A mitad de la semana pasada saltó la noticia que sacudió al mundo del fútbol. Cristiano Ronaldo quiere abandonar el Real Madrid, quiere irse de España para no volver nunca más. Eso es lo que dice el periódico portugués A Bola, medio afín a Jorge Mendes, representante del futbolista. ¿El motivo? La denuncia de la Fiscalía, que le acusa de defraudar 14’7 millones de euros a Hacienda.

El astro portugués, siempre según A Bola, está muy enfadado porque se siente perseguido, criminalizado, y considera que su club no está haciendo lo suficiente por defenderle, por lavar su imagen.

Todo apunta a que la noticia podría ser cierta. Lo que no sabemos es si Cristiano quiere realmente abandonar el club que le ha hecho aún más grande de lo que ya era, o se trata de una estrategia, suya o de su representante, o de ambos, para que el Madrid pague la multa subiendo la ficha a su jugador.

Sabemos poco, pero lo que sí sabemos es, y eso nos hace sospechar de la veracidad de todo este asunto, cómo se las gasta el portugués. Ya lo hizo hace unos años, cuando le dio por decir que se sentía triste en el Madrid y que se quería ir. Cuando Cristiano tiene un problema, llora, chilla, berrea, monta una pataleta, para que alguien le resuelva el asunto. Por supuesto, no asume la responsabilidad. Echa la culpa a los demás, a las circunstancias, a quien sea. Todo, menos pensar que él pueda hacerse responsable de la situación.

Existen dos formas de conducirse en la vida: ir de víctima, o hacerse responsable de lo que a uno le sucede. Es cierto que a veces las circunstancias nos pueden superar, pero siempre tenemos la capacidad de tomar decisiones ante ellas. Lo que pasa es que cuando vamos de víctimas, la culpa de lo que nos pasa nunca es nuestra. Esto es lo que, según mi opinión, suele hacer Cristiano Ronaldo cuando tiene un problema. Cristiano elige echar balones fuera, como hacemos nosotros en muchas ocasiones, cuando nos vienen mal dadas.

Cuando adoptamos esa postura, perdemos el control de nuestra vida. En este caso, Cristiano deja el control en manos de los medios de comunicación, en manos de su representante, en manos de cualquiera, menos en las suyas propias. Entregamos el control a otros, o a las circunstancias. Son otros los que nos tienen que defender, los que tienen que lavar nuestra imagen, los que tienen que sacarnos las castañas del fuego. Y montamos pequeños circos o grandes rabietas, como hacen los niños cuando quieren algo.

En cambio, si decidimos buscar soluciones, pedir ayuda si es necesario, hacernos responsables de lo que nos ocurre, entonces nos hacemos dueños de nuestro destino. Si Cristiano, en lugar de elegir un medio de comunicación para hacer notar su enfado, en lugar de amenazar con irse de España y por tanto del Real Madrid, hubiera elegido reunirse con su presidente y contarle sus problemas, el asunto habría tomado un cariz bien distinto.

Desde pequeño escuché que los trapos sucios se lavan en casa. Los demás no tienen por qué enterarse de nuestros problemas domésticos. Cuando eso no se hace así, la confianza se resquebraja. Es posible que Cristiano finalmente no se vaya, pero… a partir de ahora va a tener a muchos aficionados en contra. Si en lugar de montar una pataleta, como ya hizo hace años cuando decía que estaba triste, se hubiera reunido con Florentino Pérez para arreglar las cosas, nadie tendría por qué haberse enterado, y ninguna imagen se hubiera visto dañada. Es la diferencia entre asumir el control o entregárselo a otros. Entre hacerse víctima de las circunstancias o hacerse dueño de las mismas.

La cara que ofrecemos al mundo cuando elegimos esta segunda opción es otra bien distinta. Es la de alguien que no se deja hundir por las tempestades, sino que lucha para domeñarlas. Alguien que cuando vienen mal dadas se pone el traje de faena y trabaja para navegar contracorriente mientras sea necesario. Alguien que va de frente y dice las cosas a la cara, sin indirectas y sin esconderse.

Y tú, ¿qué eliges para tu vida? ¿Qué crees que debería haber hecho Cristiano Ronaldo?

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2 Comentarios

  1. Te compro todo, excepto de que en este caso, y yo no entiendo de fútbol, podría tratarse de una estrategia perfectamente orquestada de un personaje famoso para sacar el mayor beneficio posible a lo que le ha sucedido.

  2. Gracias, Fernando. Si entiendo bien tu comentario… que todo sea una maniobra del futbolista o/y su representante es más o menos lo que yo también apunto en mi artículo: “Lo que no sabemos es si Cristiano quiere realmente abandonar el club que le ha hecho aún más grande de lo que ya era, o se trata de una estrategia, suya o de su representante, o de ambos, para que el Madrid pague la multa subiendo la ficha a su jugador.”

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