Con la elección de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno el cambio político que deseaba la mayoría de los españoles se ha producido. Un cambio, que además ha normalizado uno de los mecanismos de los que la Constitución española se dotó para que el Congreso de los diputados pudiera exigir la responsabilidad política del Gobierno. Me refiero a la moción de censura.

Las tres mociones de censura que se habían presentado hasta la fecha, fueron utilizadas más como plataformas políticas para denunciar la situación que vivía España o como plataformas de propaganda política de los partidos que las presentaron, que como mecanismo para provocar un cambio de gobierno, porque en los tres casos no se contaba con el número suficiente de diputadas y diputados para llegar a la mayoría absoluta.

En este caso, si existía la posibilidad que finalmente se ha materializado en la censura del anterior Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y en la elección del nuevo Presidente, Pedro Sánchez.

La elección del nuevo Presidente del Gobierno, va a suponer muchos cambios en una situación complicada para muchos españoles. Pero antes de ni quiera enunciarlos o analizarlos, es conveniente destacar como, en esta nueva era digital, los cambios se producen a una velocidad de vértigo de la que muchas veces no somos ni conscientes.

Basta un ejemplo, hace una semana, con la aprobación de los presupuestos generales del Estado, el PP y su gobierno encabezado por Rajoy estaban felices porque pensaban que, durante al menos dos años más, estarían en el gobierno. La sentencia del caso Gürtel, un día después, y la presentación de la moción de censura por parte del PSOE, han hecho que, siete días después, el tablero político de España haya cambiado completamente con la censura del Rajoy y la elección de Pedro Sánchez como nuevo presidente.

El cambio político en España se ha producido por tres factores. El primero, la incapacidad del PP y Mariano Rajoy de asumir en primera persona las responsabilidades políticas exigibles tras el conocimiento de la sentencia de la Gürtel. El segundo, por la necesidad de defender el prestigio de las instituciones de nuestro país, gravemente dañadas por la corrupción. Y el tercero, por la responsabilidad del PSOE al presentar una moción de censura para que España pueda pasar página y avanzar.

El nuevo gobierno no lo tendrá fácil. Pero en estos momentos, en la sociedad española se ha producido una bocanada de aire fresco. Una nueva esperanza en millones de españoles que desean que su agenda de necesidades sea la agenda que desarrolle el gobierno. Los primeros pasos del nuevo presidente, con el nombramiento de su gobierno y con las prioridades que ha señalado de estabilidad institucional y regeneración democrática; estabilidad macroeconómica y presupuestaria; estabilidad social, laboral y medioambiental; y estabilidad territorial, van por el camino que desea la mayoría social.

Hay gobierno, y para más tiempo del que algunos piensan.

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