Sin lugar a dudas el día 7 de Diciembre pasara a la historia de la política en España como aquel en que por primera vez el debate del bipartidismo dejo paso al del pluripartidismo, un debate marcado por el tacticismo de quienes necesitaban a raíz de unas encuestas desfavorables subir el tono sin arriesgar demasiado  y de quienes desde la comodidad de las mismas buscaban minimizar al máximo los errores posibles a cometer en un debate diferente y nuevo, en donde las incertidumbres de cómo se desarrollaría marcaron el inicio del mismo.  Un comienzo en donde Pedro Sánchez busco el cuerpo a cuerpo  necesario  para un PSOE que busca recuperar el espacio político perdido frente a los partidos políticos emergentes, y de paso lograr tensionar a su militancia y electorado frente a un PP que se presenta como el referente de la estabilidad de España.  Fue este el perfil adaptando por la Vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría desde el inicio del debate  en un rol claramente preparado institucional y de estado.

Tal vez fueron estas las claves que marcaron el inicio y el desarrollo de un debate en donde durante dos horas y  media cada uno de los cuatro candidatos se centraron en intentar mandar sus mensajes a una ciudadanía hastiada de los vicios de mala política como reflejan todas las encuestas en donde el PSOE y PP pierden apoyos frente a los partidos emergentes Ciudadanos y Podemos y el hecho de que  aun un 41% de los votantes no tenga decidido el voto.

Y frente a los partidos mayoritarios, los emergentes, aquellos que más se jugaban y más perdieron en un debate al que el PSOE llegaba con la necesidad de llevar la iniciativa, como lo hizo Pedro Sánchez que tuvo la mejor versión de si mismo en un debate decisivo en donde estuvo no solo solvente sino dando la imagen de candidato a presidente del gobierno que el PSOE necesita hoy más que nunca, gancho directo fue el lanzado desde un primer momento por líder del PSOE a Albert Rivera en lo referente a la propuesta de contrato único lanzado por Ciudadanos en su programa electoral y que Pedro Sánchez definió como una herramienta de “Despido Libre”.  Y junto a este el PP, el otro partido del bipartidismo imperfecto  que  alojado en la tranquilidad de unas encuestas que en su totalidad y aún con el mayor batacazo electoral de su historia los dan como vencedores en los comicios del 20 de Diciembre subo dar una imagen de partido de estado e institucional, de solvencia frente a los retos y desafíos que encara nuestro país, ese era el objetivo y Sáenz de Santamaría lo cumplió a la perfección, lanzando también varias andanadas contra el partido que dispuesta su espacio político, Ciudadanos, en temas como el del IVA donde acuso a Rivera de querer encarecer la cesta de la compra  . Y todo Aún cuando el gobierno del Partido Popular es el que mayores recortes en derechos y libertades ha llevado en nuestro país en la historia de la democracia.

Y es que , efectivamente en la lucha por el espacio electoral  Albert Rivera y Pablo Iglesias se mostraron incómodos en un debate en el que no se sintieron a gusto en ningún momento . Lejos quedaban las imágenes de solvencia comunicativa de dos líderes como los de PODEMOS y CIUDADANOS que hoy en su estreno de punta en blanco no estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos.

 

Si bien cabe señalar que Iglesias  fue más táctico y directo que un Rivera excesivamente electoralista en sus mensajes y nervioso en la forma de expresarlos. Y todo ello, aún cuando el líder de Podemos cometió errores dignos de “suicidio” político como confundir el proceso de autonomía de Andalucía con un proceso de autodeterminación o  la receta  de solucionar el problema de Cataluña a través de una sesión de cine y palomitas con visionado de ocho apellidos catalanes.

Un debate de subidas y bajadas, que en redes sociales fue trending topic mundial y  en donde el PP de mano de su candidata aguanto en lo que al modulo de economía se refiere las críticas del resto de partidos y defendió la gestión del gobierno pero que sufrió mucho en lo que a la corrupción se refiere, incapaz de defender lo indefendible respecto a un partido el PP rodeado por esta lacra del siglo XXI.

Mensajes, propuestas y dialéctica en un formato de debate aún nuevo , en el que parece que nuestra clase política no se sienta aún cómoda y en donde los minutos finales han tenido ingredientes diferentes, un PSOE propositivo en donde Pedro Sánchez hizo hincapié en la necesidad de cambio de gobierno que la ciudadanía demanda y que nuestro país necesita para terminar con cuatro años de políticas de recortes de la derecha en nuestro país, un PODEMOS pasional , un PP Institucional en donde Soraya Sáenz de Santamaría ha continuado con su línea de perfil de estado e institucional presentando al PP como la única opción solvente para garantizar la estabilidad de un país el nuestro que hoy no puede hacer experimentos electorales y un Ciudadanos sin conexión y desdibujado cuyo último minuto no ha sido capaz de levantar el tono de un debate en donde a Albert Rivera ha parecido otro al que nos tiene acostumbrado en sus apariciones públicas. Un último minuto de mensaje en donde Iglesias fue el mejor en aprovechar su tiempo para lanzar un mensaje político preparado y directo al corazón de la ciudadanía que más ha sufrido los rigores de la crisis económica y de políticas del PP en estos últimos años, contraponiendo el mensaje de no olvidar: Bankia o las Tarjetas Black como exponentes de la mala política frente a sonreír a quienes cada día luchan por tirar adelante con el país, la ciudadanía y el pueblo.

En definitivo, un debate único y diferente, en el que por primera vez cuatro fuerzas políticas se presentan como posible alternativa de gobierno y en donde en ciertos momentos parecía que se competía en carreras de dos en dos, por un lado un Podemos centrado en intentar captar el voto PSOE y un Ciudadanos centrado en lo mismo con el voto PP,  pero en el que la falta de experiencia y recorrido tal vez peso en el nerviosismo de los debutantes en escenas como las de los debates televisivos.

 

 

 

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