La pasión por la vida en Canarias, unido al sincretismo del lenguaje de la naturaleza, en un Renacimiento cuasi contemporáneo, en su máxime apogeo en el espacio de la arquitectura, se llama César Manrique. Diríase que fuera un hombre de la Ilustración que viajó en el tiempo, para trasponer el mensaje de los sabios que azuzaron el despertar intelectual y filosófico en el Archipiélago con anterioridad al nacimiento de este artista en Lanzarote. Una de sus afamadas y simbólicas obras, sita en el Puerto de la Cruz de Tenerife, cumple el 40 Aniversario: el Lago Martiánez. Un símbolo internacional este enclave natural a orillas del Océano Atlántico, reconocido por miles de personas como el lugar “donde las raíces de los árboles miran al cielo”.

Las sílabas de César Manrique, se conservan aún en servilletas de papel, sin tiempo ni edad, bajo el espíritu de sus diseños, que nacieron para ser libres bajo su tosca pero hábil mano para dibujar. “Crear con absoluta libertad, sin miedos y sin recetas, conforta el alma y abre el camino a la alegría de vivir”, es el legado que desde la visión particular de este artista, nos alcanza a vislumbrar el coraje de este hombre adelantado a su tiempo.

Sus dos compañeros de viaje, sus ingenieros aliados en el Archipiélago canario en la insigne tarea de plasmar en la materia la originalidad del artista Manrique, aún relatan con cariño, la experiencia de hacer realidad sus diseños. Alfredo Amigó y José Luis Olcina son los artífices de la construcción del Lago Martiánez con Manrique, enclave que celebra su 40 Aniversario con una serie de eventos culturales organizados por la empresa Ocio Costa Martiánez, –actual concesionaria de estas instalaciones-, junto a Sandra Rodríguez, teniente de alcalde y concejala de Patrimonio y Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, José Alberto Martínez, director de Secretariado de Patrocinio y Mecenazgo del vicerrectorado de la Universidad de La Laguna, y Francisco Galante, director de la Cátedra cultural César Manrique de la Universidad de La Laguna.

Los ingenieros Alfredo Amigó y José Luis Olcina ahondaron en el “carácter observador” de César Manrique, y relataron que “este artista veía belleza, dónde los demás no veían nada, o espacios vacíos, que después era capaz de retratar con alguna escultura”. “Manrique solía salir desnudo a la puerta de su casa, si había tormenta con rayos y truenos, a tomar la energía vital de estos fenómenos climatológicos”, recordaban Amigó y Olcina en un ambiente entrañable, en el que fueron despertando la curiosidad del público asistente, y su participación activa en este coloquio en torno a la figura de este genio creativo.

“Este escultor era capaz de convencer a un ministro de la viabilidad de su obra, dialogar con un alcalde, y defender sus proyectos hasta el final”, argumentaron Amigó y Olcina, que hicieron hincapié en que “sí el Lago Martiánez tuviera que construirse en este tiempo, no sería posible, por la situación política en Canarias”. Además, “César Manrique cumplía a rajatabla sus presupuestos, era un hombre que no se preocupaba por su sueldo, sino por su obra, algo que hoy en día es muy difícil de encontrar”, expusieron los ingenieros, que trabajaron durante años con este arquitecto.

“El diseño vitalista, intuitivo, con sentido de la sorpresa, integración del paisaje, pero con respeto a la arquitectura popular y tradicional, contemplando la minuciosidad en los detalles, sumado a la generosidad y capacidad creativa”, sin duda constituía una buena dosis de temperamento en la obra de Manrique sostienen sus ingenieros, que recuerdan cuando terminaron la obra del Lago Martiánez, como fueron a contemplar la vista aérea junto con este artista desde la terraza de un edificio contiguo, “porque Manrique quería comprobar que su obra se ajustaba a la visión que él tenía en su imaginación, antes de comenzar con la construcción”, apostillaron felices Amigó y Olcina, que vivieron este momento único con César Manrique. Este lago, se sitúa en torno a una isla, con jardines a diferentes alturas, con piscinas de agua del mar, aprovechando las mareas, en un espacio natural de 7.800 metros cuadrados, diseñado por Manrique.

