Llevo meses acordándome de ti. Intentando ponerme en tu piel. Pensando en cómo estarás. Dándole vueltas a si habrás podido empezar a recomponer algo de tu puzle vital o aún estás buscando el pegamento de la ilusión. Deseo, desde lo más hondo, que puedas responder que estás en el camino de volver a ser tú, sin miedos. Libre, sin más.

Hace ya un año que tu vida dejó de pertenecerte porque una manada de violadores se creyeron con el poder de arrebatarte no solo tu cuerpo, también el territorio más íntimo que habita en una mujer. Por la fuerza, como se hace todo cuando no hay razón, cometieron su delito. Con alevosía y nocturnidad, cayeron sobre ti como aves de rapiña. Se creyeron impunes, se sintieron los reyes del mambo, te usaron y abusaron como si fueras un ser inanimado. “Nos divertimos, te usamos cual muñeca hinchable, te la metemos en fila india, fanfarroneamos de ello y después, como si nada hubiese pasado, seguimos con la vida”. Así sin más. ¡Qué machos ellos!

Y mientras tú sola. Tiritando de miedo, con el corazón congelado, con el alma partida y el cuerpo descompuesto para siempre. Preguntándote ¿por qué a ti? ¿Por qué esa noche la vida no acabó como debía? ¿Por qué en lugar de una cama tranquila bajo las sábanas de un sueño reparador un portal oscuro, como las intenciones de la manada de machunos que te eligió, fue el escenario de una pesadilla que a día de hoy permanece? ¿Por qué el toro del machismo te empitonó con toda su fuerza y te dejó herida para siempre? ¿Por qué entraste a formar parte de las estadísticas que dibujan un mapa vergonzante en el que el rastro es que cada ocho horas se cometa una violación en España? ¿Por qué? ¿Por qué? y ¿por qué?

Preguntas con una sola respuesta y sus sinónimos. Se llama machismo, vergüenza, violencia, opresión, patriarcado. Me dan arcadas. Las mujeres somos ceros a la izquierda. No importamos. Salimos en los titulares siempre manchadas de sangre, llenas de golpes, marcadas por la cruz de la muerte. Padecemos un feminicidio constante y el martirio del ¡nena vales muy poco! ¡Tanto que no importa que se nos mate, viole menosprecie o que ganemos menos a fin de mes que cualquier hombre! Los ricos son ellos, las pobres, nosotras. Los que abusan y nos usan son ellos, nosotras a su disposición.

No se nos ve en los lugares donde se decide todo porque simple y llanamente no se nos deja llegar. El poder perpetúa a la tribu machista. No estamos en los consejos de administración ni en puestos de responsabilidad, ni en la mesas de debate, ni invitadas a foros como expertas con la excusa de que no se encuentra a ninguna. Y sin embargo nos levantamos cada día para cuidar de los nuestros y de paso del resto, trabajamos como hormigas llegando a todo, incluso cuando no quedan fuerzas para llegar a nada. Damos la vida. Somos valiosas, preciosas, inmensas. Sabemos que no podemos esperar a que nadie mueva un dedo por nosotras por eso nos acunamos en el verso de la sororidad y entre todas estamos cambiando el mundo.

Por tu valor, aunque no sepa tu nombre, ni te ponga cara, aquí me tienes para abrazarte y cuidarte con palabras sinceras de alguien que tuvo más suerte que tú. Aquí estoy para gritar contigo (o en tu nombre y en el de tantas como tú) hasta donde haga falta, que no queremos estar en listas que restan como la de #NiUnaMenos. Que nos queremos vivas, felices y realizadas porque por derecho Humano y Moral, que solo queremos contar en positivo. Te mereces todo. Te mereces ser tú, sin miedos.

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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