Pablo Casado, en una imagen de archivo.

Ávila nunca ha tenido una especial influencia en la política nacional, se dice que en los primeros años de la dictadura, Franco, durmió una noche en la ciudad y que se llevó nada menos que el brazo incorrupto de Santa Teresa, brazo del que, como talismán, nunca se separó, Franco nunca volvió a Ávila, siendo un misterio como después de su fallecimiento el brazo de la Santa, en perfecto estado, volvió a su convento.

No obstante, durante la democracia, si ha habido una serie de momentos en los que Ávila ha tenido cierto influjo en la política nacional.

Primero fue Adolfo Suarez, abulense de pro, hay que reconocerle que se preocupó por su ciudad, el como Presidente del Gobierno mandó construir en Ávila la escuela de policía e inauguró un campo de futbol que lleva su nombre.

Cuando UCD entró en decadencia política, Adolfo mandó a Ávila, para presentarse a las elecciones generales, a Agustín Rodríguez Sahagún, el CDS sacó un total de dos diputados, Adolfo Suarez por Madrid y Agustín Rodríguez por Ávila, la vida política de Agustín se asentó en Madrid donde por una carambola llegó a ser Alcalde, los abulenses cumplieron con el, el se olvidó de Ávila.

También Felipe González quiso hacer un regalo a Ávila, en las elecciones del 1977 mandó a José Federico de Carvajal, socialista de clase, de mucha clase, era seguro que el PSOE sacaría un senador y así fue, durante su mandato nunca se le vio por Ávila.

En ese tiempo, Felipe dimitió como secretario general con su legendaria frase “antes socialistas que marxistas”, se convocó un congreso extraordinario y el aparato presentó como secretario general, siendo consciente de su interinidad, a Peces Barba, y por negación al contrario, asombrosamente, salió elegido José Federico de Carvajal, por lo que Ávila se encontró con un súper-senador jefe del partido, José Federico se volvió a presentar a las elecciones por Ávila como senador en el 1979, seguro de que renovaba su mandato, pero, un militar falangista que se presentó como independiente, y que tampoco era abulense troncó sus aspiraciones, le ganó el escaño, la noche de las elecciones, cabreado, dijo a su chofer “Mariano coge el champan y mételo en el coche que nos vamos a Madrid” Mariano cogió dos cajas de champan reserva La viuda de Clicquot que tenia en la nevera las llevo al coche y de José Federico de Carvajal nunca mas se supo.

Mas duro fue el día que Manuel Fraga mandó a Ávila para que se iniciase en política a un desconocido joven inspector de hacienda, se trataba de José María Aznar, cuando el gran jefe ordenó sin contar con nadie quien el seria el nuevo numero uno por Ávila, todos los miembros de la ejecutiva se echaron las manos a la cabeza y se fueron a protestar a Madrid, en la sede don Manuel después de hacerlos esperar un par de horas, desde el primer piso gritando les dijo ¿qué queréis los de Ávila? –hablar de las listas electorales- le contestó acojonado el secretario provincial, ¡no hay nada de que hablar, -voceó- he dicho que el uno de Ávila es José María Aznar y no hay nada mas que decir. Adiós!.

A la misma hora en la que la ejecutiva estaba en Madrid, Aznar llego a Ávila y se encontró la sede vacía, solo estaba Acebes un joven abogado que no tenia nada que hacer y pasaba las tardes en la sede, le enseñó las oficinas y se fueron a tomar una cerveza al bar que como único trabajo este regentaba, los dos juntos eran la alegría de la huerta.

Cuando Aznar se enteró de que los miembros de la ejecutiva habían ido Madrid a protestar por su llegada, fijó como su primera meta cargárselos, salvo a un par de ellos, Acebes y Blázquez, desde Ávila se presentó como candidato a la Junta de Castilla y León, empató a 32 procuradores con el PSOE y pactó ser presidente con el CDS, dos años después el jefe le designó para el gobierno de la nación y después de perder dos elecciones llegó a Presidente del Gobierno, de Ávila nunca mas se acordó.

El ultimo premio de esta lotería política que ha tocado en Ávila ha sido uno de los jóvenes ultra-genoveses discípulos de Aznar, al que nombró como personal eventual de su gabinete de expresidente del Gobierno, Pablo Casado.

Apadrinado por Aznar y Aguirre, en el año 2010 le llamaron de Génova y le dijeron, “te hemos dado una carrera, también te hemos confeccionado un curriculum envidiable para cualquier político Europeo, así que es hora de saltar a la arena y para que los inicios no sean duros vas a presentarte a las próximas elecciones como numero uno por Ávila, está cerca de Madrid y tienes asegurado el porcentaje de votos mas alto de España”, ver para creer.

Desde entonces y durante estos siete años, a pasado por la ciudad para bodas y banquetes, alguna inauguración, hacerse fotos con la estatua de Adolfo Suarez, y poco mas, lógicamente ahora que es el gran jefe del partido, en las próximas elecciones se presentara por Madrid y, como todos los anteriores se olvidara de sus cuneros comienzos.

En la memoria de los abulenses están todas las promesas de sus oportunistas políticos, que aprovechándose de su buena fe, han pasado y paseado por sus murallas, promesas tantas veces repetidas y tan vacías como la mejora del ferrocarril, la autopista a Madrid sin peajes o la sucursal del museo del Prado, seguros de que ninguna de ellas se cumplirá, pero no se preocupen traigan a quien traigan desde las filas de la derecha, seguirán votándolos.

 

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3 Comentarios

  1. Su artículo sería mucho más creíble si se dignara a emplear correctamente los signos de puntuación. Más allá del contenido, es ilegible señor mío.

  2. El paso de Pablo Casado por Ávila deja otros interrogantes. Por ejemplo, su relación con Agustín González, exalcalde de El Barco de Ávila, expresidente de la Diputación de Ávila, personaje corrupto que se encuentra imputado por el caso BANKIA pues vendió Caja de Ávila al Sr. Rato por un plato de lentejas,….para él mismo. No obstante esto, Agustín González sigue ocupando el cargo de concejal por el PP en el ayuntamiento de El Barco. ¿Es esta la forma del Sr. Casado de combatir la corrupción en sus filas? ¿Va a expulsar a Agustín González del partido?.

  3. Muy cierto, aunque las faltas de ortografía (falta de haches, tildes y comas) hacen difícil su lectura. Por lo demás, en Ávila gusta la política y su gente tiene buena fe y es noble. De eso se ha aprovechado toda esa banda y se aprovechará el cunero y poco querido Pablo Casado.

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