El director general de Ocio Costa Martiánez, Ruymán Hernández fue el maestro de ceremonias de este acto que denominó “el buque insignia del Puerto de la Cruz”, referido al Lago Martiánez, una obra clave en la trayectoria creativa de César Manrique. Desde el ayuntamiento portuense, Sandra Rodríguez, destacó que “Lago Martiánez es un espacio único en el mundo, del que todos nos sentimos orgullosos”. Además, la concejal subrayó la importancia del apoyo de Costas para seguir manteniendo este monumento natural, y solicitó el respaldo de otras autoridades presentes del Cabildo de Tenerife, así como de anteriores alcaldes y concejales en otras legislaturas del consistorio del Puerto de la Cruz.

El director de Secretariado de Patrocinio y Mecenazgo del vicerrectorado de la Universidad de La Laguna, José Alberto Martínez González, explicó que “la universidad dispone de cátedras culturales, y estos actos ayudan a que los valores se transmitan a todos los jóvenes, mientras que Francisco José Galante Gómez, director de la Cátedra cultural César Manrique de la Universidad de La Laguna matizó que “las obras de César Manrique siempre tienen una potencia y un valor en el territorio. Sin duda, este artista es un referente importante que se caracterizó en un principio por sus obras en la isla de Lanzarote”.

La sombra política del alcalde del Puerto de la Cruz

El regidor del consistorio portuense, Lope Afonso (PP), no acudió al 40 Aniversario del Lago Martiánez, actitud cuestionada por algunas autoridades presentes, así como de asistentes, que señalaron “la ausencia del alcalde popular, como un gesto intolerable, ante la trascendencia de la obra de César Manrique en el Puerto de la Cruz, visitada por millones de turistas”.

Por otra parte, desde la empresa organizadora de este evento, Ocio Costa Martiánez, el responsable Claudio Martín, en declaraciones a Diario 16, aclaró “la negativa actitud política del alcalde Lope Afonso, no solo por el hecho de su falta de asistencia a un acto tan relevante para la sociedad canaria, sino por la situación que se deriva meses atrás con esta empresa que tomó esta concesión con pérdidas, y ha conseguido devolver la esperanza a sus trabajadores en un tiempo record, en la cobranza de los sueldos, y en la situación laboral, mientras el alcalde se niega a reconocer este balance positivo”.

Durante el año 2016 se judicializó esta concesión administrativa del Lago Martiánez concedida a la empresa Ocio Costa Martiánez, “porque el consistorio se dispuso a cancelar la citada concesión sin tramitar los procesos previos a la rescisión administrativa, hecho que nos llevó a denunciar al ayuntamiento por saltarse el procedimiento administrativo que señala la ley, e impidiendo el propio juzgado desde otro proceso mercantil abierto por la empresa, las actuaciones del ayuntamiento portuense”, ha explicado Claudio Martín que alega en la defensa de su gestión “la voluntad de cumplir con el canon concertado con el ayuntamiento, aunque hay matizaciones revisables, y mantener los puestos de trabajo de los que dependen muchas familias, además de un saldo positivo de beneficios que empieza a generar el Lago, después de haber rescatado este servicio para los ciudadanos”.

En la actualidad, se encuentra suspendido el procedimiento administrativo iniciado por el ayuntamiento, a la espera de la decisión judicial, que podría desestimar la pretensión del consistorio, y avalar la gestión de esta empresa concesionaria, que por su parte continúa prestando el servicio municipal.

“Con haber salvado los empleos de los trabajadores, y rescatar esta concesión que se encontraba desahuciada económicamente cuando la tomamos, me siento feliz como empresario. Lástima que el alcalde Lope Afonso (PP), no se digne a cogernos el teléfono durante meses, demuestre una actitud tan poco dialogante con el sector empresarial, además de no aportar soluciones al Lago Martiánez, cuando por parte de esta empresa estamos dispuestos a colaborar en todo lo referente a la concesión, y a seguir trabajando con la misma ilusión por el Puerto de la Cruz”, ha concluido Claudio Martín.

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