Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno en Madrid y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Entrevista en su despacho. © D. Sinova

 

 

Estimada Presidenta:

 

Ayer hizo usted unas declaraciones muy peligrosas y, desde mi punto de vista, del todo irresponsables, teniendo en cuenta su responsabilidad pública. Entiendo que es usted quien debe velar por el cumplimiento de la ley, dando ejemplo en su conducta y en ningún caso alentando o dando a entender que las normas pueden pasarse por alto. Sobre todo, en lo que a garantías y derechos sociales se refiere.

 

Usted vino a decir que toma la decisión voluntaria de quedarse trabajando durante los meses de verano, que desde que tomó posesión de su cargo como Presidenta de la Comunidad de Madrid, no ha parado ni un solo día. Dice que trabaja dejándose la piel, al menos quince horas diarias. Yo no espero que usted haga esto, sinceramente; yo solamente le exijo, como representante que se debe a la ciudadanía en su conjunto que sea eficaz y eficiente en su tarea. Nunca le exigiría que dedique más de lo estrictamente necesario a sus funciones, porque ante todo, considero, que un profesional también debe reservar tiempo para su descanso (fundamental para su salud y, además, para rendir mejor en sus funciones, puesto que el exceso de cansancio nos hace mucho menos eficaces).

 

Soy conocedora de la legislación. Le invito a echarle un vistazo, al menos que la repase, ya que usted es Licenciada en Derecho. Sé que usted no se rige por las normas que son de aplicación a los trabajadores en sentido amplio. Usted, como todos los cargos públicos, queda fuera de la aplicación de estas normas. Quizás, por haber destinado muchos años de su vida a estas funciones (comenzó de diputada a los 27 años, por lo que lleva 26 años cobrando sueldos públicos sin que la legislación para los trabajadores le afecte), haya olvidado lo que dicen las normas como el Estatuto de los Trabajadores al respecto. Estoy segura de que hoy, en alguna ocasión, alguien le habrá recordado el artículo 38 de esta normativa.

 

En ella, entre otras cosas, se establece que (1) El período de vacaciones anuales retribuidas, no sustituible por compensación económica, será el pactado en convenio colectivo o contrato individual. En ningún caso la duración será inferior a treinta días naturales. Por lo tanto, Señora Cifuentes, debe usted entender que NO es legal renunciar a las vacaciones a cambio de una compensación económica, ni a cambio de nada (ya sea por caerle bien al jefe, por hacer méritos en la empresa, o llámelo equis). ¿Qué pasa si renuncio a mis vacaciones? Básicamente que estoy atentando contra mis propios derechos, y que quien me tenga contratado está incumpliendo la ley. Igualmente sucedería si estuviera trabajando sin cobrar. Si pillan a mi empleador, tienen motivos para sancionarle.

 

¿Por qué este asunto es tan importante? ¿Por qué han causado indignación sus palabras, después suscritas por Fátima Báñez, ministra de Empleo? Porque son una enorme irresponsabilidad. Porque con estos comentarios abren la puerta al destrozo de los derechos laborales (más todavía, como si no hubiéramos tenido ya bastante). ¿Piensa usted que es lógico que una persona que cobra un salario que no llega a 1000 euros al mes, por ocho horas mínimo al día, no merece un descanso? ¿De verdad piensa usted que si alguien renunciase a descansar lo haría porque le gusta su trabajo y lo elige libremente? Me temo que no. Me temo que, siguiendo sus ideas, si las vacaciones fueran voluntarias, serían los empleadores quienes usarían esa “posibilidad” para convertir los puestos de trabajo en un auténtico infierno (más de lo que algunos son ya hoy en día). Los trabajadores deberían competir (más todavía) entre ellos, prácticamente a destajo y sin descanso, para ver quién rinde más. Dígame usted, Señora Cifuentes, si esto le parece mínimamente humano.

 

Entiendo que cuando se está cobrando 7.360 euros brutos al mes, en 14 pagas, la vida se vea muy diferente (103.090 euros, sin contar los trienios de antigüedad). Usted cobra más que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (que cobra 78.966 euros brutos en 12 pagas). Bueno, me falta añadir los 869 euros al mes que le paga el Congreso de los Diputados en concepto de indemnización para gastos, libres de impuestos, y eso que le pagamos la casa.

 

Si nos ponemos así, claro está, usted podría contestarme que los hay todavía peores, como el Señor Puigdemont (ya le ahorro yo tener que sacar a Cataluña). Pues el President cobra todavía más que usted, esto es: 145.400 euros brutos al año.

