Soy madre, suegra y amiga de los trabajadores de @CocaColaEnLucha …

Empieza la huelga de Coca-Cola en enero de 2014, ¡grandiosa noticia! ¿entienden la ironía? Un ERE de la multinacional Coca-Cola en Fuenlabrada, ¿cómo estarán los trabajadores con semejante noticia? probablemente sorprendidos y aterrados, nadie podía salir del asombro, una empresa con tantos millones de Euros de beneficio, 930 para ser más exactos, era imposible, era mucho pensar lanzarse a una huelga indefinida, pero no había otra elección, de cierta manera había que enseñarle a la empresa que la clase trabajadora se respeta y no se pueden pisotear convenios ni derechos ganados en tanto tiempo y con tanto esfuerzo, perdiéndolos tan a la ligera.

Era mi oportunidad de volver a luchar en la calle por una causa justa contra la oligarquía y políticos corruptos, no podía soportar quieta y confinada y ver como mi hija y mi yerno eran despedidos junto con tantos otros trabajadores. Empezamos en concentraciones y manifestaciones ¡cientos! Amigos que casi se convirtieron en familia recorríamos las calles de Madrid, indignados gritábamos consignas, pero orgullosos con el puño en alto seguíamos las directrices de un gran líder y un gran sindicato.

Tuvimos momentos de tristeza por ejemplo cuando uno de los mejores amigos de mi hija y un compañero querido por ellos “El chato”, sufrió problemas de salud irreversibles, así como otros tantos compañeros con problemas familiares ocasionados por el estrés del conflicto: divorcios de “muchachos” que me contaban desesperados y tantas charlas de desconocidos que con el tiempo se convirtieron en amigos, donde yo sólo podía dar palabras de aliento y un hombro para llorar.

También hubo alegrías al saber que habíamos ganado echando abajo el ERE y aunque obligaba a la empresa a abrir como fábrica no se daría tal cumplimiento, ese día llovía a mares, pero ahí estábamos felices, habían venido los que tanto apoyo daban, mi marido con su sombrero de ala ancha y su chaleco inimitable, mi yerno, otro de mis hijos y mis nietos pequeños a ver entrar a los primeros 85, ¡estábamos pletóricos…! el tiempo pasó y le dieron la vuelta a la tortilla, pero bueno, seguimos en lucha y ¡ya están dentro! Nunca dude que entrarían, se lo merecen, quedaron pocos de los cientos que andábamos en la calle, pero se han sumado unos cuantos más, pidiendo en las calles mejor salario, mejor educación, mejor sanidad… porque hemos ganado las batallas… SÍ estoy segura que ganaremos la guerra.

Ana Bel.

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