Despegue del Falcon Heavy desde Cabo Cañaveral.

Aún estamos lejos de colonizar otros planetas, o siquiera de viajar hasta ellos en persona (al menos sin envejecer terriblemente en el proceso). Sí que podemos averiguar cómo hacerlo de forma más eficiente; y el lanzamiento del Falcon Heavy por parte de Space X será en parte lo que nos ayude a saber cómo. El 6 de febrero se producía un lanzamiento que desde la compañía estadounidense calificaban de “histórico”, principalmente por su posibilidad de recuperar las “fases” o cohetes de lanzamiento, de un coste muy elevado.

Para entender mejor las complejidades de un lanzamiento como el del Falcon Heavy, y saber a dónde nos lleva, Diario16 se ha acercado a una persona que lo ha vivido desde bastante más cerca que la mayoría de españoles: en Houston, Tejas, se encuentra Eduardo García Llama. Llama es físico e ingeniero en operaciones espaciales en la Sección de Dinámica de Vuelo y Diseño de Trayectorias, en el Centro Espacial Johnson de la NASA.

Aunque estuvo allí destinado por la Agencia Espacial Europea desde el año 2000, García Llama trabaja desde 2004 para la propia NASA, en el llamado programa Orión. Concretamente, en la Misión de Exploración 1, que será la encargada de conseguir que la nave que lleva por nombre el cinturón de estrellas viaje hasta Marte.

Eduardo García Llama. 

 

El Falcon Heavy no es el primer cohete que se envía a Marte, es algo que ya sabemos que es posible. ¿Cuál es el avance real que supone para la ciencia aeroespacial el lanzamiento de este cohete?

Según cómo se entienda “avance real”. El Falcon Heavy no es el cohete más potente de la historia. A finales de la década de los 60, el Saturno V de la NASA tenía el doble de capacidad. En este sentido se podría decir que el Falcon Heavy no supone un avance real; pero, por otra parte, sí supone un avance en el sentido de que se trata del cohete más potente que se ha desarrollado en muchos años, y por ser el más potente en la actualidad. En términos de ciencia aeroespacial, SpaceX ya recuperaba las primeras etapas de sus cohetes Falcon 9 tras volar un descenso en el que se practica la retropropulsión supersónica. Ambas cosas sí supusieron un avance en el sector aeroespacial, algo de lo que se ha beneficiado el Falcon Heavy. SpaceX ha desarrollado así un sistema de lanzamiento que es bastante más barato que los sistemas existentes de sus competidores y ahora, el Falcon Heavy permitirá además que ese ahorro se siga dando a la vez que se puede enviar al espacio cargas de pago de mayor masa y, por tanto, de mayores prestaciones.

 

¿Cuál era el coste habitual del lanzamiento del transbordador espacial de la NASA comparado con el del Falcon Heavy? ¿Podemos esperar misiones tripuladas con este tipo de cohetes por parte de SpaceX?

Para que se permita transportar seres humanos en un cohete hace falta que este esté calificado para ello, y el Falcon Heavy no lo está. Podría estarlo si así se decidiera, pero eso implicaría costes adicionales de desarrollo. El transbordador espacial tenía un coste medio de lanzamiento en torno a los 450 millones de dólares según la NASA. El del Falcon Heavy, según SpaceX, es de entre 90 y 150 millones de dólares dependiendo de si se recuperan sus primeras etapas o no. Sin embargo, hay que tener cuidado al hacer comparaciones ya que las prestaciones y propósitos de ambos vehículos son muy distintos. Por ejemplo, el transbordador espacial era una nave tripulada que poseía una enorme flexibilidad para realizar diferentes clases de misiones, fue un sistema clave en la construcción de la Estación Espacial Internacional, y permitía la recuperación de una nave de algo más de 90 toneladas con sus tripulantes aterrizando en una pista. Por otra parte, también creo que tal vez sea conveniente ser algo cautos a la hora de anticipar los costes en el futuro ya que las ventajas en la reutilización de las primeras etapas quedarán demostradas cuando estas se reutilicen el número de veces que se pretende y con el coste estimado que se precisa invertir para hacer reutilizables cada una de ellas a medida que van cumpliendo vuelos.

 

¿Supone el abaratamiento en costes que estaremos todos viajando “pronto” al espacio?

