Chantaje es la amenaza de difamación o cualquier otro daño para obtener un provecho pecuniario o material de alguien u obligarlo a actuar de una manera determinada.

La extorsión consiste en obligar a una persona, a través de la utilización de violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico con ánimo de lucro o de perjudicar a un tercero.

Estas definiciones determinan la actuación delictiva de personas para conseguir un fin de lucro determinado.

Duro Felguera, solicitó a un pool de bancos financiaciones para las actividades propias de su trabajo. Como consecuencia de impagos de terceros se creó una situación de estrés financiero en la compañía que dio como resultado el impago de una cuota de estos créditos. El pool bancario decidió jugar con las normas que imponía su líder (máximo acreedor), el Banco de Santander, y éste empezó algo que sólo sus directivos directos pueden explicar, a saber, Ana Patricia Botín, Javier García-Carranza Benjumea y Francisca Ortega. Empiezan exigiendo el pago de la totalidad de los créditos y no de lo impagado. A nadie se le escapa que tal solución es imposible. Siguen cortando todo tipo de avales para obra (técnicos y económicos) de tal manera que la compañía se ve obligada a pignorar su tesorería para seguir su actividad (alrededor de 50 millones de euros) y, por supuesto, le niegan nuevos avales para nuevas adjudicaciones. Como son unos «santos» deciden salvar a todos y le conceden por tres meses un stand still o parada de ejecución. Ello conlleva varias imposiciones: Miguel Zorita será el hombre de la banca en Duro y marcará la política económica con el fin de reestructurar la deuda; PriceWaterhouseCooper como asesora de la viabilidad de la compañía y KPMG como asesor. A nadie se le pasará por la cabeza que esto lo pagan los bancos ya que les ayudará a ellos, pero no, todo va a cargo de la empresa a salvar: Duro Felguera. Barato por la situación delicada de tesorería. Sólo Zorita cuesta un millón de euros.

Zorita se dedica en cuerpo y alma a trabajar para encontrar ayuda en la financiación de Duro, un día al mes, y, por supuesto, imponiendo condiciones a los futuros inversores: «yo seré el presidente ejecutivo» acreditado por al menos dos de los interesados en la posibilidad de invertir.

Como la situación no avanza llega el fin de los tres meses y acaba el stand still. La «señora indulgente» y «sólo por los trabajadores» decide renovar otros tres meses. ¿Desde cuándo esta entidad ha pensado en los trabajadores cuando sus movimientos han provocado decenas de miles de despidos? ¿Desde cuándo la señora es indulgente cuando para dar una limosna a un mendigo pide dos avales, uno a la Virgen y otro a Jesucristo? De paso no tendrá que provisionar por impago y sus resultados del año no se resentirán. Se le trasmite a la empresa que además en octubre le liberarán 30 millones de euros de los pignorados a la empresa para su continuación. Esto supone que hasta enero los bancos no tendrán que ejecutar y, por lo tanto, provisionar y declarar pérdidas de esta operación.

Con la «magnificencia» que la característiza llega octubre y dicen que para devolverles los 30 millones de euros, parte de los pignorados a Duro Felguera, ponen la condición de que el presidente los avale (está bien escrito el presidente, no los accionistas). Si no es así deberá dimitir e irse para que el banco libere el dinero de Duro. Por supuesto ellos decidirán quién le sustituye, no el Consejo de Administración.

¿Pasará lo mismo que en Abengoa? Donde dije digo, dije Diego. Lo veremos, pero todo apunta a ello .

Si este relato les parece que tiene algo que ver con las definiciones del comienzo del articulo me darán una alegría ya que éste que escribe no estará tan ciego como presume el señor Miguel Zorita.

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