T-CEl resultado puede parecer engañoso. Hay ocasiones en que vemos grandes goleadas en las que no se vio tanta superioridad. En el Turquía – Croacia ha ocurrido lo mismo pero al contrario. La victoria por la mínima de los de Cacic no es el reflejo de la superioridad que han mostrado los croatas sobre los turcos, una superioridad que algunos esperábamos pero que no creíamos que fuera ser tan abrumadora.

El partido se inició con las grandes estrellas de Croacia manejando el partido a su antojo con el apoyo del veterano capitán Srna, cuyas constantes subidas y sus centros fueron los que llevaron más peligro a la portería turca, no tanto por el acierto rematador de Mandzukic sino por las segundas jugadas que se generaban. No obstante, Turquía no sufría salvo por un claro remate de Badelj.

Turquía, por su parte, jugaba un fútbol que no se correspondía con las características de su principal estrella. Sólo hubo una opción de gol con un remate de cabeza de Tosun.

Croacia no se podía ir al descanso con un empate. Hubiera sido injusto. En el minuto 40 Luka Modric enganchó una bolea al borde del área que se coló en la portería de Babacan sin que éste pudiera hacer nada para evitar el gol. Uno de los tantos de la Eurocopa. Esto daba tranquilidad a Croacia e intranquilizaba a los turcos porque no se veía atisbo alguno de recuperación.

En la segunda parte Croacia continuó siendo dueño y señor del partido sin encontrar ninguna respuesta por parte de los turcos. Los cambios de Fatih Terim eran una declaración de intenciones al meter en el descanso a Volkan Sen y al sustituir a Arda Turan por Yilmaz, es decir, juego por las bandas buscando los remates del tanque turco. Pero esto no pudo frenar la avalancha de juego de los croatas. Srna seguía subiendo por la banda y tuvo dos claras ocasiones, una de ellas al palo. Como un martillo pilón, Croacia impedía con su juego de toque y Perisic volvió a enviar un balón a los palos.

Lo único que se le puede criticar a los croatas es la falta de gol. Por otro lado, han dejado muy buenas sensaciones y han mandado un mensaje a sus rivales de que no son unos comparsas. Turquía ha demostrado lo que todos esperábamos, que son un desastre en todas sus líneas. Un reflejo de cómo está su liga.

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