La Caixa d´Estalvis de Terrassa (hoy BBVA) exigió de manera “sorpresiva” e “imprescindible” el afianzamiento solidario para la concesión de una hipoteca multidivisa. De esta manera, las tres hijas del matrimonio asumieron la plena responsabilidad sobre el préstamo contratado por sus padres, siendo una de ellas discapacitada y “no siendo negociada plenamente por los fiadores solidaros”, señala la sentencia.

“Un escándalo que se haga responsable de un producto complejo a una mujer discapacitada”, señala Juan Ignacio Navas, socio-director de Navas & Cusí, que ha dirigido la defensa.

El pasado 22 de junio el juzgado nº 3 de Igualada (Barcelona) anuló el aval obligatorio y la misma multidivisa. La sentencia considera además que no queda acreditado que se les facilitara información “completa e inteligible”. Insiste en que “no se ha acreditado información ni en modo alguno”. Y concluye que “cabe interpretar que no desarrolló una actividad informativa explicativa del producto clara y comprensible”.

Por otra parte, la sentencia también considera que los clientes eran minoristas, sin conocimientos ni experiencia financiera. Así que concluye que “no llegaron a comprender el alcance y las consecuencias de lo que contrataban”. La juez recuerda la jurisprudencia que denuncia la situación provocada cuando el cliente necesita información y la entidad que está obligada a dársela, no se la da. En resumen: “los clientes dieron su consentimiento a ciegas, fiándose de las condiciones ofertadas por el banco”, señala el fallo.

“Se fiaron de la entidad y la entidad abusó de su confianza”, apunta Navas. Los clientes se hicieron una representación de la realidad equivocada porque quien tenía obligación de facilitarles información, no lo hizo, señala la sentencia que concluye que los clientes cometieron un error excusable no superable con una diligencia media.

Por si fuera poco, director y comercial se contradicen en el juicio sobre la labor de supuesto asesoramiento prestado. El director asegura que el comercial realizó dicha labor, pero el comercial lo niega. “Una escenificación de un lavado de manos comprensible aunque muy poco estético e irrelevante porque el responsable de esta mala praxis es la entidad”, señala el socio-director denavascusi.com

Por último, el banco trata de alegar caducidad de la acción, es decir, que el tema ya había prescrito. La juez recuerda que la multidivisa es un contrato de tracto sucesivo y que “no se consume en la perfección del contrato”. Es decir, el plazo debería de contabilizarse “desde el completo cumplimiento de las prestaciones periódicas”.

Finalmente, la sentencia anula el aval solidario por abusivo y anula parcialmente la hipoteca multidivisa obligando al BBVA a resarcir el daño causado, redenominar la hipoteca en euros y condenando al pago de costas. “Este caso era un ejemplo de mala praxis e incluso de abuso; afortunadamente el control judicial pone a cada uno en su sitio”, concluye el socio-director de navascusí.

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