La primavera ya está aquí. Una estación donde la floración y la alergia a las gramíneas están más presentes que nunca. Aunque durante estos meses no todo será del color de rosas, la Astenia Primaveral es una sintomatología que afecta a más del dos por ciento de la población. Los efectos son: cansancio, apatía, tristeza, malestar general y cambios en el estado de ánimo.

El cambio de estación y el aumento de horas de luz alteran nuestro reloj biológico que necesita de un proceso de adaptación para que las manillas su ritmo natural. Es la conocida Astenia Primaveral y tiene un fuerte efecto incapacitante en quien la padece. No tiene por qué ser la causa de un sobreesfuerzo previo, tampoco mejora con el descanso aunque sus efectos pueden minimizarse e incluso evitarse con la Terapia Marina de Quinton.

Se estima que casi un millón de españoles la sufren, suele derivar de una falta de vitaminas y minerales afectando a más mujeres que hombres. La incorporación de Terapia Marina aporta minerales biodisponibles y de rápidas absorciones necesarios para combatir estos síntomas. Su eficacia, está avalada por diferentes estudios demostrando su valía como remineralizante y revitalizante gracias a los 78 elementos naturales que aporta la solución Quinton Hypertonic.

La energía que necesita el cuerpo para funcionar, la fabricamos a partir de los alimentos que ingerimos. Hay que entender el cuerpo como una maquina en constante funcionamiento. Para transformar la energía, derivada de los alimentos que consumimos, en energía que puedan utilizar las células en forma de ATP (una molécula que almacena la energía que necesita el ser humano), nuestra maquinaria requiere de una gran cantidad de micronutrientes entre los que se encuentran el calcio, el fósforo y el magnesio, el hierro o el zinc.

Una dieta equilibrada bastaría para combatir los efectos de la Astenia Primaveral. Sin embargo, las tendencias habituales van dirigidas a dietas de adelgazamiento o dietas poco equilibradas ligadas a los nuevos hábitos de vida (alimentos precocinados), el exceso de ejercicio o la realización de trabajos que requieran mucho gasto de energía. Así, al llegar la primavera, los déficits nutricionales acumulados impiden la adecuada “reactivación” fisiológica general propiciada por esta estación y aparece la sensación de cansancio.

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