El 43,3 % de los españoles solo opera con una entidad bancaria, frente al 32,9 % que es cliente de dos bancos y el 14 % que lo es de tres, según el estudio El cliente de la banca digital en España elaborado por Funcas y KPMG. Menos del 10 % de los encuestados trabajan con cuatro o más entidades a la vez. En cuanto al número de cuentas abiertas por persona, casi seis de cada diez españoles solo tiene contratada una, mientras que un 31 % tiene dos y sólo uno de cada diez tienes tres cuentas abiertas o más. A pesar de que no hay restricciones en torno al número de cuentas que puede tener cada consumidor a su nombre, las cifras revelan que la mayoría de los clientes se conforman con un solo banco y con una sola cuenta, señalan desde el comparador de productos bancarios HelpMyCash.com.

Si bien cada persona es un mundo y la cantidad de cuentas adecuada para un consumidor puede ser muy distinta a la de su vecino, desde HelpMyCash señalan que trabajar con más de una entidad a la vez o, como mínimo, tener dos cuentas corrientes tiene sus ventajas. Ventajas que, según el estudio antes mencionado, más de la mitad de los españoles no están aprovechando.

Una cuenta para cada situación

Mientras que algunos prefieren centralizar toda su operativa en una sola cuenta corriente, otros se decantan por gestionar su economía separando las diferentes vertientes en cuentas distintas. Una para los gastos cotidianos, otra para cobrar la nómina, otra para los ahorros… Lo cierto es que definir una cantidad óptima de cuentas corrientes es imposible, ya que depende de la situación personal de cada consumidor y, sobre todo, de la forma que tenga de gestionar sus finanzas.

Lo que sí es cierto es que disponer de más de una cuenta corriente en uno o varios bancos puede resultar de utilidad. Por ejemplo, tener un par de cuentas para separar los gastos del día a día y el ahorro o, incluso, tres si se quiere destinar una de ellas a la vida en pareja.

Además, operar con más de una entidad a la vez permite sumar ventajas. Por ejemplo, se puede domiciliar la nómina en una entidad para disfrutar de una promoción puntual, ser cliente de una segunda entidad que dé acceso a miles de cajeros gratis, trabajar con un tercer banco en el que cargar los recibos porque aplique algún tipo de bonificación sobre ellos e, incluso, con un cuarto porque su cuenta remunerada es la más rentables del mercado.

Sin embargo, no todos los españoles comparten esta opinión. “Mientras que el 93,7 % declara tener una cuenta corriente, solamente el 42,2 % tiene una cuenta de ahorro”, señala el estudio. Más sorprendente resulta aún el dato de que “el 75,7 % no conoce el tipo de interés de su cuenta de ahorro ni un rango aproximado”, lo que parece revelar un cierto desinterés en torno a la banca y a la gestión de las finanzas personales.

Acumular tarjetas en un cajón

Las tarjetas son otra de las excusas para operar con más de una entidad. Por ejemplo, el banco en el que tengamos la nómina puede tener una tarjeta de débito con unas características envidiables; sin embargo, su tarjeta de crédito puede ser menos competitiva que la de la sucursal de al lado. Sea como fuere, al igual que con las cuentas debemos evitar acumularlas en un cajón hasta que el polvo ya no las distinga. No olvidemos que el hecho de que una tarjeta o una cuenta no se utilicen no impide que la entidad cobre religiosamente las cuotas del plástico o las comisiones de mantenimiento si las hay.

Evitar los gastos y la vinculación

Una forma de reducir la complejidad que implica trabajar con varias entidades a la vez es optar por productos sin comisiones y sin requisitos de uso o de vinculación. La solución es aplicable igual en el caso de las cuentas que de las tarjetas. Cuantas menos condiciones tengamos que preocuparnos por cumplir, más fácil resultará gestionar nuestras cuentas.

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