Pocos gobiernos occidentales regalan a la oposición, como el de España, tantos motivos de crítica y desacreditación. La corrupción hubiera acabado con el partido del Gobierno en cualquier país europeo, pero, a pesar de tener tantos argumentos a su favor, desde el sector independentista se trata de exagerar y difamar sin poder demostrar tan graves acusaciones. Primero fue la más que probable cabeza de lista de ERC, Marta Rovira, a las elecciones del 21D, y ahora es el presidente depuesto de la Generalitat, Carlos Puigdemont. El difama que algo queda es un estilo que sólo los ciudadanos y los resultados electorales dirán si vale o tiene coste.

Rovira sin pestañear acusaba esta semana al Gobierno de España de “amenazar con muertos” en caso de que la Generalitat siguiera con la bandera independentista. El propio presidente Mariano Rajoy, y varios de sus ministros y otros líderes del PP, han desmentido tales acusaciones, aunque que se sepa, no hay demanda por medio.

Seguir “la estrategia del miedo” es también la línea de Puigdemont, quien no ha dudado en señalar que “un Estado que tenía como confidente policial al cerebro de los atentados de Barcelona no tiene límites” y “es capaz de todo”.

En un tuit en su cuenta oficial, Puigdemont ha escrito: “La estrategia del miedo siempre se acompaña de violencia”, en alusión a las acusaciones vertidas ayer por la secretaria general de ERC Marta Rovira, quien dijo que el Gobierno “amenazó” por “múltiples vías” con enviar al Ejército y con “muertos en las calles” si se mantenían los planes independentistas.

 

De la corrupción al banquillo 

Llama la atención que el bloque independentista en Cataluña no utilice los argumentos más que probados contra el PP y el Ejecutivo de España como el hecho de que esta misma semana el tribunal lleva al banquillo al Partido Popular por la destrucción de los ordenadores de Génova o las declaraciones la semana anterior en el que el inspector jefe de Delitos Monetarios reconociera en el Congreso que había indicios de que el presidente del Gobierno hubiera cobrado de la CajaB de su partido.

Tampoco parece que en la precampaña se insista en cómo también ya es un hecho que Rato tendrá que responder ante los tribunales por sacar a bolsa a bankia, mientras son escasas las acusaciones por corrupción en una precampañas donde, sin pruebas, prefieren optar por lanzar dudas sobre posible terrorismo de Estado.

Difama que algo queda será, juzgar por dónde van las cosas, la estrategia del bando independentista. Curiosa medida para quien con la verdad comprobada lo tenía tan fácil.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible.
Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann.

Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública.

Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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