Mucho se ha escrito sobre el Che en los últimos 60 años, incluso mucho se lo ha musicalizado, desde ‘Guevarita’ de Jairo, que relata la vida de Ernesto Guevara antes de convertirse en el Che, hasta la multi traducida y multi interpretada ‘Hasta siempre’ de Carlos Puebla, pero quizás la canción que más retrata al Che es una que no está escrita para él.

Los versos de la ‘Canción del elegido’ de Silvio Rodríguez, aunque dedicados a Abel Santamaría, describen al Che como pocos. Cuando Rodríguez dice ‘Supo la historia de un golpe, sintió en su cabeza cristales molidos y comprendió que la guerra era la paz del futuro.’ uno bien puede imaginarse al Che que, tras la experiencia del triunfo de la Revolución, se pone al frente detrás de otras experiencias alrededor del mundo con la intención de buscar hacer germinar la semilla de la experiencia cubana en otras tierras, el buscar a través de las armas la construcción de un mañana mejor.

Mucho se ha escrito sobre el Che y mucho se ha interpretado sobre su pensamiento, por ello es preferible leerlo y escucharlo para escuchar de primera mano el pensamiento de un tipo que supo pensar lo que hacía, hacer lo que decía y decir lo que pensaba. Un tipo que puso siempre por encima del interés particular el interés colectivo, un tipo que con aciertos y errores supo estar un paso adelante en la época que le tocó vivir.

Por eso la propuesta de hoy es acercar algunos de los pensamientos del Che, quizás poco conocidos, pero que ponen de manifiesto una forma de pensar que hoy, con la lógica adecuación de los tiempos, siguen teniendo vigencia y son un faro que ilumina el camino.

Basten dos frases como ejemplo de su pensamiento, que echan por tierra la imagen de hombre violento y sanguinario que muchos quisieron vender sobre él. Como decía José Ortega y Gasset, ‘siendo, pues, la vida en su sustancia misma circunstancial, es evidente que, aunque creamos lo contrario, todo lo que hacemos lo hacemos en vista de las circunstancias…’, y así hay que entender y analizar el accionar del Che. Veamos entonces su opinión sobre dos temas importantes aún hoy, la educación y la violencia política.

Sobre la educación, entre otras cosas, dijo el Che: ‘Ahora hay una consigna que es la lucha por el sexto grado pero acuérdense, recuérdenlo bien, que dentro de unos años, no vamos a decir qué año, pero dentro de unos años, el que tenga sexto grado, nada más, será analfabeto, será el analfabeto de sexto grado; y los jóvenes, yo entre ellos porque me considero de los jóvenes, tenemos que estudiar y estudiar fuerte; para nosotros no hay eso que la vista me duele, que no me entra la lectura, que se me cansa, que no hay espejuelos, que tengo mucha guardia, que los niños no me dejan dormir, todas esas cosas que andan por ahí sueltas. ¡Hay que estudiar de todas, todas!

Y sobre la violencia política manifestaba Guevara: ‘La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza solamente se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada. […] Y nosotros -les podrá parecer extraño que hablemos así, pero es cierto-, nosotros iniciamos el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, que sembró de muertos todo el territorio nacional, cuando no se pudo hacer otra cosa. Ustedes tienen algo que hay que cuidar, que es precisamente la posibilidad de expresar sus ideas; la posibilidad de avanzar por cauces democráticos hasta donde se pueda ir; la posibilidad, en fin, de ir creando esas condiciones que todos esperamos algún día se logren en América, para que podamos ser todos hermanos, para que no haya la explotación del hombre por el hombre ni siga la explotación del hombre por el hombre, lo que no en todos casos sucederá lo mismo -sin derramar sangre, sin que se produzca nada de lo que se produjo en Cuba, que es que cuando se empieza el primer disparo, nunca se sabe cuándo será el último.’

Así pensaba el Che Guevara. Sirvan estas líneas como homenaje a 50 años de su asesinato, y como invitación a conocer al hombre y el pensador tras el mito y la imagen de posters y remeras.

Ojalá tomemos como práctica de vida aquellas palabras que dedicara a sus hijos cuando se iba al Congo a pelear por el socialismo, ‘Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario’.

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