En Las almas y la F1 dijimos que Nico Rosberg acabaría ganando a Hamilton el campeonato mundial, fue nuestra apuesta desde el comienzo de la temporada 2016, y sucedió.

En Las almas y la F1 repetimos hasta aburrirnos, hasta llegábamos a gritarlo, que era imprescindible despedir a Eric Boullier, quitarle los mandos de McLaren, y fue despedido, y ahora creemos que el team McLaren irá mejor.

En Las almas y la F1 la semana pasada dijos que Daniel Ricciardo merecía algo más, y dos días después se cerró un contrato de 35 millones de dolares, el triple de lo que ganaba con RedBull, con la escudería Renault. Y creemos que el 2020 luchará por el título del mundo, y que tiene posibilidades de ganarlo.

Claro que también dijimos la semana pasada que Fernando Alonso se merecía más y de momento no ha pasado nada. Pero pasará. Estamos seguros que el próximo año el irredutible Alonso, Alonsix, el Español Volador, conseguirá un contrato de mucho dinero, pero con quién y en qué categoría aún está por decidir.

Es evidente que si Vettel falla y este año tampoco consigue el mundial -aún no está claro lo que va a suceder ya que la FIA apuesta por Ferrari antes que por Mercedes para la presente temporada- se le podrían abrir las puertas rojas a nuestro bicampeón mundial por segunda vez. Es de dominio público que Flavio Briatore se está currando duro la página en esa dirección… pero nadie había dicho nada que Marchionni se iba a morir (lo sentimos, estaba haciéndolo fenomenal), y siempre que la casa tiene jefe nuevo se hacen obras y se mueven muebles en todas las habitaciones. Así que: güeitansí.

Lo de Ricciardo nos mola y divierte, nos gusta/encanta que el mundo de la F1 nos haga caso, o que sin hacernos caso y ni tener idea siquiera de que existimos, nosotros -desde Mad Madrid- seamos capaces de adivinar el futuro y que cuando nuestras alas de mariposa se mueven acabe habiendo un tornado en Woking, o una tormenta en las garajes de RedBull (seguiremos comentando la jugada).

Desde aquí, hoy y ahora, mandamos un abrazo a Niki Lauda, el hombre quemado, con la esperanza de que vuelva pronto al circo, pues sus comentarios dan color a ese mundo de bestias mecánicas fascinantes y no menos fascinantes almas capaces de meterse en su interior, y también a su alrededor, para conmover nuestros pequeños corazones y despertar nuestra pasión.

Otro burbon, por favor.

 

Tigre tigre.

 

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