A Laura Baena, fundadora del reconocido Club de Malasmadres, la maternidad le cambió la vida para siempre. Tanto que, como dice la gran actriz Meryl Streep tuvo en ella un efecto humanizador. “La de reducir todo a lo esencial”. Y es que, desde que además de ser mujer y gran profesional, añadió a su vida la tremenda etiqueta de la mamma imperfecta tiene bien claro la palabra con la que define esta experiencia vital: demasiado. “Porque todo es así. Demasiado el dolor, el amor, la culpa, las dudas… Todo es demasiado, en mayúsculas. Mucho más de lo que jamás hubieras pensado”, nos reconoce.  Será por eso que a la hora de ponerse nota, surge la auto exigencia y dice que “siempre se puede mejorar”.

 

¿Qué te puede más en tu día a día como mujer y como madre la cabeza o el corazón?

Sin duda el corazón. Desde siempre. No concibo la vida sin pasión y eso a veces me hace tomar decisiones equivocadas o dedicar demasiado tiempo y esfuerzo a situaciones que sería mucho, mucho más fácil solucionar con la cabeza. Pero también creo que si no le pusiera esa intensidad a la vida no estaría donde estoy ahora. Así que ¡viva el corazón! Un mundo con más corazón, sería un mundo mejor, quizás más caótico, pero con más solidaridad y empatía hacia los demás.

 

¿A qué te sabe la palabra sororidad?

Me sabe a feminismo, a asociacionismo de mujeres, a que juntas somos más fuertes, a romper estereotipos, a luchar contracorriente, a empatía, a cuotas, a impulso, a talento femenino, a conciliación, a corresponsabilidad, a equipo y a tantísimas cosas necesarias y urgentes en este momento actual. Me sabe a libertad.

 

Hace bien poco hablabas de la necesidad de reclamar por activa y por pasiva el feminismo. ¿Crees que todavía hay muchas mujeres que no se atreven a decir alto y claro que lo son o que aún hay muchas que ni siquiera saben que lo son?

Totalmente. Me resultaba curioso, pero últimamente lo entiendo porque creo que parte del desconocimiento de una palabra tan necesaria como “feminismo” viene de la distorsión y la comparación con otra horrible como “el machismo”. Por eso nosotras, que estamos a la cabeza en la cadena de mujeres tenemos la responsabilidad de educar en el feminismo a otras mujeres, a nuestras hijas y a nuestros hijos, a la sociedad. Tenemos la obligación de vivir en los valores del feminismo, de luchar por la igualdad y la libertad de las mujeres en todos los sentidos. “Todos deberíamos ser feministas”, como dice en su discurso Chimamanda Ngozi Adichie. Y a todas las que dudas y no se sienten representadas o huyen del feminismo les recomiendo un libro de inicio: Feminismo para principiantes de Nuria Valera. Gracias a esas mujeres feministas del siglo pasado estamos hoy aquí, con nuestra voz, sin miedo y con un camino por recorrer juntas. ¡Hay que conocerlas!

 

¿Y qué hay de ellos¿ ¿Crees que vamos teniendo más aliados?

Creo que hay muchos aliados, referentes, compañeros… que necesitan que les demos voz, que necesitamos que no se oculten y que nos representen en todos los círculos sociales. Que tienen que levantar la mano, hablar, dar un paso adelante. Pienso que aún hay mucha discriminación hacia esos hombres corresponsables, feministas, que se ven juzgados si dejan ver su cara igualitaria sin tapujos. Somos equipo, tenemos que ser equipo, sin una concienciación social de ese 50% de la población no podremos avanzar y nuestra voz seguirá silenciándose.

“Los hombres feministas tienen que dar un paso al frente y alzar su voz contra el machismo”

 

¿En qué te ha reafirmado la campaña que recientemente has hecho con la Fundación Aladina? ¿Cómo late tu corazón después de encontrarte con ejemplos de resiliencia como los que has conocido tanto en las madres como en los pequeños que pasan por una enfermedad?

