Comer en exceso es algo que todos hacemos en alguna ocasión. Nos sentimos llenos y pesados e, incluso, sentimos algo de arrepentimiento. Para algunas personas, ésta es toda su vida y lo acompañan de conductas compensación. Es la vida de una persona con Bulimia Nerviosa.

El trastorno fue descrito, por primera vez, en 1979 por Gerald Russell, un psiquiatra británico, para hablar de un problema que afectaba a las mujeres de países industrializados y que se iniciaba durante la adolescencia o la adultez tardía. Aunque, bien entrados en el siglo XXI, la definición y epidemiología han cambiado bastante.

La Bulimia Nerviosa consiste una ingesta excesiva y compulsiva de alimentos en un corto período de tiempo o atracón (los manuales hablan desde 15 minutos a 2 horas), seguido por emociones de arrepentimiento y culpa que llevan al desarrollo de conductas de compensación que favorecen la eliminación de lo ingerido.

zk_CaIU_Además, estas personas tienen una preocupación constante por el peso y la silueta corporal, se autoevalúan en función de estos parámetros y tienen una sensación de pérdida de control ante la comida.

Más allá de lo que la mayoría piensa, no siempre tiene que haber conductas purgativas como vómitos, uso de laxantes o diuréticos, etc – que sería el caso de la Bulimia de tipo purgativo –, sino que puede haber otras conductas inapropiadas como la realización de ejercicio excesivo (y en condiciones que pueden resultar perjudiciales), períodos de ayuno extensos o dietas muy restrictivas. En este caso, estaríamos hablando de Bulimia de tipo no purgativo.

Aunque es cierto que afecta más a mujeres que a hombres, la relación se ha ido igualando. Sí es verdad que en hombres suele estar ligada a otros trastornos psicológicos, especialmente el Trastorno Límite de la Personalidad (del que puedes saber más aquí). En general, la relación es de 1 hombre por cada 10 mujeres.

Las causas de aparición de este trastorno son similares a las que se indicaban en el artículo anterior sobre los TCA No Especificados. Influyen los factores socioculturales, como la imagen que dan los medios de comunicación y la presión social sobre la figura y las atribuciones que se hacen a la delgadez (delgado = sano, exitoso, joven, guapo,…), pero también el aprendizaje y factores biológicos.

Emocionalmente, las personas que padecen este trastorno tienen un excesivo perfeccionismo y autocontrol, problemas de autonomía personal, miedo a madurar y una autoestima muy baja y centrada, casi en exclusividad, en la imagen que proyectan a los demás.

El autocontrol y perfeccionismo se extienden a todas las áreas de su vida y la pérdida de estos en relación a la comida se vive como algo malo, por lo que aparecen los sentimientos de culpabilidad, malestar, tristeza, asco… que acaban llevando al desarrollo de la conducta compensatoria.

Es importante tener en cuenta que lo que es un atracón no se debe definir por medio de un manual, sino que se debe hacer con el paciente. Aunque hay elementos comunes en todos los pacientes con Bulimia, el concepto de “atracón” va distar mucho de unos pacientes a otros. Lo importante son las emociones que hay detrás de esta ingesta compulsiva de comida.

A nivel físico, las personas con Bulimia suelen estar en un peso normal o, incluso, tener algo de sobrepeso – un aspecto saludable – pero, por dentro, las consecuencias de este trastorno llegan a ser mortales en un 5% de los casos diagnosticados (una de las tasas de mortalidad más altas dentro de los trastornos mentales psicológicos).

Entre las consecuencias físicas y médicas: pérdida del esmalte de los dientes y posterior pérdida de las piezas dentarias, deshidratación, hipopotasemia, trastornos cardiovasculares, alteraciones menstruales, migrañas, caída del pelo, piel seca, disfonías e infecciones en garganta, glándulas salivales y resto de órganos implicados en la alimentación. Muchos de los pacientes con este trastorno fallecen por ataques al corazón.

En ocasiones, sobre todo en trastornos que están ya muy asentados en el paciente, la ineficacia de las conductas compensatorias para eliminar el malestar emocional, lleva a que le paciente se autolesione haciéndose cortes en partes escondidas de su cuerpo con el objetivo de que haya un dolor más intenso que el provocado por la comida. Así, se relaciona con una alta tasa de suicidio.

ZcbA58WLPor desgracia, estos trastornos comienzan a ser más visibles cuando empiezan a aparecer los síntomas físicos. Es por ellos por los que los pacientes acuden a la consulta de un profesional médico (no relacionado con la Psicología). Estos deberían hacer una correcta evaluación y derivarlos a salud mental.

El tratamiento psicológico está bien definido y se basa en una combinación de terapia conductual y cognitiva.

La parte conductual va a ir destinada a controlar el comportamiento del paciente en su entorno: no llevar dinero o tarjetas de crédito, no ir solo al baño o limitar el tiempo que pasan en él, llevar una dieta equilibrada (puesta por un nutricionista), no pesarse y desarrollar hábitos de ejercicio saludable, son algunas de las pautas que se van a regular.

El tratamiento cognitivo va a estar centrado en reestructurar la relación del paciente con la comida y con su propio cuerpo, así como a establecer herramientas con las que enfrentar las situaciones que se convertían en estresores y hacían más probable el atracón.

Siempre, lo más importante es la prevención de estos trastornos que se debe desarrollar en el ámbito familiar y escolar, así como llevar unas pautas de vida saludable.


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