Enfado monumental entre las filas populares. Cada día que pasa tragan menos a Ciudadanos en las filas conservadoras. “No los aguanto” se ha podido escuchar más de una vez en las filas populares en referencia a la insistencia en no mojarse ni de lado que tienen los “cuñados” del parlamento español. En un brusco cambio de parecer, Albert Rivera y José Manuel Villegas han pasado el sí al decreto de la estiba, a la abstención y propiciar la derrota del gobierno en un asunto clave.

Afirmaba hace días Rivera que “el tema no es si se cumple la sentencia de la UE, sino cómo se lleva a cabo y en qué situación quedan los trabajadores”. Por este motivo Villegas pedía al ministro Íñigo de la Serna tres condiciones para asegurarse el voto afirmativo: personarse como gobierno en las negociaciones; diseño de un plan que garantice el 100% de los puestos de trabajo; y hacer un seguimiento de cómo queda la situación de la estiba después de aplicarse el nuevo decreto. Decreto que viene obligado, no se olvide, por una sentencia de la Unión Europea, y que supondrá un pago de 130.000 euros diarios de no aplicarse. Todo ello fue aceptado por el ministro De la Serna pero la formación naranja se ha echado para atrás ¿por miedo?

 

No querer aparecer como derrotados

Alfonso Guerra catalogó en su momento a Adolfo Suárez como “un tahúr del Mississippi con chaleco floreado”. Pues quien se llama heredero suyo no le va a la zaga. Rivera ha cambiado de opinión, cuando el gobierno había aceptado sus condiciones, por no verse como un perdedor en una derrota más que segura. En cuanto supieron en el partido de los cuñados españoles que las tres diputadas de la oposición ausentes, por estar en Nueva York en representación del parlamento, volvían en avión para votar, rápidamente hicieron cálculos. Rivera y sus puros y castos diputados no podían permitir verse derrotados en algo así. Por ello, a primera hora de la mañana (8-9), cambiaron el voto de su formación y decidieron abstenerse, pillando desprevenidos a algunos diputados que no se explicaban muy bien el porqué. Dejaban así en solitario al PP en su derrota. Pero la abstención les marca, como Yahvé marcó a Caín.

Desde Ciudadanos se comenta internamente que se cambió el voto por no haber sido satisfactoria la reunión del ministro De la Serna con empresarios y estibadores. ¿Alguien conoce una primera reunión de este tipo que sea exitosa? Pocos ejemplos en la historia encontrarán. El ministro Luis de Guindos ha sido claro: “No hay plan B”. Así que los 130.000 euros de multa correrán a cuenta de los bolsillos de todos los españoles. Lo mejor del caso es que los tuiteros “oficiales” de la formación naranja avisaban hace dos semanas que gracias a Rivera se iba a solventar el problema de la estiba. Medió en favor de los trabajadores, pero les ha dejado abandonados en el último momento. Ahora el PP negociará con el PSOE sobre la base del acuerdo entre empresarios y trabajadores y le dejarán fuera de la foto. ¡Ayyyyy la fotooooo!

 

Roma no paga traidores, y el PP tampoco

Este cambio radical de última hora, que está siendo aprovechado por la oposición para regocijarse en la derrota del Gobierno en el parlamento, ha hecho sentado mal, muy mal en las filas populares. Fuentes internas del PP comentan que esta “la van a apuntar con bolígrafo rojo”. No entienden cómo calificándose de liberales y estar a favor en su programa electoral de la liberalización de la estiba, a última hora, dan esa puñalada al Gobierno. En las filas del partido conservador van entendiendo el cuñadismo de Ciudadanos. Ellos y ellas no pueden quedar nunca manchados. Aunque el clan de la Manzanilla esté haciendo su agosto en Andalucía con las asesorías y pagando las sedes del partido con dinero de las diputaciones. Pero de cara a la opinión estatal, su pureza es total.

Desde este momento, el PP sabe que la voluptuosidad del jefe naranja va a ser un impedimento para negociar. Debería rezar Rivera porque gane Pedro Sánchez las primarias en el PSOE, de no ser así mejor debería olvidarse de aparecer en muchas más fotos. Los acuerdos grandes serán cerrados por Mariano Rajoy y Susana Díaz. Y que se vaya olvidando de los puestos en las diputaciones obtenidos de negociaciones con PP o en las cámaras regionales. Les cerrarán el grifo y tendrán que volver a pedir dinero a los amigos del Ibex 35 para sobrevivir. ¿Se lo volverán a dar o no serán tan necesarios en un futuro? El caso es que quien la hace la paga en política y la gente de Ciudadanos se cree intocable por quienes están detrás de ellos. Pero con las fuerzas del mal enfadadas, mal asunto.

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