Dejó prematuramente de vivir aquel 12 de septiembre de 2008. La revista Time lo catalogó como uno de los escritores más influyentes e innovadores de las últimas décadas. Su libro La broma infinita sigue analizándose con lupa y entre líneas en busca del santo grial de la Gran Novela Americana, aquella que no llega, pero que siempre parece que ya se ha escrito, ya sea en el siglo XIX, en el pasado o en los 17 años que llevamos de este. Las fuertes crisis depresivas que sufría se lo llevaron para siempre con una soga al cuello cuando solo había celebrado 46 años. Afortunadamente, dejó para los amantes de la literatura algunas genialidades que no cesan de aplaudirse casi una década después de su desaparición.

En el piso de su antiguo compañero Mark Costello durante su época universitaria, David Foster Wallace empezó a estudiar el posgrado en filosfía estética en 1989 en Boston. De esa convivencia surgió Ilustres raperos, una obra original e inesperada que ahora rescata Malpaso. Ambos compartían la pasión por la entonces incipiente música rap, y en este breve ensayo intenta destripar las esencias del adn cultural de este género musical.

Pero este libro no se ciñe solo al rap, también las comedias televisivas, el posmodernismo, la diferencia entre entretenimiento y arte, o incluso la importancia de utilizar las preposiciones correctas en la crítica cultural son otros temas abordados con una brillantez a prueba de bomba, la que tenía un genio de las letras que decidió irse muy pronto.

De este malogrado escritor neoyorquino se ha dicho y escrito ya casi de todo, y aún hoy sigue siendo objeto de culto y de debate constante, con una obra lo suficientemente extensa como para haber sentado cátedra a generaciones venideras como referente de un estilo completamente nuevo, el genio de un escritor en estado de gracia permanente que en su momento estuvo llamado a componer la siempre ansiada Gran Novela Americana. En el volumen titulado Portátil, Literatura Random House recupera relatos, artículos, ensayos y otros materiales inéditos hasta ahora, entre ellos el primer cuento que publicó.

A modo de epílogo, reconocidos críticos y escritores, seguidores todos ellos fieles de Wallace, realizan un acercamiento personal a un autor con un lugar de honor entre los grandes de la literatura universal.

También la editorial Pálido Fuego se ha querido sumar al carrusel de novedades editoriales con la publicación de Conversaciones con David Foster Wallace, con una sinopsis que en apariencia pretende informar al lector de que en sus páginas encontrará las veinte mejores entrevistas concedidas por el escritor durante su corta pero productiva carrera literaria. No es una información completa al cien por cien ya que en la edición original del libro Stephen J. Burn recopiló veintidós entrevistas: “veintiún entrevistas de sobresaliente, más una de relleno”, añaden con ironía los editores de Pálido Fuego.

La misma editorial ha publicado Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo, de David Lipsky, que en marzo de 1996 era un joven reportero de la revista Rolling Stone y pasó cinco días con el famoso escritor durante el fin de la gira promocional de la obra que lo consagraría a nivel mundial, La broma infinita. Lipsky recibió el encargo de entrevistarlo. El trabajo periodístico resultante no se publicó jamás, aunque sí decidió escribir una semblanza a modo de homenaje tras la muerte del escritor basada en aquella experiencia. Este trabajo sí se publicó en la revista Rolling Stone y logró numerosos premios literarios, entre ellos el National Magazine Award.

 

Ilustres raperos

David Foster Wallace / Mark Costello
Editorial Malpaso
224 páginas
19 €

 

 

Portátil

David Foster Wallace
Literatura Random House
672 páginas
24,90 €

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo

David Lipsky
Pálido Fuego
398 páginas
23,90 €

Conversaciones con David Foster Wallace

Stephen J. Burn (ed.)
Pálido Fuego
277 páginas
17,90 €

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3 Comentarios

  1. No obstante, aunque son más fáciles de mantener, asimismo precisan de determinadas atenciones básicas para que tus flores artificiales se
    conserven limpias y bonitas por más tiempo.

  2. El primero que imaginó construir relojes de bolsillo fue
    Pedro Bell de Núremberg ; su aspecto les valió el nombre de «huevos de
    Núremberg». , Las sanciones por incumplir estas exigencias pueden fluctuar entre los seiscientos veintiseis euros y los 6.250 euros, como
    una liquidación de cotizaciones sociales por el tiempo no declarado.

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