Disertaba el músico Jorge Drexler en una conversación con el filósofo Antonio Escohotado, sobre la aceptación de los roles, sobre los preceptos engendrados a raíz de arquetipos construidos como la moral, los estereotipos y la inducción que se genera a partir del control social. El uruguayo hablaba sobre el carácter liviano y pulcro que hay en los niños cuando juegan, bien sea a cowboys y vaqueros, como a pegarle zapatazos a un balón, todos ellos entienden que es un juego, y que cada uno, desarrolla un papel, su papel, el cual dejan de recordar al regresar a casa mientras unos brincan sobre otros, ya que lo fundamental era divertirse entre iguales.

Una cosa tan básica, parece hoy día relegada, en especial al llegar a la edad adulta, cuando los prejuicios nos invaden la cabeza, y tratamos de olvidar que fuera de nuestras filias, nuestras fobias y nuestras convicciones, el que tenemos sentado enfrente en el bus o esperando en la cola de al lado del súper, es solo una persona, un ser humano igual que nosotros. Esta es la idea de un corto que pronto verá la luz y que fue grabado antes de la barbarie de Barcelona. La obra titulada “Salam Aleikum”, ha sido elaborada por la Asociación Audiovisual “Educar desde la Infancia” y retrata las inquietudes, los entretenimientos y las bondades de niños, niños que quieren disfrutar de su candidez, de su inconsciencia y de sus ganas por cumplir sueños.

La línea central del trabajo gira en torno a Selma e Ismael, y redunda en la igualdad, y en hacernos comprender que no hay escalafones, clases, razas ni religiones. Los niños con sus palabras destacan que no importa el color de piel o la fe, para no tener ganas de ir al colegio cuando los exámenes son difíciles, ni tampoco para tener como referencia a esos adultos que encandilan con el balón en los pies.

Ambos son la nueva generación que trata de mostrar que las diferencias no se palpan, sino que se fabrican, porque Ismael, como cualquier otro chico de su generación, lo que desea es colocarse delante de una cámara para ser un youtuber, mientras su madre, al otro lado, lo que le pide, es que le saque buenas notas.

 

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