¿Qué valores transmite una empresa a la sociedad, a sus trabajadores y a sus clientes cuando se utiliza la necesidad de encontrar trabajo de miles de personas para conseguir algo de notoriedad? ¿Está esa empresa alineada con una economía donde cada vez es más importante la reputación y donde los trabajadores son el principal activo y los embajadores de la empresa?

La semana pasada los medios de comunicación se hacían eco de la larga cola que se había formado en el entorno de Plaza de España por parte de unas 7.000 personas, que esperaban pacientemente para entregar su currículum. Su objetivo, era y es conseguir uno de los cien empleos que se ofertaban para recepción, personal de limpieza, botones, maleteros y personal de cocina y de restauración, ante la próxima apertura del Hotel VP de 5 estrellas.

La escena me produjo un torbellino de sentimientos encontrados, entre la necesidad de las personas que tenían que esperar largo tiempo para poder tener alguna posibilidad laboral, y la insensibilidad de los responsables de una empresa que convirtieron la selección de unos trabajadores en una campaña de publicidad gratuita y en un espectáculo.

Sentí empatía con las personas que estaban esperando. Pero, sobre todo, me causó escalofríos que en la era de internet, en los tiempos donde todo el mundo habla en las empresas de Responsabilidad Social Corporativa, unos directivos que se creen bien formados, tomaran semejante decisión para lograr notoriedad con algo tan cortoplacista como unos cuantos segundos de televisión, de radio o algunas páginas en periódicos y medios digitales. Para lograr notoriedad utilizando la necesidad de encontrar un trabajo de miles de personas en paro.

La decisión que adoptaron esos directivos, imagino que sería meditada. Si lo fue, demuestra que en la toma de decisiones estratégicas no llegan al aprobado, como otros que antes que ellos hicieron lo mismo. Me refiero a casos similares, como el ocurrido hace prácticamente un año cuando 20.000 personas hicieron una larga cola, que rodeó un centro comercial outlet en Leganés que iba a abrir sus puertas y necesitaba 500 trabajadores. O cuando hace más de un mes, Burger King publicó una oferta de trabajo para repartidores a domicilio en la que se valoraban aptitudes musicales y de canto, conocimientos de literatura, geografía e historia o habilidades lúdicas y destreza en videojuegos. Un anuncio que, en realidad era una campaña publicitaria.

La búsqueda de trabajadores y la búsqueda de un empleo es algo serio. Quien busca un trabajador, quiere elegir a los que mejor encajen en sus necesidades. Pero en esa búsqueda no debe menospreciar a las personas que pretenden el trabajo, como ocurrió el otro día. Porque ¿Qué pueden esperar los futuros trabajadores de una empresa que antes de contratarles ya les trata así?

Ni en la vida ni en los negocios vale todo. Como demuestra que la propia compañía del hotel en su página web detallaba las vacantes disponibles y solicitaba los CV vía correo electrónico para incorporarlos a su base de datos. Querían un espectáculo y ser noticia. Y no les importó jugar con las personas, haciendo que permanecieran en la calle durante horas.

¿Hubo falta de sensibilidad? SI

¿Hubo frivolidad? SI

¿Se aprovecharon de la necesidad de miles de personas? SI

¿Alguien ha sumido responsabilidades en la empresa? NO LO SÉ. Pero mucho me temo que algunos se han instalado en la ética de la intención para eludir siempre la ética de la responsabilidad. Lo que significa que más temprano que tarde asistiremos a otro episodio de estas características.

Veremos.

 

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