Cien años. Este mes de Noviembre se han cumplido cien años de la llamada Revolución de Octubre, de la Revolución Bolchevique (con el calendario Juliano). ¿Qué queda de ella? ¿Qué fue de sus sueños o de sus pesadillas?

¿Es posible que se realice el lema de la sociedad ideal comunista de “cada uno según sus posibilidades y a cada cual según sus necesidades” o es una utopía? Parece claro que esa sociedad no se dio en la antigua URSS, entonces; ¿qué se dio? ¿Fueron setenta y cuatro años de la “Dictadura del Proletariado” que teorizaba Marx? ¿O más bien cabe concluir que fue más bien una “Dictadura sobre el Proletariado” tal y como se temía Bakunin y un mero capitalismo asfixiante de Estado?

¿Fue Stalin y su monstruoso reinado la continuación lógica del camino de Lenin? ¿O fue un desvío? ¿Las purgas de Stalin, que supusieron llevar a que se cumpliesen, como acertadamente dice Conquest, los más salvajes sueños de la policía zarista, respondieron a la voluntad de una sola persona, o más bien fueron la causa y también la consecuencia de una notoria movilidad social y del empuje de jóvenes ambiciosos y sin escrúpulos inmersos en una sociedad emponzoñada? Es más tranquilizador pensar que fueron obra de una reducida élite, como también lo es pensar que los crímenes nazis o del franquismo cabe reducirlos a pequeñas camarillas. Es más tranquilizador y también sin duda más falso.

Y respecto a la toma del Palacio de Invierno, cuyo aniversario según el calendario Gregoriano, se celebra el 7 de Noviembre, ¿cabe calificarla como un mero golpe de Estado? ¿O conserva la legitimidad de la rebelión contra las injusticias? Caben las interpretaciones. Pero donde caben pocas es en calificar como una mera toma ilegítima del poder la disolución por parte de la Guardia Roja de la Duma constituyente recién elegida, elecciones donde el partido populista agrario de los Social Revolucionario había derrotado ampliamente a los Bolcheviques. Anticipaba este hecho la inmediata represión de todos aquellos que no aceptaron el poder de Lenin y de su partido, incluidos aquellos que se opusieron y combatieron al Zar, y protagonizaron la Revolución de Febrero. Algo que motivó la siguiente reflexión crítica de Rosa Luxemburgo: “La libertad sólo para los partidarios del Gobierno, sólo para los miembros de un partido, no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien piensa de manera diferente”.

En cualquier caso, aunque las respuestas fueran incorrectas, siempre que haya injusticias las preguntas deberán hacerse. Hace cien o dentro de cien años. Lo mismo que los sueños. Y es que parafraseando a Bernard Shaw: “Algunos ven lo que existe y se preguntan por qué, pero otros sueñan lo que no existe y se preguntan: ¿por qué no?”

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