Mi corazón late muy fuerte. Esta campaña me ha dado la oportunidad de usar mi voz, la influencia de esta comunidad para apoyar una causa tan importante como la de Fundación Aladina. Hemos recaudado ya más de 17.000 euros. He querido desde ella homenajear a las Malasmadres de los niños con cáncer. Las Malasmadres en general somos resilientes por naturaleza, pero ellas son la bomba. Se levantan cada día con el objetivo de que sus pequeños no pierdan la sonrisa. He conocido mujeres admirables como Marta, la protagonista de nuestro vídeo https://youtu.be/Y_OyY-bWWLQ que son verdaderas luchadoras, que han nacido para luchar y que necesitan todo nuestro apoyo. Además esta campaña no solo me ha cambiado la vida a mí. Hace nada fue el cumpleaños de la buenahija y cuando sopló su vela me dijo al oído: mamá he pedido que todos esos amigos sin pelo se pongan buenos”. Y me emocioné.

 

¿Madre es sinónimo de luchadora?

Sin duda que lo es. Luchamos para no perder nuestra identidad como mujer. Luchamos para no tener que renunciar a nuestra carrera profesional ni tampoco a ver crecer a nuestros hijos. Luchamos por ellos y ellas, por nosotras mismas y por dejarles una sociedad mejor. Pero luchamos unidas, con sentido del humor y con el convencimiento de que todo irá a mejor. Luchamos con la esperanza de conseguir lo que nos propongamos. La maternidad en papel parece más fácil, más idílica, pero la realidad es bien distinta. Cuando asumes que no llegas a todo, que no eres superwoman y que eres una madre imperfecta y te vas a equivocar cada día entonces, en ese preciso instante, puedes comenzar a luchar por lo que realmente quieres.

 

¿Cuál crees que es la mayor enfermedad que padecemos hoy?

La enfermedad de “opinar de todo”. En la maternidad todos y todas piensan que tienen que opinar sobre cómo lo haces, que tienen algo que decir. Muchas veces sin filtro, sin empatía, sin sororidad y esto no puede ser. El club de Malasmadres es ejemplo de todo lo contrario, de respeto, de libertad, de apoyo y de comunidad y estos son los valores que hay que defender, cultivar y transmitir a nuestros buenoshijos y a nuestras buenashijas.

 

¿Qué imagen crees que tiene el mundo de ti? ¿Te preocupa lo que otros piensen de ti?

Por supuesto que me preocupa y mucho. No puedo con las injusticias ni con las críticas sin fundamento. Me encantan las críticas constructivas. Me han hecho crecer y repensar mi camino siempre. He aprendido muchísimo de las críticas que llegan con educación. Las otras no me interesan. Es difícil hablar de lo que los demás piensan de ti, pero el ser “conocida” hace que la gente se acerque a decírtelo y una de las cosas que más me dicen es que les encanta que sea tan cercana, real y que no haya perdido mi esencia. Y eso a mí me hace sentir muy orgullosa porque siempre he dicho que una de las cosas que trabajo cada día es ser coherente conmigo misma, no mostrar algo que no soy y sentir que lo que la gente ve es mi realidad.

 

¿Hasta dónde te van a llevar tus alas?

No lo sé y muchas veces siento vértigo. Pero intento que el miedo no me paralice, que mi alrededor me impulse y no me detenga. Cuando mis alas pierden fuerza, paro, repienso mi camino y le doy impulso de nuevo. Estos días de puente me sirven para que mis alas descansen, se llenen del amor de mi familia, que es mi verdadera guía, para volver a volar muy alto. Hasta donde las fuerzas me lleven y las Malasmadres con su apoyo y cariño.

 

¿Un deseo para el 2018?

Que sea un año lleno de nuevos proyectos, de cariño de las Malasmadres, de feminismo bien entendido, de conciliación real, de flexibilidad, de corresponsabilidad, de igualdad, de respeto, de empatía y de mucho amor.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

13 + 1 =