Las graves acusaciones que el presunto cabecilla de la trama corrupta Gürtel, Francisco Correa, ha vertido en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra empresarios y ex altos cargos del Partido Popular no han impedido ni mucho menos que tanto Ciudadanos, con un Albert Rivera silente, como la gestora del PSOE mantengan su respaldo a un nuevo gobierno de Mariano Rajoy durante otros cuatro años.

Correa citó a buena parte de la plana mayor del PP entre los años 90 y hasta 2004 en las presuntas comisiones que el partido recibía por adjudicar obras de manera fraudulenta. Mientras, la voz oficial de los populares, su secretaria general, María Dolores de Cospedal, se vanagloriaba de que los hechos enjuiciados se remontan a una época que nada tiene que ver con la actual dirección del partido, aunque por ejemplo basta recordar que fue el propio Mariano Rajoy el que dirigió la campaña de José María Aznar en el año 2000 o que la trama corrupta siguió actuando con idéntico modus operandi en las comunidades de Madrid y Valencia tras perder el PP las elecciones generales de 2004.

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Ciudadanos, el partido que dará de nuevo un ‘Sí’ a otro gobierno de Mariano Rajoy y el PP, se ampara en la necesidad urgente de dotar al país de un nuevo ejecutivo a toda costa, por encima de que sus integrantes procedan directamente de aquel que supuestamente se beneficiaba de prácticas delictivas durante años. PP era en 1995, en 2000 y también en 2004, y por supuesto PP es en 2016 con Mariano Rajoy y Dolores de Cospedal al frente. Ésta reclama a la justicia “que se diriman, de una vez por todas, las responsabilidades penales” que puedan derivarse, porque según ella “hoy se están juzgando acontecimientos que ocurrieron hace muchos años”, mientras sigue manteniendo que el proceso judicial “no mantiene todas las garantías legales”.

Albert Rivera guarda un clamoroso silencio

Mientras el líder de la formación naranja, Albert Rivera, guarda un clamoroso silencio, su vicesecretario general, José Manuel Villegas, da por amortizado el caso, al igual que el PP. “Las declaraciones del señor Correa ponen de manifiesto temas muy graves pero lamentablemente no son novedosas. Ya se sabían”, argumentó el incluyente PSOE andaluz.

Ciudadanos cree que “acertó” en sus decisiones tras las elecciones del 26 de junio, en las que el partido de Albert Rivera sufrió un severo retroceso respecto al 20-D. Para el número dos de Ciudadanos, las revelaciones del presunto cabecilla de Gürtel que apuntan a la existencia de una trama organizada en el PP confirman que su partido fue consecuente al no entrar en un Gobierno que no contemplara una “regeneración” en el liderazgo y al anteponer un “corsé anticorrupción” con condiciones previas para empezar a dialogar una investidura, como las ya comprometidas con el PP de crear una comisión de investigación en el Congreso sobre los ‘papeles’ de Bárcenas y la supuesta financiación ilegal del PP, así como un foro parlamentario para dirimir responsabilidades políticas, en el que Ciudadanos exigirá la presencia del propio Correa sin descartar la comparecencia también de Mariano Rajoy.

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En el PSOE, por su parte, la gestora se ha mostrado sumamente cauta a la hora de atacar al PP por su presunta implicación en la trama corrupta. Ni su presidente, el asturiano Javier Fernández, ni su portavoz, el andaluz Mario Jiménez, están dispuestos a que este escándalo que salpica directamente al PP le impida facilitarle una abstención en el Congreso de los Diputados pese al amplio rechazo de la militancia de base así como de algunos dirigentes locales y autonómicos del partido.

El hombre fuerte de Susana Díaz en Madrid, Mario Jiménez, ha evitado pedir a Rajoy que se aparte de su carrera presidencial para que el PSOE facilite la abstención al PP en el Congreso. Esta petición se mantenía hasta hace apenas unos días por el influyente

El portavoz de la gestora socialista elude exigir ahora un paso atrás de Mariano Rajoy para hablar de abstención, como sí hicieron el PSOE andaluz y la baronesa andaluza hace apenas unas semanas.

Jiménez, en vez de cargar las tintas contra Génova –“era mi casa”, dijo Correa en la Audiencia Nacional– dirigió el tiro contra Podemos y su “no” al gobierno transversal “del cambio” que Pedro Sánchez auspició junto a Ciudadanos.

“Todos hemos hecho pronunciamientos a lo largo de estos meses con respecto a lo que debería ocurrir”, apunto el portavoz de la gestora después de saberse que Correa señaló directamente a la cúpula del PP en la trama corrupta. “Defendimos la necesidad de un Gobierno de cambio. Hicimos lo imposible. Hubo opción real de cambiar y no se habrían repetido las elecciones. Hoy, en esta situación el partido tiene que tomar una decisión. Corresponde al comité federal y tendrá que evaluar todas las circunstancias”, subrayó Jiménez, anteponiendo como Ciudadanos las razones de Estado a cualquier otra circunstancia –por muy importante que sea– que impida un gobierno del PP, corrupción incluida.

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