 

El año pasado se publicó que usted tenía 134 asesores, además de los miembros que forman parte de su gabinete. Su jefa de Gabinete tenía un sueldo de 100.556 euros anuales. No está nada mal. Quizás piensa usted que todo el mundo funciona así, con régimen especial, fuera del Estatuto de los trabajadores y con cargos de confianza, con dedicación exclusiva y sueldos exclusivos. Pero lamento decirle que esto NO es así.

 

Actualmente son18 millones de personas las que están afiliadas a la seguridad social en España. No creo que sea una cifra para dar palmas, mucho menos cuando echamos un vistazo más despacio. Seguro que usted lo sabe. Conoce que la tasa de temporalidad supera el 30%, que junto al empleo parcial, supera el 42%. No le voy a aburrir con cifras, puesto que el principal problema que sufrimos los que vivimos en España es el desempleo. No le voy a recordar la situación de los jóvenes, de las mujeres, de los mayores de 45 años. Básicamente porque espero que estas cifras usted las maneje diariamente y sean una de sus principales razones para trabajar tanto.

 

Miles de familias que necesitan trabajar, en lo que sea, para poder sobrevivir. No tienen posibilidad de exigir sus derechos cuando algún empleador trata de abusar ruinmente a costa de la necesidad de estas personas. Y ustedes, con su actitud, lejos de demostrar que las garantías sociales hay que asegurarlas, que hay que mantener los derechos conseguidos y consolidar cada día nuevos hitos que nos permitan un mayor bienestar al conjunto de la sociedad, se dedican a lanzar ideas que demuestran lo desconectados que están de la realidad.

 

Le invito a darse una vuelta (una jornada completa) por una fábrica,  un restaurante en zona turística en verano, un hotel (pero junto al servicio de limpieza, no de cliente). Mire un poco a ver de qué va eso de trabajar dejándose la piel literalmente durante jornadas que se supone han de ser de ocho horas y raramente lo son (llegan a 15 pero no se las pagan). Dígame usted si ese ritmo usted lo aguantaría sin un par de días de descanso a la semana, o sin un mes al año.

 

Las vacaciones, señora Cifuentes, no son un derecho de los trabajadores. Son una obligación para con ellos. Por mucho que un trabajador quisiera empeñarse en hacer lo que usted hace, la ley no permite que se haga. Y su ejemplo es lamentable. Primero por salud del propio afanado trabajador. Pero también por la de quienes tendrían que competir con él sin descanso. Eso se llama dumping, competencia a la baja. Y es una práctica denigrante y francamente deleznable. No se crea usted más honrada que los demás, o más entregada a la causa. En el colegio nos decían que quien tiene que quedarse más rato a hacer la tarea es porque no le cunde el tiempo. Usted sabrá, con todos mis respetos.

 

Añadirle que los autónomos no tenemos vacaciones, Señora Cifuentes. Que debemos pagar nuestra cuota todos los meses, tengamos ingresos o no, y que si decidimos darnos un mes de descanso, nuestra cuota seguimos pagándola, pero sin obtener nada. En este caso sí que somos libres para elegir las vacaciones, fíjese. Casi como cuando nos ponemos enfermos, que tenemos que “elegir” si perder dinero o cuidar nuestra salud. Ya ve. Esas cosas que nos pasan a los que no estamos en su situación laboral.

 

Le ruego que sea más responsable en sus manifestaciones públicas. Bastante está ya sufriendo el pueblo español por tanto derrape y latrocinio por culpa de muchos de quienes gestionan el interés público (usted conoce a algunos presuntos corruptos) como para tener que ver cómo pretenden vacilarnos con lo poco que nos queda.

 

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2 Comentarios

  1. Pues si, totalmente de acuerdo más valdría redujeran el gasto público acabaran con el clientelismo y la corrupción; con ello se podrían hacer políticas de empleo “digno” y acabar con la precariedad y explotación de los ciudadanos. Pareciera que solo les interesara, a estos “mamarrachos de politicos”, generar fractura y enfrentamiento social.

  2. Propaganda política, para “dar ejemplo” en la próxima reforma laboral. Nos beneficiaria más si adelgazara su nomina de asesores, q no se para q quiere, si ya ella pretende trabajar tanto, si pasaran a cotizar por el régimen general, tuviesen unos sueldos y comisiones reales, etc etc…

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