Empecé a meditar hace muchos años, casi treinta. Después de aproximadamente cinco, comencé a darme cuenta de que muchas imágenes, situaciones que aparecían en mis sueños se repetían en la meditación. Me resultó curioso pero no le di mucha importancia a esta -creía yo-coincidencia.

No puedo precisar cuándo empecé a tener sueños terroríficos, acompañados de otros más suaves pero igual de inquietantes; además estas experiencias oníricas se repetían mientras meditaba. Las noches eran terribles, las meditaciones angustiosas. Me encontraba entre la espada y la pared.

Los sueños terroríficos y de angustia  variaban  pero siempre se repetía, implacablemente, el mismo final.

Caminaba por el campo, me encontraba con dos ataúdes abiertos, miraba y veía a mis dos hijos de uno y tres años, uno en cada ataúd, muertos.  

Me despertaba asustado. Me invadía una angustia vital insoportable cuando estas imágenes se repetían en mi meditación.  La única solución era averiguar qué significaban estos terribles ataúdes con mis hijos dentro, muertos.

La primera herramienta que decidí utilizar, fue traer el mundo de los sueños al pensamiento. De una manera intencionada deje de rechazar los sueños mientras meditaba, para observarlos y analizar después, una vez terminada la meditación las sensaciones que había experimentado. Dicho de otra manera, traer el subconsciente al consciente.

La segunda herramienta fue estudiar y leer a los que habían escrito al respecto. “La interpretación de los sueños de Freud” me dio un método, pero el descubrimiento mayor para mí fue “El hombre y sus símbolos de Jung”que me mostró el ADN del mundo onírico, la puerta del inconsciente personal y colectivo; y por supuesto otros muchos libros, artículos, entrevistas relacionados con la medicina, la ciencia, la filosofía etcétera.

La tercera herramienta fue el Yoga, con toda su sabiduría hinduista relacionada con las diferentes formas de consciencia y en particular dos libros: “Luz sobre los Yoga Sutras de Pantanjali” de  Iyengar y “Lá filosofía de los sueños” de Sivananda. Los sueños son avisos, respuestas, señales a situaciones y problemas que en nuestra vigilia no acertamos a desvelar.

A partir de las herramientas descritas comencé a analizar e intentar comprender el sueño de los ataúdes. Descifrar el significado de cada imagen por separado, juntarlas y separarlas como si fuesen un rompecabezas, hasta conseguir un mensaje lógico.

Era libre de escoger mi camino, pues la imagen del campo abierto significa libertad de movimiento, de acción. No estaba presionado por nada ni por nadie (no había nadie más que yo).

Los ataúdes eran cajones donde se guardan personas, pero estaban abiertos indicando que la tarea estaba pendiente de su final.

Los niños pequeños, y con mucho más énfasis siendo mis hijos, significan mi futuro, mi proyección personal y familiar que había que proteger porque si no se marchitaría prematuramente: los niños estaban muertos.

En los sueños reina el subconsciente, pero el consciente está latente en ellos  y ante el peligro reacciona y despierta al soñante.

No sabía cómo actuar me sentía asustado. Reflexione acerca de la metáfora que el subconsciente me ofrecía:

El camino que llevaba no era malo (por el campo), pero estaba dejando desatendido aspectos muy importantes con consecuencias irreversibles- mis hijos muertos. No podía perder más tiempo: debía despertar.

Mi subconsciente me lo estaba explicando con suma claridad, lo prioritario era centrarme en mi familia, sacar nuestros hijos adelante. El resto podía, tendría que esperar.

A partir de esta primera experiencia empecé a interesarme por los sueños de la gente que me rodeaba. Poco a poco fui ampliando el círculo y en la actualidad mantengo un blog de interpretación de sueños www.jesusros.net. Quien lo desee puede enviarme sus experiencias oníricas, que siempre interpreto desde lo mejor de mí mismo y con el máximo interés.

Soy un soñador desde niño.

