La política la ejerce una señora o un señor que, cuando se levanta por la mañana, lo primero que hace es calcular estrategias para “vender” bien su trabajo, para vender a su partido, a su mentora, a su protector, a su electorado, a la prensa, a papá o mamá (terreno ya psicológico) y a sí misma o a ese tío que le mira en el espejo con cara de poderoso a pesar del anclaje a la Tierra que da estar recién cagado.

Nos olvidaremos de la crisis y no reformaremos nada (salvo la legislación laboral). Y culparemos, con razón, a Podemos, igual que achacamos la basura de la democracia hispana al PSOE, y resulta sencillo: es la izquierda (supuesta) la que busca los cambios estructurales, la derecha, por naturaleza, quiere conservar: ¡no hay cambio, he aquí al culpable! Y no quiero ser demagógico, pero muchos cargos de Podemos (incluidos los de los carteles) ya deberían haberse retirado a sus oficios según los criterios con que se iniciaron en lo Público… temo que no sólo no se van sino que asistiremos, estupefactos, a justificaciones más que justificadas sobre puertas giratorias comprensibles, porque una década ahí arriba proporciona contactos, amistades, vale para demostrar talentos que, de otra forma, nadie vería y que alguien no querrá perder…

Ya nadie habla de regular el tiempo en el que es sano dejar los cargos públicos, ni de las cuarentenas necesarias antes de volver… la frescura renovadora con la que irrumpió esa generación joven se ha transformado en acíbar viejuno, el pelo largo de Pablo Iglesias ya no brilla igual. Y, lo que es peor, (quería llegar hasta aquí con esta larga y ventosa vuelta un poco tonta): hemos asumido la idea de la política como un gran musical en el que solistas, coros y corifeos, danzantes, tramoyistas, y esa gran responsable de la divulgación del show llamada Prensa, nos mantienen pendientes del escenario como si la vida nos fuera en ello. Cada cantante busca su gloria, el aplauso del aria con do de pecho, y nosotras nos dejamos embelesar como si esperáramos realmente algo concreto… y no, show must go on!, nada acaba, no hay fin, es lo que hay…

Lo que quiero decir es que este vodevil de los másteres, tesis y titulaciones varias, salvo delitos, es un truño en el que nos han metido de lleno y, encima, nos parecer oler a fragancia política. No voy a explicar cómo funciona la universidad española, sólo diré alocadamente “¡Qué escándalo, he descubierto que aquí se juega!” a lo Louis Renault. Algunos de los tipos más deleznables de la prensa ejercen como profesores universitarios cuando, manifiestamente, deberían acudir al despacho de Orientación de un instituto, les recuerdo que uno de los mayores escándalos de la década de los 80 (la sacrosanta construcción de la democracia española) fue el intento de imponer una universidad en cada capital de provincia (o pueblo grande) muchas veces sólo pensando en convertirlas en criadero o retiro para los dos partidos de siempre: ínfimo o inexistente nivel académico, colocación de familiares (abunda el matrimonio docente y otras variantes, o la herencia; aplíquese el comentario con Justicia y evidencias…), gastos, construcciones, personal, presupuestos, infraestructuras… y nadie ha metido mano a eso, porque es parte del gran fracaso de este país, el peor, la corrupción óptima que nos arrastra a la miseria: el hundimiento de la Educación.

Seamos prácticos. La cuestión es cómo se evita esto. Dos propuestas sencillas (y reiteradas en mis artículos):

Primera: limitación a dos legislaturas de cualquier trabajo vinculado a la política con obligación de desaparecer otras dos, salvo en casos de cargos de alto nivel, para los que habría prórrogas. (Y empiezo a pensar si no debería ser obligatorio demostrar tener un oficio al que volver, pero sería una limitación injusta para ciertos casos… cuestión de darle un par de vueltas; incluso estaría bien ligar el sueldo político al oficio de origen, porque ¡quién regolfaría a un salario de un 10% de lo que en política se gana, además de las prebendas varias)…

Segunda: prohibición del protocolo y la propaganda. Los actos públicos de la política son ridículos y sólo valen para construir “personajes”. Imaginen a una “kelly” en un escenario rodeada de cámaras y tribuletes anunciando lo que va a hacer en una habitación… La política española es un “reality” sin interés al que nos han acostumbrado. Son actores con un guion que se va modificando sobre la marcha en función de la audiencia. Yo creo que hay que quitarles la relevancia pública prohibiendo inauguraciones, ruedas de prensa sin preguntas, actos públicos sin utilidad instrumental (también llamados propaganda), y toda la inmundicia que rodea a estas cosas: asesorías, comidas de soborno y confraternización, empresas al estilo Orange Market…, ponerles un horario y aclarar la disponibilidad en función del rango (por cierto, la financiación de los partidos a cargo del Erario eliminada).

Porque todo eso es la construcción del poder, del poderoso y en ese espectáculo (chungo) cabe medio telediario de los que vemos últimamente… y, mientras, todo sigue igual, demasiado igual, al tiempo que les reímos las gracietas, como a cómicos que, irónicamente, tienen nuestro destino en sus manos.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

6 Comentarios

  1. No has acertado ni una en la descripcion. Haztelo mirar payasete del sistema. Fèlix Ramón, Fumanchu no existe.

  2. Félix Ramón acierta sólo cuando se equivoca. Qué gran creación léxica la de “mentiroSOSO”. Por lo demás, le sugeriría (perdón por el atrevimiento) que volviera a leer sin prejuicios lo que el artículo denuncia y propone.

  3. Impresionante!… Enhorabuena!

    *por poner un pero, solo le faltó esperar un par de días más para lanzar tan Genial artículo ( Filósofo tenía que ser Usted), a que compareciera Aznar en el “ acto teatral” titulado “Comisión sobre la financió ilegal del Pp” ( en el que por lo visto se lo pasó muy bien) para haber podido incluir algunas letras de su puño Con su genial reflexión

    Gracias

  4. Tú sí que eres soso, Felisín. Este tipo tiene dos cojones, y las ideas muy claritas. Y hace lo que casi ningún político osa hacer: propone soluciones, tras presentar desnudo y diseccionado el mal que gente como tú se niega a ver. Lástima que “sólo” sea un periodista independiente que no paga vasallaje. Así no se hará rico ni agradará a individuos como tú…

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