En los estatutos de todos los partidos políticos se establecen sus ideales políticos, a la vez que instauran sus principios o decisiones sobre determinados aspectos que afectan a la sociedad, tales como decisiones laborales, medioambientales, económicas, sanitarias, educativas, etc., principios que marcan lo que comúnmente llamamos líneas rojas.

Estas líneas rojas, dependiendo del ideal político de determinados partidos, se pueden encontrar más a la derecha o más a la izquierda, según sean éste conservador o progresista.

El ideal político de un partido de izquierdas, establece que los impuestos deben ser proporcionales a las rentas de los ciudadanos, gravando las rentas más altas y contribuyendo más con el sistema quien más ingresos obtenga, para de este modo financiar infraestructuras y servicios públicos y básicos para todos los ciudadanos en igualdad de oportunidades, como la educación, la sanidad, etc.

Hace un año, aproximadamente, el Partido Popular de Andalucía, comenzó una campaña informativa sobre lo injusto que es para los andaluces pagar el impuesto de sucesiones y que ciudadanos de otras comunidades autónomas estuvieran exentos. A raíz de esa campaña el PSOE de Andalucía comenzó a defender dicho impuesto, alegando que es un impuesto que grava a las grandes fortunas, que sólo el 3% de los andaluces lo pagan y que sirve para mantener y financiar los servicios públicos.

Hasta ahora, en Andalucía, sólo aquellas personas que obtuvieran una herencia de más de 250.000 euros estaban obligadas a pagar el impuesto de sucesiones, pero recientemente hemos conocido que C’s de Andalucía ha impuesto como condición al PSOE de Andalucía, para aprobar los presupuestos de 2018 de dicha comunidad, aumentar este límite hasta 1 millón de euros, condición que ha aceptado Susana Díaz, es decir, sólo pagara dicho impuesto aquellos andaluces que hereden una fortuna de más de 1 millón de euros.

Esta decisión de Susana, contradice lo que anteriormente defendía y atentan contra los principios ideológicos de un partido progresista y social, lo que provoca que muchos votantes socialistas perciban que no se defiende a las clases sociales más vulnerables y desfavorecidas, sino que se antepone el sillón, continuar permaneciendo en el cargo, mantener su poder político y económico, etc., sin importar para nada que dichas decisiones beneficie a las capas sociales y económicas más enriquecidas y se favorezca a las grandes fortunas.

Estos vaivenes ideológicos son observados por la población como volantazos que distorsionan y confunden sobre la percepción que tienen los ciudadanos sobre un determinado partido político, llegando a pensar incluso, que un partido es realmente de izquierdas o derechas, no porque lo digan sus siglas, sino por su manera de actuar, por las medidas que adopte, por los acuerdos a los que llegue, por las personas a las que proteja, etc. Y este acuerdo con C’s, sitúa a Susana Díaz no precisamente a la izquierda de un partido de izquierdas.

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