de la lamentable superficialidad a la que ambos partidos han reducido la actividad política de nuestro país, la cual queda refrendada en la suerte de cohabitación en la que nos hallábamos cómodamente instalados y que se resumía en la certeza del quítate tú, que ya me pongo yo; la llegada de una nueva opción es algo inaceptable. Sin entrar en trasfondo alguno (lo que significaría un esfuerzo destinado a comprender no ya la ideología, sino sobretodo sus pertinentes contradicciones), la irrupción de Podemos en el sistema, ha venido a complicarlo todo. Como buen sistema, el modelo en base al cual se hace Política en España no solo se define a partir de la enumeración de los elementos llamados a conformarlo, sino que como en todo sistema que se precie, la comprensión del mismo está reservada a aquellos capaces de comprender sus partes íntimas o sea, las relaciones internas y si se prefiere solo accesibles mediante intuición, que están llamadas a proteger tras un velo no por imperceptible menos real, el transitar de los aspectos esenciales.

Por concluir, la ficción en la que nuestro país se halla instalado es de una envergadura sobrecogedora en tanto que se extiende en cuantificadores que atañen no solo al espacio, sino sobre todo al tiempo, los cuales se encuentran protegidos a modo de mito dentro de esa a menudo incógnita reverenciada que conocemos como Historia Contemporánea de España. Como tales mitos, su esencia, su preservación está inexorablemente ligada a que nadie indebido pueda acceder ya sea antes de tiempo, o con intenciones depravadas, a su conocimiento.

Tales son las consideraciones que llevan a nuestros representantes a tomar decisiones o a obrar en consideración a pareceres que nos resultan incomprensibles, pero que se muestran definidos por una lógica elemental cuando accedemos a cambiar nuestra perspectiva, y en lugar de considerarlo todo desde una lógica compleja (impulsada por la convicción ideológica, o por la del bien común), accedemos a enfrentarnos a la misma en términos de enemigos y adversarios.

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Natural de La Adrada, Villa abulense cuya mera cita debería ser suficiente para despertar en el lector la certeza de un inapelable respeto histórico; los casi cuarenta años que en principio enmarcan las vivencias de Jonás VEGAS transcurren inexorablemente vinculados al que en definitiva es su pueblo. Prueba de ello es el escaso tiempo que ha pasado fuera del mismo. Así, el periodo definido en el intervalo que enmarca su proceso formativo todo él bajo los auspicios de la que ha sido su segundo hogar, la Universidad de Salamanca; vienen tan solo a suponer una breve pausa en tanto que el retorno a aquello que en definitiva le es conocido parece obligado una vez finalizada, si es que tal cosa es posible, la pausa formativa que objetivamente conduce sus pasos a través de la Pedagogía, especialmente en materias como la Filosofía y la Historia. Retornado en cuanto le es posible, la presencia de aquello que le es propio se muestra de manera indiscutible. En consecuencia, decide dar el salto desde la Política Orgánica. Se presenta a las elecciones municipales, obteniendo la satisfacción de saberse digno de la confianza de sus vecinos, los cuales expresan esta confianza promoviéndole para que forme parte del Gobierno de su Villa de La Adrada. En la actualidad, compagina su profesión en el marco de la empresa privada, con sus aportaciones en el terreno de la investigación y la documentación, los cuales le proporcionan grandes satisfacciones, como prueba la gran acogida que en general tienen las aportaciones que como analista y articulista son periódicamente recogidas por publicaciones de la más diversa índole. Hoy por hoy, compagina varias actividades, destacando entre ellas su clara apuesta en el campo del análisis político, dentro del cual podemos definir como muestra más interesante la participación que en Radio Gredos Sur lleva a cabo. Así, como director del programa “Ecos de la Caverna”, ha protagonizado algunos momentos dignos de mención al conversar con personas de la talla de Dª Pilar MANJÓN. Conversaciones como ésta, y otras sin duda de parecido nivel o prestigio, justifican la marcada longevidad del programa, que va ya por su noveno año de emisión continuada. Además, dentro de ese mismo medio, dirige y presenta CONTRAPUNTO, espacio de referencia para todo melómano que esté especialmente interesado no solo en la música, sino en todos los componentes que conforman la Musicología. La labor pedagógica, y la conformación de diversos blogs especializados, consolidan finalmente la actividad de nuestro protagonista.

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