La ministra de Defensa del gobierno español se ha convertido en el centro de todas las burlas al creerse una broma de la emisora rusa Sputnik; un humorista se ha hecho pasar por un representante del gobierno de Letonia, e incluso, ha llegado a acordar una reunión con el Gobierno.

Durante la conversación, el falso mensajero letón asegura que  Puigdemont es un espía ruso que recibe el sobrenombre de Chipolino. Además, también afirma que el 50% de rusos que viajan a Barcelona son agentes secretos. “¿El 50%?” pregunta Cospedal, totalmente sorprendida.

Concluye la conversación, ofreciendo el humorista a Cospedal los servicios del ejército letón en Barcelona y alerta de que Puigdemont podría esconderse en la embajada rusa. “Claro está, eso tiene todo el sentido”, responde la ministra de Defensa, que acaba confesando que Mariano Rajoy estaría muy interesado en hablar con el Primer Ministro de Letonia.

Como no podía ser de otra manera, el ingenio y la rapidez que caracteriza a los españoles usuarios de redes sociales, ha convertido la broma en todo un fenómeno viral y, los chistes, comentarios jocosos y cómicos memes han empezado a inundar las cuentas ridiculizando a la Ministra.

No es la primera vez que Cospedal “mete la pata” y provoca sonoras carcajadas con sus afirmaciones; desde la ya famosa “indemnización en diferido en forma de simulación….” en alusión a la rescisión del contrato de Bárcenas, pasando por Hemos trabajado mucho para saquear nuestro país”, hasta en una campaña en Castilla la Mancha en la que anunciaba una política «económica, presupuestaria y social para saquear”, lo cierto es que Cospedal nos ha brindado momentos gloriosos.

No obstante el palmarés de “errores” y situaciones ridículas que nos hacen sonrojar a más de uno, lo encabeza el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con frases grandilocuentes como: “No he dormido nada, no hagan muchas preguntas si hacen el favor”, “España es un gran país que hace cosas importantes y tiene muchos españoles”, “A veces, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, esa es tomar también una decisión” , “Todo lo que se refiere a mí, y que figura allí no es cierto, salvo alguna cosa que es la que han publicado los medios de comunicación”, o “Es el vecino el que elige el alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” seguido de un largo etcétera.

Este tipo de errores, que hace más humanos a nuestros gobernantes y por tanto más cercanos, siendo la carcajada o el sentimiento de vergüenza ajena lo que a priori produce, en una segunda reacción, en más de una ocasión conducen a reflexiones que como mínimo inquietan: ¿Es así o es un lapsus?, ¿de verdad que nos merecemos que este tipo de personajes nos gobierne?, ¿Qué imagen en el ámbito internacional estamos proyectando con esta tropa?.

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