La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado la segunda edición del informe Estimaciones mundiales sobre los trabajadores migrantes internacionales según el cual la mayoría de los trabajadores migrantes, 96 millones, son hombres, mientras que 68 millones son mujeres. Esto representa un incremento de la proporción de trabajadores migrantes de sexo masculino de un 56% a un 58% entre 2013 y 2017 y una disminución de dos puntos porcentuales en la participación de las mujeres: de 44% a 42%.

La directora de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT, Manuela Tomei, explicó estas cifras en los siguientes términos: «Mientras que un número creciente de mujeres han migrado de manera autónoma en búsqueda de empleo durante las dos últimas décadas, la discriminación que con frecuencia deben enfrentar a causa del género y la nacionalidad tienen un menor acceso a oportunidades de empleo en los países de destino en comparación con sus pares masculinos».

Dos tercios de los trabajadores migrantes se concentran en América del Norte, Europa y los países árabes.

Un 87% de los trabajadores migrantes pertenecen al grupo de edad más productivo, entre 25 y 64 años, lo que supone algo muy grave para los países de origen, dado que están perdiendo la parte más productiva de su fuerza de trabajo lo cual podría tener un impacto negativo sobre su crecimiento económico.

Tendencias regionales

El informe proporciona un panorama completo de los grupos de ingresos, de países y de subregiones donde los migrantes trabajan.

A nivel mundial, de los 164 millones de trabajadores migrantes:

  • 111,2 millones (67,9 por ciento) viven en países de ingresos altos
  • 30,5 millones (18,6 por ciento) en países de ingresos medio-altos
  • 16,6 millones (10,1 por ciento) en países de ingresos medio-bajo
  • 5,6 millones (3,4 por ciento) en países de ingresos bajos

Estas cifras muestran la importancia de la migración para el desarrollo de las economías, independientemente de la importancia de los países de destino. Los trabajadores migrantes constituyen 18,5% de la fuerza de trabajo de los países de ingreso alto, pero solo entre 1,4 y 2,2 de los países de ingreso más bajo. De 2013 a 2017, la concentración de trabajadores migrantes en los países de ingreso alto disminuyó de 74,7 a 67, 9 por ciento, mientras que la proporción en los países de ingreso mediano alto aumentó. Esto podría ser atribuido al desarrollo económico de estos últimos, pero también a las medidas antinmigración impuestas por países como Italia o Estados Unidos.

Dos tercios de los trabajadores migrantes se encuentran en tres subregiones: 23,0 por ciento en América del Norte, 23,9 por ciento en Europa y 13,9 por ciento en los países árabes. Otras regiones que también reciben un gran número de migrantes – más del 5 por ciento – incluyen a Europa Oriental, África Subsahariana, Asia Sudoriental y el Pacífico, y Asia Central y Occidental. Por el contrario, África del Norte acoge menos de 1 por ciento de los trabajadores migrantes.

La necesidad de datos exhaustivos

El informe señala, además, la importancia de recopilar datos estadísticos más exhaustivos y armonizados sobre la migración a nivel nacional, regional y mundial. La OIT tiene previsto producir las estimaciones mundiales de los trabajadores migrantes internacionales de manera regular a fin de mejorar la toma de decisiones y contribuir a la implementación del Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular.

En este sentido, Rafael Diez de Medina, director del Departamento de Estadísticas de la OIT, indicó que la «migración laboral internacional es una prioridad política que adquiere cada vez mayor importancia y es necesario responder de manera equitativa a los intereses de los países de origen y de los países de destino, así como a los intereses de los trabajadores migrantes. Para ser eficaces y en conformidad con las normas internacionales del trabajo, las políticas deben basarse en datos confiables, deben incluir el número de trabajadores migrantes internacionales involucrados, sus características y los modelos de empleo. Es justamente para responder a esta exigencia que la XX Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo adoptó directrices específicas para mejorar la forma de medir la migración laboral internacional a nivel mundial. Confiamos en que los países producirán datos de mejor calidad y por lo tanto las estimaciones mundiales serán cada vez más precisas».

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