Los decibeles de ira popular van en aumento cuando se percibe que la justicia y la arquitectura de la democracia se dilata ante la creciente corrupción pública y privada. El caso del Perú es patético.

La aceptación del asilo solicitado al Uruguay por el expresidente peruano Alan García, es decepcionante y desconcertante. Ha despertado  múltiples reacciones contra la actitud de este ex gobernante, acusado por la Justicia de su país de haber recibido fondos millonarios por proyectos de inversión, entre ellos algunos vinculados al consorcio Odebrecht del Brasil.

El parlamentario Domingo García Belaunde, militante de Acción Popular, partido fundado por el expresidente Fernando Belaúnde Terry, declaró: “Hoy hizo lo que dijo que nunca iba a hacer”, indicó el congresista sobre el pedido de asilo de García.

Mientras dirigentes de diversos sectores y magistrados solicitan la movilización ciudadana para exigir que el Uruguay desista de su decisión, esta figura complica y enrarece el clima de inestabilidad política, en tanto van cuatro de cinco ex presidentes que están en la lista de ser juzgados por sobornos.

El ministro de RREE del Uruguay Rodolfo Nin Novoa, anunció que el asilo a García será analizado, conforme a lo dispuesto por la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, de la cual son parte el Perú y Uruguay.

El Poder Judicial de Perú dictó días atrás un impedimento de salida por 18 meses contra el expresidente García, a partir de un pedido de la Fiscalía, tras ampliar una investigación por presuntos sobornos.

García, antes de llamar a la embajada uruguaya en Lima, declaró : “A todo el país le digo que tengo en paz mi conciencia. Ni me vendí ni nada pedí. Creo en la historia y en la gloria del aprismo que es mi única riqueza. Creo en la historia y en la gloria del aprismo que es mi única riqueza”.

Sin embargo, numerosos mensajes vía eléctronica revelan la escasa personalidad del líder aprista que huye de la justicia.

El actual presidente de Perú Martín Vizcarra afirmó que “no existe la persecución política. En el Perú, y todos los peruanos debemos allanarnos a la justicia, sin excepciones. Reafirmo nuestro compromiso con el respeto irrestricto de la división de poderes, la Constitución y los tratados internacionales”

García, quien reside en España, había llegado el pasado jueves a Perú para declarar por el escándalo del contrato para la construcción de una línea del metro de Lima durante su segundo mandato (2006-2011).

La solicitud de la fiscalía coincide con la difusión en la prensa de que García recibió un pago de 100.000 dólares, provenientes de la caja de fondos ilícitos de Odebrecht, por dictar una conferencia a empresarios en San Pablo en mayo de 2012.

Esta no es la primera vez que García solicita asilo. En 1992, el exmandatario ingresó en la noche a la residencia de la embajada colombiana en Lima y solicitó asilo.

En ese entonces el gobierno colombiano emitió un comunicado en el que expresó su decisión de otorgar asilo a quien en ese momento era el secretario general de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), e inició de inmediato los trámites para su traslado a Colombia.

García solicitó asilo en la embajada de Uruguay en Lima la noche del sábado tras su prohibición de salir del país por 18 meses debido a una investigación por supuestos sobornos pagados por una constructora, informó este domingo la cancillería peruana.

El juez peruano que acusa que los documentos entregados por la empresa Odebrecht, en el marco de una colaboración eficaz con la fiscalía brasilera, infieren la participación de la entrega de dinero proveniente de una fuente ilícita, por lo que señaló que “amerita no solo la investigación en este caso, sino la imposición de la medida a fin de que los hechos sean aclarados”.

El fiscal Domingo Pérez dijo en sus alegatos ante el juez que García y otros miembros de su Gobierno, “en su condición de funcionarios del más alto nivel habrían favorecido a una empresa Odebrecht, que formó el consorcio Tren Eléctrico”.

Sostuvo también que el exmandatario no ha brindado una información correcta a la Fiscalía sobre su lugar de residencia, lo que señaló como una de las razones para que se ordene una medida cautelar.

La prensa recuerda a Alan García cuando años atrás dijo que “los que se enriquecen se van vivir fuera con millones mal habidos. El que se enriquece se va a gozar afuera, en Miami o en París o en Nueva York. Y se va a vivir para superar su estatus de peruano en países desarrollados viviendo con millones mal habidos. Yo jamás, señor”, termina el escueto video.

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