A estas alturas creo que no necesario explicar quién fue, y quién es, Billy el Niño. Se llama Antonio González Pacheco, y fue inspector del Cuerpo Superior de Policía, la antigua Brigada Político-Social de la policía franquista. Actualmente está jubilado, pero dejó la policía en el año 1982, para dedicarse a la empresa privada. En el año 2013, la jueza argentina, María Servini, desde el Juzgado Federal de Buenos Aires, dictó orden internacional de búsqueda y captura, vía Interpol, contra él y otros tres antiguos miembros de las fuerzas de seguridad franquistas: los policías nacionales, Ignacio Giralte González y Celso Galván Abascal, y, el guardia civil, Jesús Muñecas Aguilar. En el caso de González Pacheco, la justicia argentina lo reclama por un delito de torturas contra trece personas entre los años 1971 y 1975. La Audiencia Nacional le retiró el pasaporte, en vistas a una posible extradición. Al año siguiente, en 2014, la justicia española rechazó la extradición, argumentando que los delitos, por los que era acusado el policía jubilado, habían «prescrito». En el año 2018, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, solicitó al Ministerio del Interior la retirada de las medallas “pensionadas”, ya que posee cuatro condecoraciones que incrementan su pensión en un 50%. Esta petición fue rechazada por, el entonces Ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Pero, el actual ministro, Fernando Grande-Marlaska, ha manifestado que retomará la petición y estudiará la formula legal de retirar esas medallas al mérito policial.

La política y escritora Lidia Falcón, por aquel entonces activista del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), ha explicado en varios medios que en el año 1974 fue torturada hasta la saciedad por Billy el Niño. Manifiesta que la golpeó, insultó y humilló cuando estuvo detenida. Entre los años 1960 y 1974 la habían detenido hasta en siete ocasiones, sin pruebas, y en todas tuvo que pasar por el suplicio de las torturas en dependencias policiales. Ya en los traslados desde Barcelona a Madrid, dice que no la dejaban ir al baño, en las doce horas que duraba el viaje. Durante tres días, sabedores de que Lidia Falcón había padecido una hepatitis, la golpearon en el estómago y en el hígado. No le dieron de comer ni de beber. Entretanto le decían que su hija, detenida también, estaba en los calabozos. «Quizá se eche novio», se burlaban.

La última imagen, de este inspector de la policía franquista, ha sido portada en casi todos los telediarios y medios de prensa. Billy el Niño ha sido invitado a los actos del Patrón de la Policía en la madrileña comisaría de Ciudad Lineal. En la imagen se le ve sosteniendo lo que parece una copa de vino, frente a la típica mesa montada en las comisarías en su festividad, donde se picotea y bebe brindando por los patronos de los policías, los Santos Ángeles Custodios. No está solo, ya que, según parece, conversa con otros asistentes al acto. La mayoría de las personas que acuden a esta celebración son policías, ya sea en activo, en segunda actividad o jubilados. Y, para asistir, hay que hacerlo mediante invitación expedida por el jefe de la comisaría, en este caso el Comisario José Manuel Mariscal de Gante. No obstante, la Jefatura Superior de Policía ha incoado un expediente disciplinario al comisario en cuestión para depurar responsabilidades. Por ahí he leído que quizá no lo invitó él, sino que lo hizo un compañero, también jubilado, al que parece les une la pasión por los toros.

La imagen, difundida por LaSexta, ha llevado a Pablo Iglesias, líder de Podemos y aliado principal del Gobierno de Pedro Sánchez, a pedir la dimisión del responsable policial de la comisaría, si se confirma que fue invitado por este. Ha de saber, el señor Pablo Iglesias, que en la policía no existen los ceses, sino que lo que hay son los “traslados”. El comisario podrá ser “trasladado” de puesto, por lo que podrá seguir ejerciendo en otra comisaría, o, incluso, en una embajada en el extranjero. El concepto de “cese” hace referencia a dejar de desempeñar un cargo o un empleo, pero el comisario, haga lo que haga, nunca dejará de ser comisario.

En mi consternación prevalece la imagen de las víctimas de ese “policía”, que, según dicen, disfrutaba con lo que hacía. No quiero ni imaginarme la expresión de los familiares de los torturados y torturadas, y de sus descendientes, mientras él está ahí, de pie, sosegado, tranquilo, disfrutando de un aperitivo en una «Comisaría de Policía». Pero la instantánea, entre otras cosas, indica que Billy el Niño no está solo, ya que, por lo visto, aún conserva apoyos y amistades dentro de la policía.

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Escritor conocido por sus novelas de género policíaco. Ha impartido clases en la Escuela Canaria de Creación Literaria, es colaborador del Diario del AltoAragón y del El Periódico de Aragón. Ha sido el organizador de las diferentes ediciones del Concurso literario policía y cultura (España) y colabora en la organización del Festival Aragón Negro en las actividades convocadas en la ciudad de Huesca. Desde el año 2012 es considerado el creador del término Generación Kindle, nomenclatura utilizada para referirse a una serie de escritores surgidos de la edición digital. En el mes de enero del año 2013 fue uno de los seis finalistas preseleccionados para optar al Premio Nadal en su 69º Edición con la novela La noche de los peones.

2 Comentarios

  1. El comisario podrá ser “trasladado” de puesto, por lo que podrá seguir ejerciendo en otra comisaría, o, incluso, en una embajada en el extranjero. El puesto de “comisario debe ser un apéndice del borbòn” Lo digo por aquello de “haga lo que haga no puede ser cesado. Que país medieval nos somete como para tener que soportar tanta infamia? Parece ser que aquí entre aforados y intocables solo el Pueblo paga.Criminales con medallas y presos políticos con familias amenazadas. Solo nos falta que el genocida vuelva de nuevo a destruir la españa posible.

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