¿Existe la ética en las inversiones? ¿Es más rentable invertir en una empresa que tenga un impacto positivo en la economía o simplemente solo ayuda a calmar las conciencias? La preocupación por el impacto medioambiental que, tradicionalmente las empresas han generado, ha llegado al punto en qué muchos inversores necesitan sentirse éticamente más responsables con sus inversiones, sin embargo, siempre existe un riesgo adherido a la dudosa rentabilidad.

Del hecho de que cada vez más hay más empresas que buscan producir un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente y cada vez hay más inversores que, además de la rentabilidad, quieren dar sentido a sus inversiones nació la Bolsa Social en España en 2014. Esta es la primera plataforma en España de crowdimpacting que, además, está autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Dos años después de su puesta en marcha, “los inversores de nuestra comunidad ya han invertido 800.000 euros en tres empresas a través de nuestra plataforma”, explica a Diario16 el responsable de comunicación de la Bolsa Social, Pablo Escobedo.

Las bondades de estas inversiones son muchas, pero ¿existe un mayor riesgo de perder dinero? La propia Bolsa Social avisa de que “los rendimientos no están garantizados” y que, “dado que se trata de empresas no cotizadas en un mercado secundario regulado, no es sencillo encontrar comprador para tus participaciones”. Por ello, si le va mal a la empresa en la que inviertes, pierdes el riesgo de perder toda la inversión. De hecho, la Bolsa Social recomienda que “no inviertas dinero que no puedas permitirte perder y que diversifiques invirtiendo en varias empresas”.

Además, algunos estudios apuntan a que el 56% de las inversiones generan pérdidas, con un retorno inferior al capital invertido y solamente el 44% obtiene un retorno superior al capital invertido. De esta muestra un 9% genera un retorno superior a 10 veces la inversión.

Y en caso de que la empresa deje de producir el impacto positivo al que se comprometieron, “serán los propios inversores los que le exijan explicaciones. Y, en nuestro caso, los inversores eligieron nuestra plataforma también por sus valores y compromiso”, comenta Escobedo.

 

Ventajas fiscales

A pesar de la inseguridad o posibles riesgos, las inversiones en empresas de nueva creación tienen sus ventajas fiscales. La bonificación se aplica exclusivamente sobre la cuota íntegra estatal y permite aplicar una deducción máxima de 10.000 euros a razón del 20% de las cantidades aportadas para la compra de acciones sobre una base que no podrá superar los 50.000 euros.

Así que rentable o no, las inversiones éticas están en auge entre muchos ciudadanos que buscan más que una elevada rentabilidad, un impacto positivo de sus acciones. No obstante, la clave de estas inversiones está en el largo plazo para confirmar si son o no socialmente rentables.

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