Foto: Miguel Ruiz - FC Barcelona

El Fútbol Club Barcelona femenino, actual campeón de la Copa de la Reina, ha iniciado su pretemporada en Estados Unidos, al igual que el equipo masculino. En su primer partido se enfrentaron al SoCal FC estadounidense y vencieron con autoridad por 5-0. El resultado es lo de menos, puesto que en este stage americano ha habido varios momentos que demuestran que la lucha por la igualdad en el deporte aún está lejos de adecuarse a la realidad social de 2.018.

El Barça femenino ya sufrió un acto de discriminación de género en el viaje desde Barcelona a los Estados Unidos cuando, mientras la primera plantilla masculina viajaba en business, ellas fueron ubicadas en turista. El propio club quiso quitarle hierro a un acto erróneo afirmando que se produjo por un problema de logística alegando que la plantilla femenina no podía ir en primera porque no estaba previsto que hicieran la gira en Estados Unidos, además de atacar a quienes criticaron el hecho calificando los reproches de cinismo. La igualdad entre hombres y mujeres nada tiene que ver con esto sino con la predisposición a contratar un mejor vuelo chárter con mejores instalaciones en el que, tanto el equipo femenino como el masculino realizaran el viaje transoceánico en iguales condiciones. Tal fue la polémica que el Barça reaccionó y el viaje desde Portland a Los Ángeles para jugar el primer partido de la pretemporada lo hicieron en primera clase.

Volvamos al partido. No importa el resultado sino el acto de civismo realizado por las chicas azulgranas. Fue una de las jugadoras más importantes del equipo, deportivamente hablando, Vicky Losada, la que indicó a sus compañeras que debían limpiar toda la basura que se genera en el banquillo durante un partido de fútbol de élite para dejarlo tal y como lo encontraron: botellas de plástico, restos de vendajes, papeles, etc. Estamos demasiado acostumbrados a ver cómo se quedan los vestuarios tras un partido: llenos de basura esparcida por todos sus rincones. Sin embargo, estas jóvenes futbolistas demostraron con su civismo que los valores de la igualdad también pasan por el respeto al otro, los mismos valores que defiende Feminismo16. El civismo comprende una serie de conceptos y valores que se deben inculcar a las personas desde la niñez y el hecho de que un equipo de élite haya realizado esta acción infunde un ejemplo de respeto al otro fundamental porque, si no nos respetamos en los aspectos más simples, ¿cómo vamos a entrar en escenarios más complejos de género, raza o creencias religiosas? No es el hecho en sí de dejar limpio el banquillo o el vestuario, es lo que representa. José Luis Coll decía que «un país llegará a su más alto estado de civismo cuando se pueda jugar un partido sin árbitros». De momento no hemos llegado a eso, pero el gesto del Barcelona femenino es un comienzo muy importante porque el feminismo y la igualdad parten del concepto del respeto al otro.

Por otro lado, hablamos de futbolistas de élite y eso es algo que poco a poco se va logrando en lo referido al fútbol femenino gracias a la profesionalización o a la cobertura que se le da gracias a la implicación de grandes multinacionales, como Iberdrola, a la hora de apoyar el deporte femenino.

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