Como ya adelantó Diario 16, el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena se une a la propuesta de Ada Colau de limitar la circulación de los coches más antiguos por el centro de la capital. Según ha explicado Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente, está previsto que en 2025 los vehículos más antiguos y contaminantes tendrán restringida la circulación en la almendra central de la capital. Esta es una de las medidas del plan A de Calidad del Aire que propone Ahora Madrid para bajar los altos niveles de contaminación que sufre la capital madrileña. También han explicado que se premiará, según su grado de contaminación, a distintos vehículos sin profundizar mucho más en el asunto.

Según Sabanés desde el Ayuntamiento se va a incentivar la renovación de la flota automovilística más antigua pero “esa es una competencia estatal que no nos corresponde”. Situar la fecha en 2025, yendo más allá de la propia duración de la legislatura, no es para el equipo de gobierno mandar los problemas a otros gobiernos futuros sino que “estamos trabajando desde ya”. A este respecto ha existido una pequeña disputa con una pregunta en la que se ha inquirido que si las medidas se van a aplicar desde ya ¿cómo es posible que no estén construidos los aparcamientos disuasorios? Según la concejala estos estarán listos para construir en 2018, pero según el Plan las medidas comenzarán ya a aplicarse durante este año. La culpa, dijo Sabanés, ha sido de los que “han gobernado los diez años anteriores prometiendo construirlos, sin hacerlo”.

También han explicado que el SER (Servicios de Estacionamiento de Residentes) se ampliará a las zonas más allá de la almendra central en las que lo soliciten los vecinos. No han explicado cómo será esa solicitud, ni a cuántos distritos afectarán en sí. Tan sólo que se quiere evitar el efecto frontera de algunas zonas donde ahora aparcan las personas quitando espacios de aparcamiento a los residentes. Ha puesto de ejemplo el barrio de Begoña y será siempre “a demanda del barrio o distrito”. Al final el plan pretende modificar las pautas de comportamiento para no tener que llegar a utilizar el protocolo.

Para Carmena y Sabanés este Plan supone “solucionar los problemas estructurales de la contaminación mediante reformas estructurales”. Destacando que para ello las medidas no son producto de la institución solamente sino que desean implicar a “otros políticos, científicos y asociaciones sociales” en la aplicación del Plan. Respecto a las relaciones con las otras dos administraciones (Comunidad y Gobierno), Carmena ha explicado que son “unas relaciones fluidas y constantes”. Pero que los compromisos internacionales son materia del Estado y por tanto es su responsabilidad principalmente. Las demás administraciones tienen su cuota pero siempre dependientes de gobierno estatal que es quien firma los acuerdos internacionales.

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