Siete son los hombres a los que se les ha otorgado la figura de “Padres de la Constitución”, por ser los encargados de su redacción. De estos, únicamente dos provenían de la izquierda (Gregorio Peces-Barba del PSOE y Jordi Solé Tura militante del PCE). En cuanto a los otros cinco, cuatro de ellos formaban parte del franquismo, o al menos eran muy cercanos a estas ideas. El quinto “padre” fue Miquel Roca i Junyent, representante del nacionalismo catalán de derechas.

Por un lado tenemos a Gabriel Cisneros Laborda, José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo y a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón; tres personalidades que, abiertamente coquetearon con el franquismo; Gabriel Cisneros estuvo (y sigue estando) unido a cargos franquistas y aunque a día de  hoy, nos lo sigan mostrando como un reformista y amante de la democracia; José Pedro Pérez-Llorca, estuvo muy ligado a importantes círculos franquistas; y Miguel Herrero, de ideología franquista indisimulada, que llegó a dejar su militancia del Partido Popular por discrepancias con la nueva línea política que estaba llevando Aznar (para él demasiado moderada).

Los Padres de la Constitución fueron cuatro franquistas, un socialista, un comunista y un nacionalista catalán

 

Por otro lado, tenemos a Manuel Fraga Iribarne, considerado y mostrado en muchos medios, como uno de los políticos más importantes de la España actual y un ejemplo para todos. No es necesario indagar mucho para descubrir una realidad bien distinta.

Fraga, principal impulsor del partido que hoy gobierna España, fue ministro de Información y Turismo y embajador en Londres con Franco y más tarde Ministro de Gobernación. Se le acusa de numerosas muertes: por un lado, la de Julián Grimau, fusilado por orden de un Consejo de Ministros del que formó parte; Enrique Ruano asesinado por la Policía y que fue publicado por Fraga en la prensa como un suicidio; y la muerte de 5 obreros por disparos de la Policía durante los Sucesos de Vitoria de 1976, mientras este ocupaba el cargo de Ministro de Gobernación durante la Transición.

Fraga, uno de los padres, era Ministro de la Gobernación cuando la policía mató a 5 obreros en Vitoria en 1976

 

Si estas personas fueron las encargadas de elaborar la Constitución, parece bastante fácil comprender uno, porqué salió adelante la Ley de Amnistía, dos, porqué mantuvieron numerosas leyes del anterior régimen, y tres, porqué no se hace mención al período democrático anterior al franquismo, es decir la Segunda República.

La elección de este grupo hace que, a día de hoy, sigamos contando con una Constitución que mantiene normas derivadas directamente de los códigos legislativos del franquismo a las que simplemente se les hizo algunos retoques para ser incluidas en la legislación democrática.

Así, podemos encontrar un tipo de legislación como el artículo 130 de la regulación de Economía y Hacienda, siendo un símil moderado del principio XII de la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958; o la figura del decreto-ley, que proviene directamente de la Ley de Cortes franquista.

Quizá el gran hito de esta nueva legislación es la Ley de Amnistía. Esta ley, supuestamente nacía con la intención de “superar y trascender las divisiones que nos separaron y enfrentaron en el pasado”, en palabras de Rafael Arias Salgado, portavoz del gobierno de UCD de Adolfo Suarez.

La Ley de Amnistía se creó en realidad para que los crímenes franquistas quedasen totalmente impunes

 

Lo que realmente escondía dicha ley, era que los crímenes franquistas quedasen totalmente impunes y que los numerosos presos, aunque eran puestos en libertad, sus expedientes seguían siendo válidos a efectos administrativos. A ojos del Estado, eran considerados criminales. Además, la Ley de Amnistía, aunque desde la ONU se ha pedido su derogación, es lo que hoy protege a todos los llamados por la jueza Servini en la querella argentina.

España, tiene una Constitución creada, en su mayoría, por personas de origen franquista, y con la intención de perpetuar “en muchas ocasiones”, legados y vestigios de esta dictadura. Desde el Jefe de Estado, hijo del rey impuesto por Franco, hasta la Ley de Amnistía, que perdona los asesinatos, torturas y crímenes fascistas, y deja como verdaderos culpables a aquellos que lucharon por el régimen democrático (II República), que ni siquiera es mencionado en una línea de toda la Constitución.

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