El Dr. Aquí Mando Yo, es directivo de un centro de investigación científica en España. Es, dicen, una eminencia, lo que antes se llamaba una “vaca sagrada”. Es de esas personas que tienen un relativo grado de poder, derivado más de sus contactos y sus relaciones institucionales que de su aportación a la ciencia. Desgraciadamente este tipo de personas, tienen, en ocasiones, una tendencia al abuso de poder, a ser fuertes con los débiles pero débiles con los fuertes. En fin, lo que podríamos catalogar como una persona “con categoría moral”.

La Dra. Trabaja Más y Más, es mi hija. Es doctora europea en medicina y como miles de otros jóvenes investigadores, ha tenido que emigrar ante los recortes del gobierno. Desarrolla su actividad muy satisfactoriamente en un centro de investigación en Holanda donde está bien remunerada y considerada. Lógicamente los resultados de sus investigaciones son capitalizados por Holanda. Cuando acude a congresos internacionales lo hace en representación de Holanda, no de España.

En un intento por retornar a su país y revertir esta situación, logra un acuerdo de colaboración entre su centro en Holanda y el centro que dirige el Dr. Aquí Mando Yo en España. Esta colaboración beneficia claramente más España que a Holanda. Pero claro…. el Dr. Aquí Mando Yo exige plena sumisión y sometimiento a sus dictámenes.

El Dr. Aquí Mando Yo en un alarde de ética e integridad moral, toma represalias y se venga de la Dra. Trabaja Más y Más porque ésta en su momento no accedió -como miembro de un tribunal de tesis- a dar el Cum Laude a una doctoranda que él dirigía. La venganza consiste en vetar -en el último momento- el acceso a una beca Juan de La Cierva, e impedir así que la Dra. Trabaja Más y Más se reincorpore a la ciencia española.

Se me dirá que soy un padre despechado. Pues…claro. Soy uno de los miles de padres de jóvenes investigadores indignados por la situación de precariedad, explotación, abusos de poder de jefes déspotas y autoritarios, nepotismo, enchufismo, manipulación y un sinfín de humillaciones con las que tienen que convivir nuestros hijos.

Quienes más comprometidos deberían estar con el cambio, quienes más debería liderar posiciones éticas, quienes más poder de convocatoria e influencia social tienen y al mismo tiempo los que menos tienen que perder, es decir, científicos, intelectuales, catedráticos y académicos, etc. se ocupan en cambio más de sus intereses corporativos, de mantener el status quo, de su prestigio, de su currículum personal. “No te signifiques” es la regla de oro que acaba convirtiéndose en mediocridad en el mejor de los casos y en comportamientos no éticos e inmorales en el peor de los casos, como el de nuestro Dr. Aquí Mando Yo.

Bueno, tampoco es tan grave. Pronto vamos a revertir esta situación, y como decía Rafael Alberti, “…a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar”.

Padre de la Dra. Trabaja Más y Más

 

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