Como se ha dicho tantas veces, según los chinos, la palabra crisis significa tanto riesgo como oportunidad, y realmente es así, pero también implica transformación. Los tiempos en los que el suelo tiembla, y las paredes se mueven, en que se pierde la aparente seguridad, o la perspectiva de ella, son también una ocasión de crecimiento y de búsqueda de mejores cosas en todos los órdenes.

Hay crisis financieras, de falta de recursos que ponen el ingenio a prueba, pero en las que aprendemos a valorar muchas cosas, al mismo tiempo que a darnos cuenta de hasta qué punto muchos elementos de nuestra vida son prescindibles.

Las crisis amorosas, nos duelen mucho, y son causa usualmente de profundas depresiones, así como de pesar en la carencia de sentido de la existencia, ya que nos tocan muy hondo, ya sean de pareja, familiares, o incluso con amigos. Normalmente la falta de reconocimiento social o profesional lleva a niveles muy bajos de autoestima y de la propia valoración. La vida a veces nos riega y otras nos poda. Hay tres alternativas, dejar caer los brazos, y darse por vencido, entrando en la autocompasión y en el lamento, seguir luchando, u observar lo que ocurre sin implicación, aunque esta opción sea la más difícil de llevar cabo, ya que el drama y la urgencia piden una respuesta.

Las tragedias como las muertes de personas queridas, son también motivo de reconsideraciones, la Providencia nos empuja a una reflexión por muchos caminos y a tomar decisiones que tal vez no queremos tomar, pero que simplemente hay que hacerlo.

Uno puede ver el lado bueno de la experiencia y trabajar con ahínco en sacar sus mejores virtudes y cualidades para transformar el plomo en oro. Con frecuencia no es fácil, pero se puede hacer, es probable que la tensión sea insoportable por momentos o épocas, y aparentemente pocas las posibilidades de éxito, pero lo mejor es pensar, ser creativo y actuar, y si no sale bien de una manera intentarlo de otra. No desesperarse, y también tener un tiempo para dejar que escampe. A menudo, los problemas se solucionan solos si no le damos mucha importancia. En ocasiones nos agobiamos tanto por algo, que creemos que es vital, que no sabemos mirar y ver que las gafas que tan angustiosamente estábamos buscando, las teníamos puestas.

Aprovechar una crisis para transformarse y mejorar debería considerarse un arte, porque en gran medida lo es. La vida nos obliga a aprobar las asignaturas de un curso antes de dejarnos pasar a otro y disfrutar de lo que deseamos. Las crisis son los exámenes teóricos y prácticos que nos pone, en los que podemos copiar, imitando a otras personas que han solucionado los mismos problemas a lo largo de la Historia, pero tenemos que ponernos manos a la obra nosotros mismos, nadie lo va a hacer por nosotros. El consejo y la orientación pueden ser muy adecuados, pero la responsabilidad de uno mismo y de su vida la tiene su protagonista.

Muchas veces implican un cambio de creencias, sentimientos o hábitos, y también de vida. El riesgo, y con él, la posibilidad de que haya daños. Si se producen, habrá que construir de nuevo, tal vez una versión mejorada de lo que se haya roto, tomando como base la experiencia.

En las existenciales, no se encuentra sentido a la vida se tengan o no las necesidades cubiertas, es entonces cuando hay que tomar el toro por los cuernos y saber si estamos pidiendo demasiando, si tenemos algún problema interno que necesita solución, nos quejamos por llamar la atención y buscando afecto, o necesitamos olvidarnos de nosotros mismos un poco y prestar atención a las necesidades de los demás. El egoísmo y la egolatría neurotizan.

En realidad la vida es una crisis permanente, el hecho de vivir los es, una carrera de obstáculos en la que si se toma como una oportunidad de crecer y disfrutar no dolerán tanto las caídas y las esperas, de cualquier manera uno tiene que inventarse su existencia, a no ser que quiera que un protocolo le indique lo tiene que hacer en cada momento, pero de esa manera vivirá solo a medias.

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Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, Coproductor del programa Tiempo de Cambio, colaborador de la revista Ser Consciente, coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todos los conocimientos humanísticos, dedicándose al estudio de la Psicología, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. Su interés por comprender al ser humano y su destino le lleva a estudiar también Filosofía durante ocho años. Se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Es colaborador en periódicos, televisiones y especialmente en numerosas radios. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE –PROGRAMAS: ELIMINE SU ESTRÉS Y VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBROS: RELACIONES HUMANAS, TECNICAS ÉTICAS DE VENTA y ESTRELLAS DE ESPERANZA. Imparte el taller: SER CONSCIENTE EN EL AHORA.

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