El juez Andreu, titular del Central nº 4 de la Audiencia Nacional, deberá decidir cuál de las dos versiones es la más creíble. La de los peritos del Banco de España en un contrainforme presentado en marzo pasado en el que concluyen que la salida a bolsa de Bankia fue un fraude porque, entre otras cosas, la entidad no contaba con provisiones suficientes para hacer frente a las pérdidas contabilizadas. O el escrito dirigido por una imputada, la ex consejera Araceli Mora que, además, tiene en su haber el hecho de ejercer como catedrática de Economía Financiera y contabilidad.

Araceli Mora rebate contundentemente los argumentos de los peritos porque el proceso de fusión de las siete cajas en el BFA generó, ya de por sí, activos suficientes a modo de provisiones. En su escrito, la catedrática y ex consejera se pregunta si debe existir un saldo de provisiones en el balance inicial de una entidad de nueva creación resultante de una combinación de negocios. Su respuesta es contundente; sí. Porque, responde ella misma que “la normativa contable aplicable indica que las combinaciones de negocio en ningún caso elimina el saldo de provisiones, sino que lo altera como consecuencia de la aplicación de otro criterio de valoración de las mismas -el valor razonable- distinto al criterio que establece la normativa para esas mismas inversiones antes de su aportación a la nueva entidad”. Es decir, que los activos y pasivos, y las provisiones, se traspasan a la nueva entidad manteniendo coherencia respecto a las entidades originales.

Basándose en esa premisa, Araceli Mora hace un cálculo de lo que ella denomina “provisión específica no asignada”. Y llega a la conclusión de que “en la medida que la puesta en valor razonable de los activos implicó que éstos se depreciaran al integrarse en BFA, esto implicó que la provisión total iba a ser mayor en BFA que la provisión total que tenían esas mismas inversiones en las cajas”. O sea que activos provisionados, según la ex consejera, existían. Otra cosa es en qué capitulo contable se habían asignado para hacer frente a los 7.619 millones en ajustes por pérdidas que fueron necesarios y que nunca se cargaron “al capítulo de los resultados” tal y como manda la normativa bancaria.

Araceli Mora se alinea con las tesis que mantienen la propia Bankia, el Banco de España, el Frob y las defensas de los imputados en el procedimiento abierto en la Audiencia Nacional de que sí existieron las provisiones.

En cambio la Fiscalía y las acusaciones particulares sostienen que dichas provisiones, si es que llegaron a existir, jamás se utilizaron para amortizar el agujero generado en la fusión de las siete cajas. El inspector del Instituto Monetario, Víctor Busquets, dice, en su informe de mayo, que “es un caso claro de fraude el que Bankia-BFA hubiera cargado contra reservas cerca de 7.619 millones en ajustes por pérdidas en el momento de la fusión de las siete cajas, y no contra resultados, lo que hubiese mostrado la verdadera situación de la entidad.”

Ahora debe ser el juez Andreu el que debe decidir con cuál de las dos versiones se queda para sustentar el auto en el que deberá proceder a convertir estas “diligencias previas” en procedimiento abreviado. Algo, de todas maneras, que todavía tardará en suceder al menos un año.

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