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7 Comentarios

  1. Como psicólogo que soy, este artículo me indigna sobremanera. No se puede interpretar un sueño sin conocer en profundidad a la persona que lo sueña, por mucha meditación o mucho yoga o mucha introspección que se haya hecho. Requiere de un contacto continuado con la persona (o menor dicho, con el paciente), que es quien debe interpretar su propio sueño en base a la guía del terapeuta. De lo contrario, se están poniendo pensamientos e ideas en la cabeza de quien sueña. Ser soñador y haber leído “La interpretación de los sueños” de Freud no te da la capacidad para interpretar los sueños de nadie; si acaso, los tuyos propios.

  2. Discrepo totalmente. Después de más de 10 años de psicoanálisis, y conociendo personalmente a Jesús Ros, te puedo confirmar que sus interpretaciones son tan acertadas y profundas, que hasta en alguna ocasión parece que me conoce mucho mejor que muchas personas cercanas.
    Me parece que quizá estés confundiendo interpretar un sueño con una terapia o explicar a quien lo sueña lo que le sucede y siente.
    Jesús Ros interpreta sueños, no analiza a las personas. Lo entenderás cuando visites su web. Te lo recomiendo.
    Un afectuoso saludo.
    Buen Salvaje.

    • No lo confundo. De hecho, creo que he expresado muy bien (y lo voy a repetir) que la interpretación de un sueño debe hacerse dentro de un contexto terapéutico, conociendo bien a la persona y, es más, debe ser la propia persona quien lo interprete bajo la guía del terapeuta. Fuera de este ámbito, es como echar las cartas. Nadie, ni siquiera un terapeuta, puede decirle a una persona lo que le sucede o siente. Eso es algo que, por entero, tiene que discernir la propia persona porque, de lo contrario, estamos poniendo en su cabeza nuestros pensamientos.
      Cuando se interpreta algo, previamente, hay que analizarlo; así, estaríamos hablando de lo mismo.
      Todo esto lo digo porque soy psicólogo y terapeuta y cuento con la experiencia de haber pasado también por un proceso terapéutico.
      Y escribí mi comentario después de visitar y leer su web.

  3. Jorge, esa es tu opinión. Entiendo que puede haber más en el mundo. El tono que empleas es dogmático y casi demente. Debe ser terrorífico estar en manos de un psicólogo como tú. Esa es la impresión que tus palabras causan en mí. Tigre tigre

  4. Yo entiendo que este señor sea su amigo, pero posiciones como está hacen mucho daño a mi profesión; por eso la defiendo y la defenderé siempre. Dogmático sí, demete no. Yo, por mi parte, no le voy a insultar señor Puebla.

  5. Yo también soy psicólogo pero tengo otra perspectiva diferente a la de Jorge. Yo coincido con la mayor parte del artículo y creo que es posible realizar análisis de sueños sin conocer a la persona a la que se esta analizando.

  6. Siempre es una maravilla que se abra una polémica en torno a un artículo publicado en un periódico. En este caso debemos dar las gracias qué tal polémica existe gracias a Jorge, cuyo apellido no conozco, aunque el piense que si sabe quién está tras la voz de tigre Manhattan, ignorando que hay otros escritores a parte de su creador original, Javier Puebla. No es Javier Puebla quién está escribiendo en este momento. Debo precisar que no pretendimos insultarlo, y lo que se escribe en el comentario o post literalmente es “casi demente”, no demente, y también que a mí, a nosotros, nos parecería terrorífico estar en manos de un psicólogo de creencias dogmáticas y posiciones dogmáticas, en un tema tan delicado sutil y lleno de matices como la salud de la mente humana.
    Es evidente que Jesús Ros está siguiendo un camino personal, como cualquier explorador o descubridor, que no le guía ningún tipo de mala voluntad ni siquiera ánimo de lucro, pues nada cobra por la interpretación voluntaria de los sueños, y en nuestra opinión no merece una crítica exacerbada y tajante como la que has realizado. Te deseamos un buen día, Jorge, y quizá sería interesante para ti que un compañero tuyo, otro psicólogo, valorase la actitud con la que has enfrentado el artículo de Jesús Ros Tigre tigre..

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