Me horroriza, me indigna pensar que, hoy en día,  hay gente que prefiere ver a un refugiado sin vida que  en suelo patrio. Me estremece, sinceramente, que muchos cuestionen la medida del Ejecutivo y no recuerden que, muchos de ellos, se mosquearon, indignaron, se sumaron, inclusive tiempo atrás, a la multitudinaria crispación que destapó la imagen de aquel niño, de 3 añitos, que se encontraba, sin vida, estirado a orillas de una playa en Turquía y que como bien saben, no era para menos, desató el rechazo de la ciudadanía ante la falta de actuación de las autoridades europeas.

Me alegra, me llena de orgullo, me da esperanza, sin más, saber que, como español, con esta medida damos una lección internacional de solidaridad, de humanidad, que invitamos a la ciudadanía europea e italiana, a que presionen a sus gobiernos, a que luchen contra el sinsentido de la burocracia europea.

A los más “resabiados” les recuerdo que, hoy en día, muchos españoles también huyen de la miseria, sin necesidad de remontarnos, por tanto, a tiempos muy lejanos. Por ello, no deberíamos quedarnos de brazos cruzados ante el drama humanitario del Mediterráneo. Un poco de empatía no vendría mal, lo que calificó, el sociólogo y matemático Johan Galtung como la vía de solución de conflictos, ponerse ni más ni menos en la piel del otro.

Dicen determinados sectores que, la llegada de pateras a las costas españolas se ha disparado casi un 600% en cuatro años… y que, por la irresponsable iniciativa del presidente Pedro Sánchez nos tenemos que hacer la idea de lo que nos espera, “una avalancha”. Menos mal que… la Biblia nos habla, hasta en 33 versículos, de que “todos somos hijos de Dios”. En fin…

El meollo de la cuestión es mucho más sencillo, la gente no conoce la definición de humanidad, deberíamos replantearnos  nuestro modelo de sociedad porque, tristemente, comportamientos de esta índole certifican que algo se ha hecho mal, que hemos  fracasado como sociedad, y mientras tanto no  se recupere el espíritu europeísta de tierra humanitaria, no queda otra que confrontar ideas, no personas, con el ejemplo, porque para muchos los valores de la Unión Europea quedan muy bien pero de boca.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

17 − quince =