Foto Agustín Millán

La euforia en las listas de Pablo Casado eran ya evidentes antes de que la presidenta del Congreso Extraordinario del PP, Ana Pastor, diera el resultado definitivo de una victoria cómoda y amplia del candidato. Soraya Sáenz de Santamaría sale derrotada, mientras en los pasillos se comenta que ya tiene su puesto en el Santander.

Pero son otros muchos los que salen derrotados, entre ellos el presidente del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

Soraya, afectada y con cara de circunstancias, hacia su entrada al auditorio dando abrazos y besos, pero sin poder contener la emoción ante una derrota tan clara que no esperaban ni ellos. Así llega también el fin del marianismo.

Segundos después llegaba el nuevo líder del Partido Popular exuberante, feliz, emocionado. Por desaparecer habían desaparecido de su rostro hasta los rastros de cansancio de primera hora.

No llegaba a su sitio, de tanto abrazo, felicitación y afectos. Es el momento de ganador y, en el PP, es el momento de Pablo Casado.

Un líder con un perfil más parecido al de Ciudadanos, Pablo Rivera, y al que el nuevo presidente del PP ha querido omitir, como si no existiera, en toda su campaña.

Gran abrazo al presidente del partido y a Dolores de Cospedal, y un gesto más sobrio con Soraya Sáenz de Santamaría, que ya le daba la enhorabuena.

Son nuevos tiempos para el PP y para la política española con un nuevo líder conservador. A sus 37 años llega a la presidencia de los populares a la misma edad que lo hizo su mentor José María Aznar.

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