La cuenca mediterránea o Mare Nostrum ha sido testigo del paso de grandes civilizaciones, comercio marítimo, desplazamiento humano, mestizaje de pueblos, intercambio cultural, piratería y guerra.

Cartago – Reproducción

Respecto al origen de los íberos y los bereberes, la versión más interesante aparece en un documento de la biblioteca de la Embajada de Túnez en Madrid Histoires des relations tuniso-espagnoles publicado por la STD (Empresa Tunecina de Impresión) en 1968.

Esta versión afirma que los bereberes y los íberos tienen el mismo origen. Son migrantes que vienen del Cáucaso por vías terrestres y terminan su recorrido en África del norte y la Península Ibérica.

En este trabajo, sin entrar en los detalles, se propone presentar brevemente la historia de Cartago y de la Península Ibérica además de los acontecimientos más relevantes en el entorno mediterráneo, para luego intentar sacar conclusiones y añadir reflexiones sobre del pasado común de los actuales países España y Túnez.

Dominación en el Mediterráneo

Alfonso de la Serna, ex Embajador de España en Túnez, escritor destacado y autor del libro Imágenes de Túnez 1990, sería el que mejor interpretó la historia común entre Túnez y España. Su libro, es un trabajo de hormiga, meticuloso y de gran valor.

Dominación del Mediterráneo por Cartago

De la Serna escribió «…Se ha llegado a decir que la guerra contra Roma en tiempos de Aníbal, era más de guerra de Aníbal mismo y de su reino español, que una lucha de Cartago…».

Aníbal es el general que cambió el rumbo de la historia y se ha convertido en un personaje legendario. Es el actor principal de la Segunda Guerra Púnica y el más conocido del conflicto entre el Imperio Cartaginés y el Imperio Romano, un conflicto que empezó con la Primera Guerra Púnica 264 a.C, 241 a.C en el canal de Sicilia. De hecho, es este Canal el que ha sufrido prolongadas guerras y controversias en la historia más bélica del Mediterráneo, entre Cartago y Roma.

Cartago fue un imperio marítimo y el negocio era su razón de ser. Su potencia se traducía en la dominación de la franja costera de África del Norte, el sur de la Península ibérica, las islas de Sicilia, Cerdeña, Córcega, las Islas Baleares y otras Islas del Mediterráneo occidental.

Así que las situaciones estratégicas de Cartago y de la Península Ibérica no solo han sido fuente de prosperidad y felicidad a sus poblaciones sino también, motivos de confrontaciones, odio y venganza, envidia y atrocidades cometidas por ambas partes, romana y cartaginesa.

Fueron, quizás, las primeras y verdaderas guerras navales que ha conocido el Mediterráneo, entre persas, griegos y cartagineses y más tarde entre estos últimos y los romanos. Sin embargo, la primera Guerra Púnica, llamada “guerra de Sicilia”, fue una de las más largas y más mortales de la historia.

A Roma le costó bastante ganar la Batalla de Sicilia. Aprovechó la rebelión de los mercenarios cartagineses y tomó Cerdeña y Córcega. Cartago actuó con audacia y no tardó de ocupar la parte sureste de la Península Ibérica, aprovechando la antigua infraestructura fenicia.

Esta situación aumentó la preocupación y el susto del Imperio romano y, al mismo tiempo, dio alas a los bárcidas (familia de Aníbal) porque había llegado el momento de apoderarse de la mayor parte de la Península Ibérica y diseñar la estrategia capaz de despistar y derrotar a Roma.

Las provocaciones repetitivas romanas llevaron los cartagineses a ocupar Sagunto en 219 a.C y decidir atacar Roma por el norte siguiendo el litoral europeo. Una maniobra ambiciosa y única en la historia del arte de la guerra, donde se combinó por primera vez un despliegue de infantería, caballería y elefantes.

Este ataque, que lleva el nombre de “Segunda Guerra Púnica”, empezó en 219 a.C y duró hasta 201 a.C .

Una campaña, la más encarnizada de las tres guerras púnicas, que duró casi 20 años. Aníbal, después de tantas victorias, llegó a ser la pesadilla del Imperio romano. A tal punto que las madres empezaron a utilizar su nombre para asustar a los niños que no tienen sueño: “Aníbal ad portas”.

Efectivamente el general barcida llegó hasta la puerta de Roma y el terror se apoderó de todo el Imperio. Una pesadilla que sigue grabada en la memoria de la historia.

Al final Roma, consolidó su ocupación de Cartago y, gracias a Julio César, Cartago renació de sus cenizas, fue construida y volvió a su esplendor. Hasta que Roma cayó frente a los árabes quienes ocuparon Cartago en 698 d.C.

La campaña de islamización del Magreb y de la Península ibérica salió de África (Túnez) y llegó a Tánger en 682 d.C dirigida por el Caïd Okba. Luego, fue el Caïd Tarik, el General bereber (tunecino), con su ejército quien en 711 d.C atravesó el estrecho de Gibraltar, quemó todos los barcos y logró llegar a tierra interior ibérica.

La expansión árabe siguió ganando terreno hasta Poitiers en Francia en 732 d.C. Allí los árabes después de ocupar el territorio visigodo, dejaron de avanzar por el motivo climático y también a causa de la abundancia de botines de guerra entre oficiales.

Las tropas musulmanas en Nimes

Durante más de 750 años, el reino musulmán de la Península Ibérica sería conocido como Al-Ándalus y era muy desarrollado con respeto a su época. Un reino que experimentaba un esplendoroso florecimiento multicultural, científico y artístico, mientras gran parte de Europa permanecía en los años oscuros y sus pueblos vivían en la precariedad.

En cuanto a la campaña militar de Carlos V (así se llama en Túnez) que ocupó el puerto de La Goleta y la ciudad Túnez en 1535 d.C, fue motivada por la amenaza Otomana en el Mediterráneo y especialmente el aumento de la piratería, la presencia de bases de corsarios en la costa tunecina y los contactos dudosos entre musulmanes españoles y los turcos.

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