Estimada María, me gustaría que esta carta la pudieras haber recibido en vida. Ahora no sé si podrás leer estas letras que escribo para ti. Por si llega a tu poder decirte que te has convertido en una de esas leyendas urbanas que tanto nos gustan a los españoles, no sé si tanto a tus compatriotas holandeses.

Porque se dice, María, que antes de que dejases  a tu hijo huérfano de madre os encontrasteis hace años con Florentino Pérez en esa bella isla de Mallorca y no tuviste reparo en decir al todopoderoso presidente del Real Madrid  que tu niño, por entonces apenas superaría el metro de altura, algún día defendería los colores blancos.

Tenías, como todas las madres, mucha fe en el ser que salió de tu vientre. Pero eras, sin tú saberlo, una visionaria. Gilberto y tú paristeis al mundo un chaval que tenía algo especial para el fútbol.

Solo tuvisteis un error, ponerle el nombre de Marco en honor del grande Van Basten. Un fenómeno, sí, pero el nombre que debería tener, porque además de su ídolo se parece mucho a él sobre el césped, es Zizou. Por Zidane, ya sabes, María.

Tu hijo, salvo lesiones que nadie al que le guste el fútbol desea, está marcado a ser un grande del fútbol mundial. Ha querido que sea en el Real Madrid, pero lo sería igual en el Barcelona o en el Manchester City, por poner solo dos ejemplos porque cualquier club de la élite mundial quisiera tenerlo en sus filas.

María te marchaste muy pronto de este mundo. Merecías mucho más. Como ver a ese Marco Asensio que te dedica cada uno de los goles que marca y de los diría cientos que marcará. De parte de una persona al que le gusta el fútbol de calidad, gracias María. Por parir a un FUTBOLISTA como Marco Asensio.

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1 Comentario

  1. Mejor diga por parir a un hijo que llora su ausencia, o sea que la ama. Eso es lo que importa, lo demás es secundario. Por ello es más admirable que por meter goles asombrosos que tienen mucho mérito pero no hacen a un espíritu tan grande como lo hacen unas bellas lágrimas. Ánimo Asensio, eres un futbolista extraordinario pero también eres el mejor hijo que una madre desearía tener. ¡Chapeau!

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