Enviar seres al espacio es aún una tarea compleja y peligrosa. De hecho, tras más de medio siglo de vuelos espaciales tripulados, a día de hoy solemos tener únicamente seis seres humanos en el espacio en cualquier momento, a bordo de la Estación Espacial Internacional. A pesar de esto, es incuestionable que se ha progresado mucho y que todo apunta a que los costes se abaraten tras la entrada en el sector espacial de ciertas entidades comerciales que introducen nuevos conceptos y nuevas prácticas. Supongo que el acceso al espacio tal vez acabará siendo relativamente común en el futuro, pero creo que aún estamos muy lejos de que algo así esté al alcance del ciudadano medio.

“Aún estamos lejos de que los viajes al espacio sean asequibles para el ciudadano medio”

 

La recuperación de dos cohetes de lanzamiento fue cuanto menos espectacular. ¿Es este el modelo a seguir para la NASA y los demás competidores? ¿Es posible una colaboración con SpaceX?

La NASA ya colabora con estas empresas en el marco del llamado Commercial Crew Program (CCP) por el que la agencia trabaja con la industria aeroespacial para desarrollar y operar una nueva generación de vehículos espaciales y lanzadores capaces de transportar carga y tripulación a las órbitas bajas de la Tierra y a la Estación Espacial Internacional. Los desarrollos que vemos que consiguen estas empresas se entienden dentro de este marco de cooperación entre el sector estatal e industrial. En distintas rondas dentro de diferentes acuerdos en el marco del CCP, la NASA ha ofrecido, entre otras cosas, su conocimiento y opinión experta sobre diferentes conceptos y diseños a las empresas que participan en este programa, incluida SpaceX. A través de la NASA se han financiado muchos de los desarrollos y demostraciones que han contribuido a los éxitos alcanzados por empresas como Blue Origin, Sierra Nevada Corporation o SpaceX, y empresas como SpaceX y Orbital Sciences ya han volado misiones de abastecimiento a la Estación Espacial que han sido posibles gracias a contratos con la NASA. La NASA ha establecido acuerdos con Boeing y SpaceX para que sean estas empresas las que transporten a los astronautas de la NASA a la Estación Espacial y trabaja estrechamente con estas empresas para conseguirlo. De esta forma, en EE.UU. se están sentando las bases para estimular el desarrollo de una industria nueva alrededor de estas oportunidades a la vez que la NASA pasa a poder dedicar sus recursos al desarrollo de sistemas para realizar misiones tripuladas en el espacio profundo (más allá de las órbitas bajas de la Tierra) con los que se pueda volver a la Luna o ir a Marte.

 

¿Fue el lanzamiento de un coche rojo con un maniquí por parte de SpaceX el futuro de las la relaciones públicas para empresas aeroespaciales?

Como empresa privada que es, SpaceX puede plantear su estrategia de mercadotecnia en la manera que estime conveniente y supongo que está consiguiendo su objetivo al hacer que mucha gente se interese por sus actividades. Espero que este tipo de mercadotecnia no sea la muestra de lo que será el futuro de la industria aeroespacial, pero es cierto que será inevitable ya que parece que resulta beneficiosa.

“Sabemos mucho más sobre el espacio que en cualquier período anterior pero aún queda mucho por saber”

 

El 17 de diciembre de 2017 el presidente de los EE.UU Donald Trump anunciaba que quería volver a poner un hombre en la luna. ¿Hemos aprendido ya todo lo que podíamos de nuestro satélite?

No hemos aprendido todo sobre la Tierra, y llevamos en ella mucho tiempo ininterrumpido, así que no, no sabemos todo sobre la Luna ni sobre cualquier cuerpo del Sistema Solar. Sabemos mucho más que en cualquier período anterior pero aún queda mucho por saber.

 

¿Estamos ante el renacer de la carrera por conquistar el espacio?

De alguna manera, sí que se puede pensar que estamos viviendo una cierta forma de renacer gracias al gran estímulo que está suponiendo el Commercial Crew Program. La industria está respondiendo con ingenio al introducir conceptos, prácticas y visiones comerciales que se han plasmado en conocidos éxitos o resultan ser prometedoras, y que espero que sean compatibles en el largo plazo con la seguridad que exigen las empresas espaciales. Se habla mucho acerca de la posibilidad de que realmente estemos asistiendo a una carrera, aunque ya no entre estados, sino entre el sector privado y el sector público dentro de un estado. Personalmente, creo que no existe esta rivalidad y mucho menos tal como se percibe por muchas personas ajenas al mundo espacial. Como decía antes, existe una estrecha colaboración entre ambos sectores, hasta el punto de que, tal vez, a lo que acabemos asistiendo sea al acicate que supondría la rivalidad entre diferentes empresas privadas con semejantes aspiraciones.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

4 × tres =