El Real Madrid salió a jugar como le obliga la historia del club, es decir, yendo a por el partido. El equipo japonés como era lógico puso en los primeros minutos una gran intensidad física, algo que por otra parte era de esperar, ya que muchas de sus probabilidades de ganar pasaban por llevar el partido a este terreno pero el Madrid no picó. Los hombres de Zidane capitaneados en el juego por Modric, movieron el balón de lado a lado, rápido y con la única incidencia de las faltas niponas. A los pocos minutos el Madrid, ganaba y convencía. El gol vino en un rebote tras tiro de Luka. Modric es y será insustituible.

La segunda parte de la primera

Ahí estaba el Madrid, ganando, llegando y con el balón, hasta que a los pocos minutos del gol, alguien volvió a activar ese piloto automático que hace que el equipo de Chamartín gane partidos, o por lo menos no los pierda. A partir del minuto 20 aproximadamente las llegadas blancas se redujeron y cómo siempre pasa en esto del fútbol, esto dio alas al equipo contrario. Los asiáticos empezaron a llegar, al principio con cuentagotas y al final de forma más descarada.

De pronto, Marcelo y Carvajal no llegaban a la línea de fondo, Modric no encontraba pase y Benzema en su modo más Benzema. Y cuando estaba medio estadio de camino a por el bocata, si es que allí es también es tradición cenar en el descanso, marcó el equipo nipón, a lo Ramos. Estaría bien revisar ese piloto automático de vez en cuando o por lo menos, no usarlo tan a menudo.

Sin reacción y con justo castigo

Dicen que lo mejor para cambiar las cosas es cambiar las cosas y a pesar de la aparente simpleza de la frase, a veces los equipos no lo entienden o no lo ponen en práctica. Como si no hubiese existido el descanso, así salió el conjunto blanco. Con la misma parsimonia y con la misma empanada y claro, pasó lo que pasó. El Kashima se ponía por delante tras una gran jugada del delantero japonés, que recogía un rebote, driblaba a dos defensas del Real Madrid y la colocaba rasa y al fondo de la portería, en un disparo en el que Navas parece poder hacer más. Aunque nunca podremos decir que es culpa suya y sí, de la empanada blanca.

Y la de siempre

La de siempre, la que todos conocen. El Madrid es ese misterioso equipo que necesita ir perdiendo para reaccionar y despertar de su letargo. Metió el Kashima y el Madrid decidió ir a por el partido. Marcelo y Carvajal en campo contrario, Casemiro más retrasado para cubrir huecos en defensa y el equipo serio en defensa, sin conceder y con el balón controlado. Con empuje, posicionamiento y táctica llegó la ocasión y el penalti a Lucas Vázquez. El gallego una vez más estuvo perfecto en defensa y ataque, con más o menos calidad pero siempre incansable.

1

La vida sobre el alambre con red

Tras el empate el Madrid continuó con su plan pero volvió a conceder y fueron varias las ocasiones que tuvo el conjunto japonés para volver a ponerse por delante y es que el equipo de Zizou se partió en dos y atrás quedaron Ramos, Varane y Casemiro. La entrada de Isco tuvo poca relevancia hasta la prorroga donde se dejó ver más con el balón y ahí encontró el Madrid una puerta de juego junto a Karim.

Una parte para ganar y otra para levantar la copa

En la primera mitad del tiempo extra el Madrid volvió a activar todos los motores y consiguió ponerse por delante con relativa facilidad. Cristiano por dos veces encontró un balón muerto en el área e hizo lo que mejor sabe hacer, dejarla dentro de la portería. Sin florituras y con la mejor de sus armas a día de hoy, su pegada. Y es que no se sabe muy bien los motivos pero este Madrid juega siempre sobre el alambre…Pero con la certeza de tener una red debajo.

La segunda parte fue un simple trámite que a pesar del resultado se podía haber complicado. Morata, Isco y compañía buscaron su gol, el Kashima seguía empeñado en no dar por perdido el partido y el Madrid volvió a partirse en dos. A pesar de los cambios en ambos equipos la forma de juego y el partido no cambiaron en exceso. Se notó la experiencia blanca que supo cerrar un partido que pudo complicarse. Van 37. Felicidades al pentacampeón.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorLa resurrección del Leninismo
Artículo siguiente21/12/2016. Degradación
Mi experiencia está compuesta por una gran cantidad de trabajos y acciones en relación al mundo de la comunicación y del periodismo. En cada etapa de mi vida profesional he tratado de aprender todo lo posible para seguir mejorando e ir ampliando metas, ideas y conocimientos.. Durante toda mi etapa profesional he buscado seguir creciendo y llevando a cabo proyectos personales con los que poder complementar mi actividad profesional. Además creo tener un gran positivismo de cara a los nuevos proyectos secundados por una gran ambición y pro actividad. En cada uno de mis pasos he creado una gran red de contactos y amigos con los que he seguido contando para cada uno de mis proyectos, por lo que creo que tengo una notable predisposición a conocer gente y sacar lo mejor de cada uno. De cara al futuro me gustaría seguir ligado a los medios de comunicación y a la producción de eventos. Creo firmemente en la necesidad de usar todas las herramientas disponibles a nuestro alrededor para seguir mejorando y conseguir los mejores resultados para proyecto, por lo que siempre busco a los mejores profesionales para informarme y tomar las decisiones adecuadas.En definitiva, estoy abierto a cualquier proyecto nuevo y/o posibilidad de emprender siempre que sea posible.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

3 − 3 =