El Caudillo Rajoy ha vuelto a ganar, y por goleada, la partida a los catalanes independentistas, pero lo peor es que se la ha ganado también a toda la izquierda española. Ver el selfie de Iceta con Albiol y Arrimadas, como si de una fiesta de cumpleaños se tratara, levanta ampollas en cualquier socialista que mínimamente sepa los comportamientos del que fuera Alcalde de Badalona –”no quiero inmigrantes que han venido a robar, a delinquir y a hacer la vida imposible a Badalona”–.

Las improvisaciones de ese conglomerado que iba desde la derecha catalana del 3% a las posturas más irreconciliables de los anticapitalistas de la CUP han insuflado las banderas monárquicas en barrios obreros de ciudades como Cádiz, Coruña o Pamplona. Rajoy ha sido tan hábil, (o los demás lo han hecho tan mal) que después de su fracaso en la gestión del referéndum del 1 de Octubre, ha tapado con la rojigualda las cuentas de la Gürtel y durante varios meses gobernará el Sorayato de Cataluña con apenas un 8% de votos ¡así es don Mariano! – sin duda un crack.

Mientras, la izquierda sin barrer, Pedro Sánchez donde digo digo, digo lo contrario, y comulgando con las ruedas de molino de la derecha patriotera de siempre. La izquierda catalana obsesionada con un proyecto inviable a pesar de las proyecciones electorales de ERC o de los Comunes de Ada Colau. A su vez, grandes cismas se han abierto entre las izquierdas nacionalistas y las que se han quedado en la equidistancia de la DUI y el 155. Con estas perspectivas y con un Partido Socialista como si fuera un zombi del régimen del 78, las derechas (ya no se sabe quién lo es más si PP o Ciudadanos) podrán gobernar y manejar la España recentralizada durante muchos años.

Y mientras, también, la formación morada parece, como siempre, un quiero y no puedo, con alternancias de discursos que son distorsionados por la prensa del régimen, que nunca estuvo más unida que ahora, basta con ver, durante todo este mes, la causa común que han hecho los periódicos de Madrid, hasta el punto que daba igual leer la Razón, que El País o el ABC o el Mundo.

Me atrevo a decir que el pesimismo nos ha inundado. Rajoy tenía más clientes por metro cuadrado donde vender sus banderitas, aunque fuesen “made in P.R.China”. Apostar por otros discursos ha quemado a tirios y troyanos. Con la crisis, la izquierda no estuvo a la altura de las circunstancias, con la recuperación menos, con la frustrada independencia ¡un desastre!

Tenemos la España cañí de siempre, la de toreros y folclóricas, la de los tricornios, la de la paella y la butifarra, la de los señoritos y señoronas. La otra España, derrotada tiempo ha, sigue apaleada moralmente, como el Atleti, cada vez que juega una Champion contra el Real. La España donde si te sales del guión te pegan un palo que te cagas: sedición, rebeldía,… Pensar que la Justicia en España está desligada del Gobierno y es independiente es tan evidente como el famoso archivo del Fiscal General: más dura será la caída. Así que todo indica que es tiempo de resignación “En el día de hoy… la guerra ha terminado”. Y añado, los independentistas me han decepcionado y todos, en general, me han hecho cambiar la frase de don Carlos: “Banderas opio del pueblo”. Sean felices. Salud.

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