¿Qué haría usted con 2.400 millones de euros o 2.000 millones de euros o 1.800 millones de euros o 1.200 millones de euros…? Haría tantas cosas, sería la respuesta de muchos de ustedes.

Pero la cuestión, es de dónde conseguir ese dinero, ¿verdad?. Pues no se preocupen, en esto sí nos pueden ayudar partidos políticos como PP, PSOE, CIU, o familias como la de Gil o Pujol, Iñaki Urdangarín y Diego Torres, altos directivos y consejeros de Bankia.

Porque estas son las cifras de algunos de los casos de corrupción que sufrimos en España, dinero defraudado a todos nosotros. España ha vivido más de 175 tramas desde que comenzó la democracia, donde el PP y PSOE se han visto envueltos en 126 casos, liderando el “ranking de partidos políticos corruptos”. Y Andalucía la Comunidad Autónoma más afectada.

Actualmente, PP y PSOE suman 222 escaños en nuestro Parlamento, en otros países serían ambos fuerzas residuales, altamente castigados por deshonestos, corruptos y otros muchos apelativos que me guardo.

En contraposición, fue saboteado, expulsándolo de las principales instituciones, al partido que tomo como bandera la “Lucha contra la corrupción”, a UPYD, sin lograr su desaparición, para su pesar.

Además, nuestros trapos sucios ya no los lavamos sólo en casa, como país se nos debería poner la cara colorada, cuando vienen desde Europa a decirnos que “basta ya de corrupción”. ¿Qué imagen estamos dando al exterior?

Lo más desolador es que la CORRUPCIÓN se ve como un acto inevitable. Hay un comentario que oigo frecuentemente ante este tema: “¡Qué más da, unos que otros (políticos), todos roban, por lo menos a éstos les conocemos”.

Nos han inmunizado frente a esta lacra social, haciéndonos satisfechos consumidores de ella.

Pero no es así, no es algo que debamos asumir como natural, se debe denunciar y castigar.

Exigir que los procesos judiciales sean más rápidos, que los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) sean verdaderamente independientes, no influenciables entre ellos ni por el sumo poder que gobierna nuestra sociedad, el económico-financiero.

Uno de los grandes motivos por lo cual sigue existiendo la corrupción es por el hecho de que no recibe castigo desde la sociedad civil. Siendo por tanto, cómplices de ella.

Debemos despertar de la impasividad en la que hemos caído durante décadas.

Démonos cuenta de que estos casi 10.000 millones de euros, y los que están por llegar, servirían para mejorar pilares de la sociedad de bienestar, ya que la corrupción tiene un impacto directo en la educación, la sanidad, la justicia, la democracia, la prosperidad y el desarrollo.

En la España que yo quiero, el balance sería muy distinto al actual, sumariamos 0 casos de corrupción, independencia de los poderes que rigen nuestra sociedad, inversión en educación, sanidad, ayudas sociales, I+D.

Para ello debemos darnos cuenta de que está en nuestra manos no permitir que esta lacra social siga coexistiendo con nuestras carencias sociales, chupándonos recursos que son de todos nosotros.

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Ana Rosa Quintana nació el 4 de Agosto de 1978 en Santander, viviendo desde hace años en Marchamalo, Guadalajara. Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Ingeniera Técnica Agrícola con Máster en Ciencias Farmacéuticas. Siempre preocupada y desarrollando labores de Investigación y Desarrollo, donde cree que está el futuro de España. Se afilió a UPYD el 10 de Julio de 2013, considerándose un ejemplo de aquellos ciudadanos que siempre han sido de UPYD. Inició su militancia en Marchamalo, siendo luego vocal del Consejo Local de UPYD en Guadalajara. Participa desde su inicio en el Grupo de Expansión Provincial de Guadalajara dedicada a la Formación y miembro del equipo de Concejales de UPYD de Castilla la Mancha. Actualmente miembro del Consejo de Dirección de UPYD y Responsable de Organización Nacional. Participa como colaboradora en el programa "Sin Complejos" en Es Radio. Madre a tiempo completo de su hija Gadea. Por respeto a ella y a sus mayores, decidió convertirse de ciudadana comprometida a ciudadana Política estando convencida que UPYD es el instrumento adecuado para devolver el control de la política y la gestión de la cosa pública a los ciudadanos. Todos los días se enfrenta no solo con ilusión, entusiasmo y pasión a su compromiso con los ciudadanos, sino también con la necesaria profesionalidad y mesura. Entiende que es indispensable regenerar la democracia en todos los niveles, sea ello desde las instituciones o desde fuera de ella, acabar con la corrupción ética imperante hoy y desde hace demasiados años en su gestión, devolver a la política la honestidad y transparencia que se merece y que merecen todos los españoles. Es consciente que solo así y en contacto diario con los ciudadanos de a pié, se podrá trabajar eficaz y eficientemente a favor del bien común, recuperando la solidaridad perdida y devolviendo la prioridad a la educación y la sanidad en todos los rincones de España. Cree que solo así se podrá luchar contra la desigualdad, acabar con insultantes privilegios y el despilfarro y poder emprender la senda de la recuperación de puestos de trabajo y el crecimiento económico.

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